DAVAR TOV
· davar no es solo “palabra”: es acto, decreto, realidad que se cumple.
·
tov no
es solo “bueno”: es lo que produce vida, orden, bienestar.
Una davar tov es una palabra que crea
realidad, no que la decora.
-Otras traducciones PARA EL TERMINO DAVAR:
“Estos son los davarim que acontecieron…” (Josué 1:1) ACONTECIMIENTOS
“El davar de YHWH fue sobre mí…” (Ezequiel 1:3) REVELACIÓN
“No hay davar oculto que no haya de ser manifestado.” (Lc 8:17) ASUNTO
El hombre desea esto porque fue creado para vivir en un mundo sostenido por la Palabra que crea, no por el ruido que desgasta.
A. La palabra
como acto creador en Génesis
- “Y dijo Dios… y fue así. ”Genesis 1:9,11, 24 UNE
PRODUCE, CREA
- La
palabra no describe: produce.
- La
palabra buena es la que crea orden donde había caos.
B. La palabra
como acto judicial
- En los
profetas, cuando Dios habla, algo cambia en la historia.
- La
palabra buena no es opinión: es veredicto.
C. La palabra
como acto de restauración
- En Jesús,
la palabra sana, libera, levanta.
- “Levántate.”
- “Sé
limpio.”
- “Tus
pecados te son perdonados.”
- La
palabra buena repara lo roto.
Esto refuerza el título porque muestra que la davar tov no
es un concepto abstracto, sino una fuerza creadora.
Tengo Fe - Montesanto (Vídeo Oficial)
2. Abundar
en el contraste entre palabra buena y palabra vana
A. La palabra
vana como ruido que desgasta
- No crea.
- No
ordena.
- No
ilumina.
- Solo estimula.
- No une
sino que mantiene la separación.
B. La palabra
vana como alimento vacío
- Produce
sensación, no transformación.
- Es como
el “botón rojo”: placer sin fruto.
C. La palabra
vana como arma espiritual del enemigo
- Génesis
3: la serpiente no golpea, habla.
- La guerra
espiritual empieza en el discurso.
- La
palabra vacía es la que desconecta al hombre de la fuente.
Esto refuerza el título porque muestra que la davar tov es
necesaria precisamente porque estamos rodeados de palabras sin peso.
3. Abundar
en la dimensión interior de la DAVAR TOV en el nuevo pacto
Mi estudio ya explica el desplazamiento de la
fuente, pero quiero añadir un bloque que conecte directamente la davar tov con
la interiorización:
A. La palabra
buena ahora brota desde dentro
- Jeremías
31:33: escrita en el corazón.
- Juan
7:38: ríos desde el interior.
- Romanos
10:8: “La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón.”
B. La palabra
buena como fruto del Espíritu
- Gálatas
5:22–23: El fruto es palabra encarnada: amor, paz, paciencia…
- La davar tov
no es solo lo que decimos, sino lo que somos.
C. La palabra
buena como discernimiento interior
- Hebreos
4:12: La palabra discierne intenciones.
- La davar tov
es la que separa luz de sombra dentro del alma.
Esto refuerza el título porque muestra que la
palabra buena no es solo un mensaje, sino una fuente interior.
La davar tov no es solo una palabra buena: es la palabra que vuelve a poner al hombre en sintonía con la fuente. Es la palabra que restaura el orden perdido. Es la palabra que brota del Espíritu y no del
ruido. Es la palabra que crea futuro.
Esto le da al título un peso profético que encaja
con todo tu estudio.
Proverbios 12:25 La congoja en
el corazón del hombre lo abate;
Mas la buena palabra DAVAR TOV lo alegra.
Estamos
acostumbrados a recibir de otros, palabras vacías.
1 Timoteo 1:6 de las cuales
cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería mataiología,
·
mataios
= vacío, sin peso, sin fruto
·
logía = discurso, razonamiento
Es el hablar que no transforma, no
edifica, no tiene raíz en la verdad. Es ruido disfrazado de comunicación.
-Estudios publicados en “nature” confirman
que cuando los grupos se hacen mas grandes, el individuo pierde la capacidad de
critica y se deja llevar por los demás.
La biblia
marca el gran contraste que hay de vivir de una palabra buena a hacerlo de una
palabra vacía y vana
Mateo 12:36 Mas yo os digo
que de toda palabra ociosa (argós) que hablen los hombres, de ella
darán cuenta en el día del juicio.
(argós) — “ocioso, sin obra”
La guerra espiritual empieza
aquí: discernir entre palabras con peso
y palabras sin obra.
¿Cómo recuperar la palabra buena en
nuestras vidas?
Vivimos en una era saturada de palabras. Palabras
que entretienen, que venden, que distraen. Palabras que se multiplican como
ecos sin origen, sin raíz, sin fruto.
La multitud corre tras frases que brillan, pero
no iluminan. Se deja seducir por discursos que prometen sin transformar. Y en
medio del ruido, el alma humana —silenciosa, persistente— sigue buscando lo que
no se encuentra en likes ni en slogans: una palabra buena.
No una palabra agradable. No una palabra popular.
Sino una palabra que tenga peso, que tenga verdad,
que tenga vida.
La Escritura llama a esa palabra דָּבָר־טוֹב (davar tov): una palabra que no solo
se dice, sino que crea. Una palabra que no
solo suena, sino que ordena. Una palabra que
no solo agrada, sino que alumbra.
Recuperarla no es tarea fácil. Implica guerra
contra la palabrería intrascendente, contra el ruido emocional, contra la
seducción de lo instantáneo.
Implica volver a escuchar desde el corazón,
volver a hablar desde la luz, volver a sembrar palabras que no buscan aplauso,
sino fruto.
Este estudio biblico es un mapa para ese regreso.
Un regreso al silencio que prepara la palabra. Un regreso al discernimiento que
filtra el ruido. Un regreso a la fuente donde la palabra no se fabrica, sino
que rebosa.
Porque cuando la palabra buena vuelve, el alma
respira, la verdad se encarna, y el mundo —aunque no lo sepa— empieza a sanar.
En una red social muy popular apareció un nuevo
botón: un pequeño círculo rojo que, al tocarlo, daba una sensación
instantánea de euforia. Solo duraba un segundo, pero era intensa.
En pocos días, todos hablaban del botón rojo. La
gente lo pulsaba al despertar, al comer, al trabajar, incluso al caminar por la
calle sin mirar por dónde iban.
Un joven llamado Mateo, curioso por naturaleza,
decidió investigar. Descubrió que, detrás del botón, no había ningún contenido
real: solo un algoritmo diseñado para liberar una microdescarga emocional.
Nada más.
Cuando Mateo intentó advertir a los demás, nadie
lo escuchó.
—No importa si es verdad —decían—. ¡Se siente
bien!
Un día, el botón dejó de funcionar. La red entera
se llenó de quejas, ansiedad y silencio incómodo.
Mateo, en cambio, no sintió nada. Había dejado de
pulsarlo hacía tiempo.
Y mientras todos buscaban desesperados un nuevo
estímulo, él encontró algo que no vibraba, no brillaba y no daba euforia… pero
sí daba paz: la verdad que no depende de un botón.
Una palabra buena no es solo agradable. Es una palabra
que produce fruto, restaura orden,
alumbra el alma.
1-La palabra buena alumbra el camino, incluso
cuando duele.
“Lámpara es a mis pies tu palabra” — Sal 119:105
2-No se adapta al deseo humano.
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” — Jn 17:17
3-La palabra buena brota de la verdad eterna, no
del consenso emocional.
Salmos 87:7 Y cantores y tañedores en ella
dirán: Todas mis fuentes están en ti.
¿En
ti? Se refiere a Sion
En la teología bíblica, Sion es:
·
el lugar donde
Dios habita
·
el centro
espiritual del pueblo
·
el símbolo de la
comunión con Él
·
la fuente de
vida, gozo y salvación
Por eso, decir “todas mis fuentes están en ti”
es decir:
Toda mi vida, mi gozo, mi identidad y mi origen están en la
presencia de Dios.
Sion es el signo, pero Dios es la fuente.
Entro a Sion - Álbum en vivo "ENTRO A SION" - Casa de Hijos
¿Por qué
“fuentes”?
El hebreo מַעְיָן (ma‘yan) significa:
- manantial
- origen
- punto de
nacimiento
- fuente de
vida
En la Biblia, las fuentes representan:
- vida
espiritual
- renovación
- gozo
- bendición
- presencia
divina
Por eso, los cantores declaran que todo lo que
da vida procede de Dios, manifestado en Sion.
Para un israelita, cantar “todas mis fuentes están en ti” significaba:
·
“Mi vida nace de tu presencia.”
·
“Mi alegría procede de tu casa.”
·
“Mi identidad está en tu monte santo.”
·
“Mi futuro fluye de tu fidelidad.”
Era una confesión de dependencia total.
¿Cómo lo
entiende el Nuevo Testamento?
Jesús toma esta imagen y la lleva al corazón:
“De su interior correrán ríos de
agua viva.” (Juan 7:38)
Es decir:
- la fuente
ya no está solo en un lugar
- sino en
la persona que recibe el Espíritu
- y en la
comunión con Cristo, el verdadero templo
Por eso, en clave cristológica:
El “ti” apunta finalmente a Dios mismo,
manifestado en Sion, cumplido en Cristo, derramado en el Espíritu.
¿A quién se refiere “en ti”?
- Literalmente: a Sion,
la ciudad de Dios.
- Teológicamente: a la
presencia de Dios que habita en Sion.
- Proféticamente: a Cristo,
la fuente de agua viva.
- Espiritualmente: al lugar
donde Dios se encuentra con el hombre.
En otras palabras:
Todas mis fuentes están en Dios, que habita en
Sion y se revela en Cristo.
1. En el
Salmo 87: Sion es la ciudad donde están las fuentes
En el texto hebreo, el “ti” es femenino (בָּךְ
bakh), refiriéndose a Sion/Jerusalén.
Sion es:
- el lugar
donde Dios habita
- el centro
espiritual del pueblo
- el punto
de encuentro entre cielo y tierra
- la ciudad
de la presencia
Por eso los cantores dicen:
“Todas mis fuentes están en ti.” Es decir: Toda vida, gozo, identidad y bendición provienen de la
presencia de Dios en Sion.
Hasta aquí, todo es geográfico y colectivo.
2. Pero los
profetas ya anuncian que la fuente saldrá de Sion… y se multiplicará
Ezequiel 47 ve un río que sale del templo. Joel 3:18 dice:
“Saldrá una fuente de la casa de
YHWH.”
La idea es clara: la vida fluye desde la
presencia de Dios en Sion hacia el mundo.
Pero aún es un flujo “desde un lugar”.
3. Jesús
cambia el eje: la fuente ya no está en un lugar, sino en una persona
Aquí ocurre el giro decisivo.
En Juan 4:14,
Jesús dice a la samaritana:
“El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salta para vida
eterna.”
En Juan 7:38:“De
su interior correrán ríos de agua viva.”
Esto es revolucionario:
- La fuente
ya no está en Sion.
- La fuente
está en el creyente.
- Pero esa
fuente es la misma presencia de Dios que antes habitaba en Sion.
Jesús traslada el centro espiritual del mapa: del
monte a la persona, del templo al corazón.
4. ¿Qué ha
pasado?
Ha ocurrido lo que los profetas anunciaron:
- Dios ya
no habita en un edificio
- sino en
un pueblo
- y dentro
de cada individuo de ese pueblo
Pablo lo explica así:
“Vosotros sois templo del
Espíritu.” (1 Cor 3:16)
Y Pedro:
“Piedras vivas… casa espiritual.” (1 Pe 2:5)
Es decir:
La Sion geográfica se convierte en Sion
espiritual. La ciudad se convierte en un pueblo. El
templo se convierte en un cuerpo. La fuente se convierte en una
presencia interior.
5.
Entonces, ¿cómo se resuelve el contraste?
Así:
En el Antiguo
Testamento:
La fuente está en Sion, la ciudad donde
Dios habita.
En el Nuevo
Testamento:
La fuente está en cada persona donde Dios
habita por su Espíritu.
Pero no son dos fuentes distintas. Es la misma
fuente, desplazada del lugar al corazón.
Por eso Apocalipsis 21 une ambas realidades:
- una ciudad
(la Nueva Jerusalén)
- formada
por personas
- donde
Dios habita en medio y dentro de ellas
- y donde
fluye un río de vida del trono del Cordero
La ciudad y la persona se funden en un solo
símbolo.
6.
Conclusión clara y profunda
El “ti” del Salmo 87 apunta a Sion, pero su
cumplimiento final es Dios habitando en su pueblo.
Por eso hoy podemos decir:
“Todas mis fuentes están en ti,
Señor.” Salmo 87:7
Y al mismo tiempo:
“De mi interior corren ríos de agua
viva.” Juan 7:38
No es contradicción. Es la historia de la
presencia de Dios moviéndose:
del monte → al templo → a Cristo → al Espíritu →
al corazón del creyente.
1.
La ciudad: la Nueva
Jerusalén
(Ap 21:2)“Vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios…”
Aquí aparece la ciudad como entidad
femenina, igual que Sion en el AT.
2. La ciudad
formada por personas
(Ap 21:9–10)“Te mostraré la desposada, la esposa del Cordero… y me mostró la ciudad
santa, Jerusalén.”
La ciudad es la esposa. La esposa es
el pueblo. El símbolo se fusiona.
3. Dios
habita en medio de ellos
(Ap 21:3) “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos.”
La presencia que antes estaba en Sion ahora habita
en medio del pueblo.
4. Dios
habita dentro de ellos (Ap 21:22)
“No vi en ella templo; porque el Señor Dios
Todopoderoso y el Cordero es el templo de ella.”
Si Dios es el templo, y el templo está en la
ciudad, y la ciudad es el pueblo, entonces Dios habita dentro de ellos.
Esto completa el movimiento iniciado en Juan
7:38.
5. El río
de vida que fluye del trono (Ap 22:1)
“Me mostró un río limpio de agua de vida… que
salía del trono de Dios y del Cordero.”
Aquí está la fuente. No sale de un monte,
ni de un templo físico, sino del trono, y el trono está en medio de
la ciudad (22:3).
6. La
ciudad y la persona se funden (Ap 22:3–4)“Sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus
frentes.”
La ciudad es un pueblo. El pueblo es un templo.
El templo es la presencia. La presencia fluye como río. El río alimenta a cada
individuo. Todo converge.
Resumen de
los textos clave
|
Tema |
Texto en Apocalipsis |
|
La ciudad |
21:2 |
|
La ciudad es el pueblo |
21:9–10 |
|
Dios habita en medio |
21:3 |
|
Dios habita dentro |
21:22 |
|
El río de vida fluye |
22:1 |
|
La ciudad-persona se fusiona |
22:3–4 |
Al principio, la palabra venía desde fuera.
Descendía desde un monte que ardía, desde un
templo que temblaba, desde una ciudad que brillaba con la presencia de Dios. El
pueblo miraba hacia Sion como quien mira hacia una fuente lejana:
- allí
estaba la vida
- allí
estaba la luz
- allí
estaba la alegría
- allí
estaba la palabra que ordenaba el caos
La davar venía desde arriba, desde un lugar santo,
desde un espacio separado.
Era palabra que se escuchaba a distancia.
El puente
profético: la palabra que se acerca
Los profetas comenzaron a anunciar algo extraño,
casi imposible:
“No siempre vendrá desde fuera.” “No siempre dependerá de un templo.” “No siempre estará en un
monte.”
1. “No
siempre vendrá desde fuera.”
Los profetas anuncian que la palabra dejará de
llegar como algo externo, audible, distante.
Jeremías 31:33“Pondré mi ley en
su mente, y la escribiré en su corazón.”
La palabra ya no vendrá desde un monte, sino desde
dentro.
Isaías 59:21“Mi espíritu que está sobre ti, y
mis palabras que puse en tu boca, no faltarán…”
La palabra ya no se escucha desde fuera: Dios
la pone en la boca y en el interior.
Ezequiel 36:26–27“Pondré dentro
de vosotros mi Espíritu… y haré que andéis en mis estatutos.”
La obediencia ya no nace de un mandamiento
externo, sino de una fuerza interior.
2. “No
siempre dependerá de un templo.”
Los profetas anuncian que el templo físico dejará
de ser el centro de la presencia.
Jeremías 3:16–17“No se dirá más:
‘Arca del pacto de YHWH’… En aquel tiempo llamarán a Jerusalén trono de YHWH.”
El símbolo del templo desaparece. La presencia se
expande.
Malaquías 1:11 “En todo lugar se ofrecerá a mi
nombre incienso y ofrenda pura.”
La adoración deja de estar localizada. El templo
deja de ser geográfico.
Isaías 66:1–2“El cielo es mi
trono… ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar?”
Dios anuncia que no está limitado a un
edificio.
3. “No
siempre estará en un monte.”
Los profetas anuncian que la presencia dejará de
estar asociada a un monte físico (Sion, Horeb, Sinaí).
Isaías 2:2–3“Acontecerá en lo
postrero… que correrán a él todas las naciones.”
El monte se vuelve un símbolo espiritual,
no geográfico.
Zacarías 14:8–9 “Aquel día
saldrán aguas vivas de Jerusalén… Y YHWH será rey sobre toda la tierra.”
La fuente ya no está en un monte: fluye hacia
el mundo entero.
Joel 2:28 “Derramaré mi Espíritu
sobre toda carne.”
La presencia deja de estar en un lugar y se
derrama sobre personas.
4. Jesús
confirma este movimiento
Aquí el giro se vuelve explícito.
Juan 4:21–23 “Ni en este monte
ni en Jerusalén adoraréis al Padre… los verdaderos adoradores adorarán en
espíritu y en verdad.”
Jesús declara el fin del culto geográfico.
Juan 7:38“De su interior correrán ríos de
agua viva.”
La fuente se traslada al corazón del creyente.
5. Y
Apocalipsis lo culmina
La ciudad y la persona se funden en un solo
símbolo.
Apocalipsis 21:3
“El tabernáculo de Dios con los
hombres… él morará con ellos.”
Apocalipsis 21:22
“No vi en ella templo; porque el
Señor Dios Todopoderoso y el Cordero es el templo.”
Apocalipsis 22:1
“Un río limpio de agua de vida…
salía del trono de Dios y del Cordero.”
La fuente ya no está en un monte, ni en un
templo, ni en una ciudad física. Está en la presencia de Dios habitando en
su pueblo.
Resumen del
movimiento profético
|
Etapa |
Lugar de la palabra |
Naturaleza |
|
Antiguo
Testamento |
Monte,
templo, ciudad |
Externa,
audible, localizada |
|
Profetas |
Promesa de
interiorización |
Cercana,
espiritual |
|
Jesús |
Él mismo es
la fuente |
Encarnada |
|
El corazón
del creyente |
Interior,
viva |
|
|
Apocalipsis |
Ciudad-pueblo-persona |
Totalmente
integrada |
Ezequiel vio un río que salía del templo. Joel
vio una fuente que brotaba de la casa de Dios. Jeremías oyó que la ley sería
escrita en el corazón.
La palabra empezaba a moverse. A acercarse. A
buscar un lugar más profundo.
El giro
decisivo: la palabra se hace carne
Cuando Jesús habló, la davar dejó de ser eco y se convirtió en
voz. La palabra ya no bajaba desde un monte: caminaba entre la gente.
Y entonces dijo algo que rompió todos los mapas:
“El que cree en mí… de su interior
correrán ríos de agua viva.” Juan 7:38
La fuente ya no estaba en Sion. La fuente estaba en
Él. Y Él prometió poner esa fuente dentro de cada uno.
La davar
dejó de ser externa. Se volvió encarnada.
Pentecostés:
la palabra que entra en el corazón
Cuando el Espíritu descendió, la palabra dejó de
ser un sonido que venía de arriba. Se convirtió en fuego dentro del pecho.
La davar tov —la palabra buena— ya no se escuchaba desde un
templo. Ahora brotaba desde el interior:
- como
convicción
- como luz
- como
discernimiento
- como
fruto
- como río
La fuente se desplazó. De un lugar geográfico a
un lugar espiritual. De una ciudad a un pueblo. De un pueblo a un corazón.
El nuevo
pacto: la palabra que brota desde dentro
Por eso, buscar hoy la alegría en la Sion
geográfica es un retroceso espiritual. Es volver a mirar hacia un monte cuando
el monte se ha trasladado al alma. Es buscar agua en un pozo antiguo cuando el
manantial está dentro.
La davar tov ahora:
- nace en
el corazón regenerado
- fluye
desde la presencia del Espíritu
- se
expresa como fruto, no como eco
- ilumina
desde dentro hacia fuera
- crea
realidad desde la comunión interior con Dios
La palabra buena ya no se recibe como quien
escucha un trueno lejano. Se recibe como quien siente un río que empieza a
moverse dentro del pecho.
Conclusión
narrativa
Antes, la palabra venía desde un monte. Ahora, la
palabra brota desde un corazón.
Antes, la fuente estaba en Sion. Ahora, la fuente
está en ti.
Antes, la ciudad era un lugar. Ahora, la ciudad
es un pueblo vivo.
Antes, la palabra era externa. Ahora, la palabra
es interior, viva, encarnada, fluyente.
Ese es el viaje de la davar tov: de la distancia a la
intimidad, del templo al alma, de la geografía al espíritu.
Sí: cuando localizamos
geográficamente la inspiración espiritual, estamos viviendo como si el nuevo
pacto no hubiera llegado.
1. El viejo
pacto dependía de lugares: monte, templo, ciudad
En el antiguo pacto:
- La
presencia estaba en un monte (Sinaí).
- La gloria
estaba en un templo (Jerusalén).
- La
palabra fluía desde una ciudad (Sion).
- La
adoración estaba ligada a un espacio físico.
Todo era localizado.
Si querías oír a Dios, ibas a un lugar. Si
querías adorar, ibas a un lugar. Si querías encontrarte con Él, ibas a un
lugar.
Era un pacto geográfico.
2. El nuevo
pacto rompe esa geografía
Jesús lo dijo sin rodeos:
“Ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al
Padre.” (Jn 4:21)
Eso es una demolición espiritual. Es Jesús
diciendo:
“El mapa ha cambiado.”
Y luego añade:
“Los verdaderos adoradores adorarán en espíritu y
en verdad.” (Jn 4:23)
Es decir:
- No en un
monte
- No en un
templo
- No en una
ciudad
- Sino en
el interior del hombre renovado
3.
Pentecostés selló el cambio
Antes: La gloria descendía sobre un edificio.
Ahora: La gloria descendió sobre personas.
Antes: La palabra venía desde un lugar externo.
Ahora: La palabra brota desde dentro.
Antes: La fuente estaba en Sion.
Ahora: La fuente está en el corazón del
creyente.
Jesús lo dijo:
“De su interior correrán ríos de agua viva.” (Jn 7:38)
No dijo: “Desde Jerusalén correrán ríos…”
Dijo: “Desde su interior.”
4.
Entonces, ¿qué ocurre cuando hoy buscamos “Sion geográfica” como fuente?
Ocurre esto:
Volvemos a un
pacto que ya no está vigente.
Es como si:
- volviéramos
a buscar el arca,
- reconstruyéramos
el templo,
- esperáramos
que Dios hablara desde un monte,
- creyéramos
que la presencia depende de un lugar físico.
Es vivir como si Pentecostés no hubiera
ocurrido.
Es vivir como si el Espíritu no habitara en
nosotros.
Es vivir como si la fuente siguiera fuera y no
dentro.
5. ¿Por qué
es tan grave este error?
Porque desplaza la fuente.
Porque dice, sin decirlo:
- “Dios
está allí, no aquí.”
- “La
palabra viene de fuera, no de dentro.”
- “La
presencia depende de un lugar, no de una persona.”
- “La
inspiración está en un sitio, no en el Espíritu.”
Eso es exactamente lo que Jesús vino a
desmantelar.
6. Es como
si el río volviera a su cauce antiguo
Imagina esto:
Dios abrió un manantial dentro del corazón
humano. Un río nuevo, vivo, interior.
Pero la gente, en lugar de beber de ese río,
camina kilómetros para buscar un pozo antiguo, seco, simbólico, vacío.
Es como si el Espíritu dijera:
“¿Por qué buscáis fuera lo que puse dentro?”
7.
Conclusión contundente
Localizar geográficamente la inspiración espiritual es vivir en el viejo pacto.
Beber de la fuente interior del Espíritu es
vivir en el nuevo pacto.
El viejo pacto decía: “Ven al lugar donde Dios
está.”
El nuevo pacto dice: “Dios está en ti.”
2 Corintios 6:16“Vosotros sois el templo del Dios
viviente; como Dios dijo: Habitaré en ellos y andaré en ellos.”
El viejo pacto decía: “Sion
es la fuente.” Salmo 87:7
La voz entre el ruido CANCIÓN DE JAWDI
Etiquetas: BROTA DE DENTRO, DAVAR TOV, DE MONTES A CORAZÓNES., ESCRITA EN EL CORAZÓN, LA FUENTE CAMBIÓ DE LUGAR, LEVANTA, LIMPIA, PERDONA, PRODUCE Y CREA, RESTAURA

