LO QUE PUEDES DAR A UN ENFERMO
Cuando la
enfermedad toca la puerta —propia o ajena— descubrimos lo frágil que es la vida
y lo limitado que es nuestro poder. No siempre podemos sanar un cuerpo,
resolver un diagnóstico o detener el dolor. Pero la Biblia nos muestra que, aun
en medio de nuestra impotencia, sí podemos dar algo que sostiene, anima y
transforma.
En 1 Samuel 30, David se encuentra con un joven egipcio
abandonado en el desierto. No era parte de su pueblo, no era un aliado, no era
un guerrero. Era simplemente un ser humano agotado, hambriento,
deshidratado y emocionalmente roto.
Y sin embargo, David se detuvo. Le dio pan. Le
dio agua. Le dio dulzura. Le dio fuerza. Le dio cuidado.
Gestos pequeños. Acciones sencillas. Pero detrás de cada una
había un simbolismo
espiritual profundo, un eco del carácter de Dios, un
recordatorio de que la misericordia abre puertas que la fuerza no puede abrir.
Ese joven, que parecía no tener nada que ofrecer, terminó
siendo la clave para que David recuperara todo lo perdido. Así actúa Dios: esconde
milagros en actos sencillos, y revela caminos a través de
personas frágiles.
Por eso, cuando te preguntas “¿Qué puedo dar a un
enfermo?”, la Biblia
responde con cinco dones que no requieren dinero, ni títulos, ni habilidades
especiales. Solo requieren un corazón dispuesto.
Cinco dones que alimentan,
refrescan, endulzan, animan y acompañan.
Cinco gestos que hablan el lenguaje de Dios. Cinco maneras de decir: “Tu
vida me importa.”
Reflexión breve sobre 1
Samuel 30:11–15
1 Samuel 30:11-15
11 Hallaron en el campo a un hombre egipcio y lo llevaron a David. Le dieron pan para comer y agua para beber. 12 También
le dieron un pedazo de torta de higos secos y dos tortas de pasas. Después que comió, recobró
sus fuerzas, pues no había comido pan ni había bebido agua durante tres días y
tres noches. 13 Entonces David le preguntó:
—¿De quién eres tú? ¿De dónde eres tú?
Y respondió:
—Yo soy un joven egipcio, siervo de un amalequita. Mi amo me abandonó hace
tres días, porque yo estaba enfermo. 14 Nosotros hicimos
una incursión en la región del Néguev de los quereteos, en el de Judá, y en el
Néguev de Caleb. También incendiamos Siclag.
15 David le preguntó:
—¿Podrás llevarme tú a esa banda?
Él respondió:
—Júrame por Dios que no me matarás ni me entregarás en mano de mi amo, y yo
te llevaré a esa banda.
DEBIL PERO FORTALECIDO canción de Jawdi
David encontró a un joven tirado en el desierto. Nosotros
también encontramos personas así: desgastadas,
debilitadas, invisibles. Y en cada encuentro, Dios nos invita a
ofrecer algo sencillo pero decisivo. Estos cinco relatos ilustran esos dones.
En medio de su propia crisis, David encuentra a
un joven egipcio abandonado en el desierto. La Escritura dice que estaba “khalá”
(חָלָה): débil, desgastado, enfermo, sin fuerzas.
“Hallaron en el campo a un hombre
egipcio… y le dieron pan, y comió; y le dieron a beber agua.” (1 Samuel 30:11)
Lo que David ofrece es sencillo, pero decisivo:
1. Pan — לֶחֶם
(léjem)
El alimento básico, símbolo de sustento. A veces
lo más simple es lo que más sostiene.
Simbolismo
espiritual: sustento, presencia, encarnación
En la Biblia, el pan es vida básica, lo
que sostiene la existencia cotidiana. Representa lo que Dios da para que
sigamos caminando.
- El pan es
provisión diaria: “Danos hoy el pan nuestro de cada día.”
- Es presencia
divina: el pan de la proposición simbolizaba a Dios habitando
entre su pueblo.
- Es encarnación:
Jesús se llama a sí mismo “el pan de vida”.
Espiritualmente, el pan representa todo
aquello que mantiene viva el alma: una palabra sencilla, un gesto humano, una
visita, un abrazo, una oración.
Dar pan es decir: “No estás solo. Tu vida me
importa.”
3. Higos —
דְּבֵלָה (debélah)
Una masa dulce usada como energético natural
y también como remedio (cf. Isaías
38:21). La dulzura también cura.
Reina Valera Actualizada
21 Pues Isaías había dicho: “Tomen una masa de higos, y extiéndanla sobre la llaga,
y sanará”.
2. El AGUA
— מַיִם (máyim)**
Simbolismo
espiritual: vida, renovación, Espíritu
El agua es el símbolo más universal de la Biblia.
Donde hay agua, hay vida; donde falta, hay muerte.
- Dios es
llamado “fuente de aguas vivas”.
- El
Espíritu Santo es comparado con ríos que fluyen.
- Jesús
ofrece “agua viva” a la samaritana.
El agua representa renovación interior,
limpieza, alivio, descanso. Cuando David dio agua al egipcio, no solo hidrató
su cuerpo: le devolvió dignidad.
Dar agua es decir: “Tu vida merece ser
refrescada.”
Agua — מַיִם (máyim)
Tres días sin beber lo habían llevado al borde de
la muerte. El agua es vida, y ofrecerla es ofrecer futuro.
Historia real: “El vaso de agua en
la UCI”
Una enfermera de Sevilla relató que un paciente intubado, incapaz de
hablar, le señalaba insistentemente un vaso. Ella humedeció una gasa y se la
pasó por los labios. El hombre cerró los ojos y sonrió. Días después, cuando
pudo hablar, dijo: —Ese gesto me hizo sentir vivo otra vez.
Aplicación espiritual: El agua es más que hidratación: es reconocimiento
del ser humano. Es decir: “Tu vida importa.”
El agua en la biblia es el símbolo de la VIDA.
1. Isaías 55:1
“Todos los sedientos, venid a las aguas.”
El agua aparece como símbolo de vida
espiritual, ofrecida gratuitamente por Dios a quienes están agotados.
“A mí me dejaron, fuente de agua viva…”
Dios se presenta como la fuente misma de la
vida, en contraste con las cisternas rotas que no pueden sostener nada. En
hebreo, mayim jayim (מַיִם חַיִּים) significa “aguas vivas”, es
decir, agua que fluye, que da vida.
3. Salmo 23:2
“Junto a aguas de reposo me pastoreará.”
El agua aquí es descanso, paz y restauración.
La expresión hebrea mei menujot (מֵי מְנֻחוֹת) significa literalmente
“aguas de descanso”.
4. Salmo 42:1
“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh
Dios, el alma mía.”
El agua es necesidad vital, tan urgente
como la sed del alma.
5. Juan 4:14 “El
que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás.”
Jesús se presenta como fuente de vida eterna,
usando el agua como metáfora de plenitud y renovación interior.
6. Apocalipsis
22:17
“El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida
gratuitamente.”
La Biblia cierra con la misma imagen con la que
comenzó: agua como vida, ofrecida sin condiciones.
“Los afligidos y menesterosos
buscan las aguas, y no las hay… Yo Jehová les oiré… abriré ríos en las alturas
desoladas.”
Aquí el agua aparece como respuesta divina al
sufrimiento humano, justo en el contexto de debilidad y abandono. La
palabra hebrea para “ríos” es naharot (נְהָרוֹת), que implica corrientes
abundantes, no gotas.
3. Higos —
דְּבֵלָה (debélah)
Una masa dulce usada como energético natural
y también como remedio (cf. Isaías
38:21). La dulzura también cura.
Isaías 38:21
Reina Valera Actualizada
21 Pues Isaías había dicho: “Tomen una masa de higos, y extiéndanla sobre la llaga,
y sanará”.
Historia basada en testimonios de
voluntarios
En un hospital de Valencia, un voluntario llevaba siempre una pequeña caja
de higos secos para los pacientes que no tenían apetito. Una mujer con cáncer
terminal, que llevaba días sin probar bocado, aceptó uno “solo por educación”.
Al saborearlo, dijo: —Hacía semanas que algo no me sabía a vida.
Ese pequeño toque de dulzura abrió una conversación profunda que la ayudó a
reconciliarse con su familia.
Aplicación espiritual: Los higos representan la dulzura que suaviza el
dolor. A veces, un gesto amable abre puertas que la razón no puede.
CANCIÓN EN EL DESIERTO- CANCIÓN DE JAWDI
4. Pasas — צִמּוּקִים (tsimmuqím)
Historia real: “La bolsita en el
bolsillo”
Un cuidador de ancianos en Málaga contaba que siempre llevaba pasas en el
bolsillo. Un día, un hombre deprimido y sin fuerzas para levantarse las
rechazó. El cuidador insistió: —No son para el cuerpo, son para el ánimo.
El anciano tomó una, luego otra, y terminó diciendo: —Gracias por recordarme
que aún puedo disfrutar algo.
Aplicación espiritual: Las pasas simbolizan pequeñas dosis de alegría que
reavivan el espíritu.
Ricas en hierro y energía. En la Biblia se daban
para revivir fuerzas (cf. 1 Samuel
25:18).
1 Samuel 25:18
Reina Valera Actualizada
18 Entonces Abigaíl se apresuró y tomó doscientos panes, dos tinajas de vino,
cinco ovejas ya preparadas, cuarenta kilos de grano tostado, cien tortas de pasas y doscientos panes de higos secos, y los cargó sobre unos asnos.
Simbolismo
espiritual: ánimo, fuerza emocional, gozo
Las pasas eran consideradas un alimento que revivía
el espíritu. Se daban a soldados cansados, a viajeros agotados, a enfermos
sin fuerzas.
En la Biblia, la uva y sus derivados simbolizan:
- Alegría
- Celebración
- Fuerza
interior
Las pasas representan ese toque de ánimo
que no cura el cuerpo, pero sí el corazón.
Dar pasas es decir: “Quiero devolverte un poco
de alegría.”
5. Cuidado —
חָלָה (jalá)
Historia real:
“El pan en la puerta”
En 2020, durante el confinamiento,
una mujer mayor de Madrid quedó aislada sin poder salir. Su vecina, al notar
que no abría las ventanas, decidió dejarle cada mañana una bolsa con pan y
fruta. La anciana contó después que no lloraba por el pan, sino porque “alguien
pensó en mí”. Ese gesto sencillo le devolvió esperanza en un momento de
profunda soledad.
La palabra no solo describe enfermedad física,
sino agotamiento emocional y abandono. Lo que más sana a un enfermo no
siempre es lo que damos, sino cómo lo damos.
Salmo 41:3 “Jehová lo sustentará
sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad.”
En hebreo, la palabra para “enfermedad” es
דְּוָי (davái), que también puede significar debilidad, languidez, desánimo. El verbo “mullirás” (הָפַכְתָּ, hafajtá) implica dar
vuelta, acomodar, atender con ternura.
Este versículo muestra que Dios no solo sana, sino que cuida,
atiende, acomoda, acompaña
Simbolismo
espiritual: compasión, acompañamiento, ternura divina
La palabra jalá no solo significa “estar
enfermo”, sino estar debilitado, desgastado, emocionalmente roto.
Salmos 41:3
Reina Valera Actualizada
3 El SEÑOR lo sustentará en
el lecho de dolor.
En su enfermedad, tú transformarás
su postración.
El Salmo 41:3 muestra a Dios “acomodando
la cama del enfermo”. Ese es el símbolo supremo del cuidado tierno: Dios
inclinándose para consolar al frágil.
El cuidado tierno es más que un acto: es una postura
del corazón. Es la encarnación del amor de Dios en gestos pequeños.
Dar cuidado tierno, es decir: “Tu dolor me
importa. Estoy contigo.”
Historia real: “La mano en la espalda”
En un reportaje sobre cuidados
paliativos, una enfermera contó que un hombre moribundo le dijo: —No me
duele el cuerpo… me duele estar solo. Ella se sentó a su lado y le puso la
mano en la espalda. Él suspiró y dijo: —Gracias. Ya no tengo miedo.
Aplicación espiritual: El cuidado
tierno es la presencia que sana lo que ninguna medicina toca. Es el eco del
Salmo 41:3: “Jehová mullirá su cama en su enfermedad.”
La sorpresa
divina
Después de recibir alimento y cuidado, el joven
recupera su espíritu:
“Y recobró su espíritu” (1 Samuel 30:12)
Y entonces revela la información que David
necesitaba para recuperar lo perdido. La ayuda que David dio sin esperar nada a
cambio se convirtió en la clave de su victoria.
Estos cinco elementos forman un mapa espiritual
del acompañamiento:
|
Elemento |
Simbolismo |
Qué comunica |
|
Pan |
Sustento |
“No estás solo.” |
|
Agua |
Vida y renovación |
“Tu vida
vale.” |
|
Higos |
Dulzura y sanidad |
“Quiero
aliviar tu dolor.” |
|
Pasas |
Ánimo y gozo |
“Tu corazón
merece alegría.” |
|
Cuidado
tierno |
Compasión profunda |
“Estoy
contigo en tu fragilidad.” |
David no sabía que estos gestos abrirían la
puerta a su victoria. Así actúa Dios: esconde milagros en actos sencillos.
1. Dios usa un gesto sencillo para abrir una gran
victoria
Principio: Dios escondió la clave de la victoria en un enfermo
abandonado. La puerta se abrió por un acto de misericordia.
2. Dios esconde provisión en lo pequeño
1 Reyes
17:8–16 — La viuda de Sarepta
Una mujer con un puñado de harina y un poco de
aceite. Un gesto sencillo: hacer un pan.
“Hazme primero una pequeña torta…”
Ese acto mínimo desató un milagro continuo: la
harina no escaseó y el aceite no disminuyó.
Principio: Lo pequeño, cuando se entrega
con fe, se convierte en abundancia.
3. Dios
esconde sanidad en un gesto cotidiano
2 Reyes
5:10–14 — Naamán
Naamán esperaba un milagro espectacular. Dios le
pidió algo sencillo: lavarse siete veces en el Jordán.
“Y su carne se volvió como la carne de un niño.”
Principio: La obediencia en lo simple
abre puertas que lo extraordinario no puede abrir.
4. Dios
esconde multiplicación en una ofrenda mínima
Juan 6:9–13 —
El muchacho y los cinco panes
Un niño ofrece algo insignificante: cinco
panes y dos peces.
“¿Qué es esto para tantos?”
Pero en manos de Jesús, ese gesto pequeño
alimenta a miles.
Principio: Lo que parece insuficiente se
vuelve milagroso cuando se entrega.
5. Dios
esconde salvación en un acto humilde
Juan 4:7–10 —
“Dame de beber”
Jesús pide un vaso de agua. Un gesto
cotidiano, casi trivial. Pero ese acto abre una conversación que transforma la
vida de la mujer samaritana y de todo su pueblo.
“Si conocieras el don de Dios…”
Principio: Un gesto simple puede revelar
un propósito eterno.
6. Dios
esconde restauración en un acto de compasión
Salmo 41:3
Dios mismo se muestra realizando un gesto tierno:
“Jehová… mullirá su cama en su
enfermedad.”
No es un milagro espectacular. Es un gesto
íntimo, casi doméstico. Pero ese gesto revela la profundidad del amor divino.
Principio: La ternura abre puertas que la
fuerza no puede abrir.
Síntesis
bíblica del principio
Dios actúa así una y otra vez un pequeño gesto
restablece al débil e enfermo:
- Un pan sostiene a una viuda. 1 Reyes 17:13–14
- Un baño sencillo sana a un
general. 2 Reyes 5:10–14
- Unos panes y peces alimentan
a miles. Juan 6:9–13
- Un vaso de agua abre una
revelación. Juan 4:7–10
- Un enfermo atendido guía a
David a la victoria. 1 Samuel 30:11–15
Lo pequeño es el lugar donde Dios esconde lo
grande. Lo sencillo es el escenario donde Dios revela lo profundo. La
misericordia es la llave que abre puertas que la fuerza no puede abrir.
¿Qué puedes dar tú a un enfermo?
No necesitas
ser experto. Basta con ofrecer:
- algo de sustento (PAN),
- algo de dulzura (HIGOS),
- algo de fuerza (PASAS),
- algo de vida (AGUA),
- y sobre todo, presencia compasiva (ATENCIÓN CON TERNURA).
Dios sigue
escondiendo respuestas en personas frágiles, y bendiciones en gestos sencillos.
Cuando lo
pequeño se vuelve eterno
A veces
creemos que nuestros gestos son demasiado pequeños para marcar una diferencia. Un
pan parece poco. Un vaso de agua parece nada. Un higo, una pasa, una mano en la
frente… parecen gestos que el mundo no registra, acciones que nadie aplaude,
semillas que quizá nunca veremos crecer.
Pero la Biblia
nos enseña que Dios escribe historias eternas con actos sencillos. David
solo ofreció alimento y cuidado, y sin saberlo abrió la puerta a una victoria
que cambiaría su destino. Jesús habló de un vaso de agua dado “en su nombre”
como algo digno de recompensa eterna. El profeta Isaías dijo que partir el pan
con el hambriento es abrir camino a la luz. Y el salmista nos mostró a Dios
inclinándose para acomodar la cama del enfermo.
Por eso, no
dejes de asistir al débil. No te canses de visitar al enfermo. No abandones al
desanimado. No subestimes lo que tus manos pueden hacer cuando tu corazón está
movido por compasión.
Quizá tu gesto
no cambie el mundo, pero puede cambiar el mundo de alguien. Quizá no
sane un cuerpo, pero puede resucitar un espíritu. Quizá no resuelva un
diagnóstico, pero puede encender esperanza. Y quizá —como en el desierto
de David— Dios esconda una respuesta, una dirección o un milagro en ese acto
que tú consideras pequeño.
Porque así
actúa Dios: multiplica lo sencillo, honra lo humilde, y transforma lo que
parece insignificante en instrumento de gracia.
Que nunca
falte en tus manos un pan para compartir, ni en tu voz una palabra que endulce,
ni en tu presencia un cuidado que acompañe. Y que cada gesto, por pequeño que
sea, sea una semilla de Reino sembrada en el corazón de alguien que hoy
necesita recordar que no está solo.


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