APRENCICES DE MAESTROS
En los Evangelios encontramos a un Jesús que no solo enseña con palabras, sino que educa con cada gesto, cada silencio y cada milagro. Sus discípulos —hombres comunes, llenos de dudas, temores y expectativas— caminaban con Él sin comprender del todo que no estaban simplemente siguiendo a un rabino: estaban siendo formados por el Maestro de maestros. Eran aprendices, aprendices de Aquel cuya autoridad no provenía de títulos humanos, sino de la vida misma de Dios manifestada en Él.
A veces pensamos que el discipulado consiste en acumular enseñanzas, asistir a reuniones o conocer historias bíblicas. Pero este estudio nos recuerda algo más profundo: ser discípulo es aprender el carácter, la ética y la mirada de Cristo, no desde la teoría, sino desde la experiencia. Los apóstoles vieron milagros extraordinarios —la multiplicación de los panes, Jesús caminando sobre el mar, la tormenta que se calma con una palabra— y aun así no entendieron lo esencial: quién es Él y qué significa dejar que Él tenga la iniciativa en nuestra vida.
Este recorrido bíblico nos invita a mirar esos mismos milagros no como episodios aislados, sino como una secuencia pedagógica diseñada por Jesús para abrir los ojos de sus discípulos. Ellos, como nosotros, necesitaban aprender que no se trata de meter a Jesús en nuestros planes, sino de permitir que Él nos meta en los suyos. Que no es lo mismo traerle un ciego para que lo toque, que dejar que Él tome al ciego de la mano y lo lleve donde quiere. Que no es lo mismo remar contra el viento con nuestras fuerzas, que reconocer al Maestro que camina sobre aquello que a nosotros nos amenaza.
Este estudio nos coloca en el lugar de aquellos primeros aprendices: hombres que, aun viendo, no veían del todo; que, aun oyendo, no oían plenamente; que necesitaban una segunda mirada, una segunda enseñanza, una segunda oportunidad para comprender. Y Jesús, paciente y soberano, se las dio.
Hoy, como ellos, somos llamados a aprender la lección que más les costó: entender lo de los panes, entender quién es Jesús, y permitir que su plan —no el nuestro— marque el rumbo de nuestra travesía.
Un discipulo es alguien que sigue las enseñanzas de otro.
El sabio le contestó:
– Puedo ayudarte con esto. ¿Sabes remar?
Un poco confundido, el hombre contestó que sí.
Entonces el maestro le acompañó hasta un lago. Juntos subieron a un bote y el sabio le dijo al hombre que remase hasta el centro del lago.
– ¿Va a explicarme ahora como mejorar mi vida?, dijo el hombre, advirtiendo que el anciano gozaba del viaje sin más preocupaciones.
Al llegar al centro exacto del lago, el maestro le dijo:
– Acerca tu cara al agua y dime qué ves.
El hombre se asomó por encima del pequeño bote y, tratando de no perder el equilibrio, acercó su rostro todo lo que pudo.
De repente, el anciano le empujó y cayó al agua. Al intentar salir, el anciano le sujetó impidiendo que subiera a la superficie. Desesperado, el joven manoteó, pataleó, gritó inútilmente bajo el agua. Cuando estaba casi ahogado, el sabio soltó y le permitió subir.
Una vez en el bote, entre toses y ahogos, el hombre gritó.
– ¿Está usted loco? ¿No se da cuenta, casi me ahoga? Con el rostro tranquilo, el maestro le preguntó:
– Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas?
– ¡Respirar, por supuesto!
– Bien, pues cuando luches para salir adelante con la misma vehemencia con la que luchabas por respirar, entonces estarás preparado para triunfar.
SECUENCIA COMPLETA EN MARCOS (texto tras texto, sin saltos)
1. La multiplicación de los panes y los peces
Marcos 6:30–44 Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. 31 Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer. 32 Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto. 33 Pero muchos los vieron ir, y le reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él. 34 Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. 35 Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada. 36 Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer. 37 Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer? 38 Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces. 39 Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. 40 Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. 41 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos. 42 Y comieron todos, y se saciaron. 43 Y recogieron de los pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobró de los peces. 44 Y los que comieron eran cinco mil hombres. Aquí ocurre el milagro que los discípulos no entienden, y que será clave para interpretar lo que viene después.
2. Jesús obliga a los discípulos a subir a la barca rumbo a Betsaida
Marcos 6:45 En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.
“En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, mientras él despedía a la multitud.”
Este versículo conecta directamente el milagro de los panes con la travesía.
3. Jesús se retira a orar
Marcos 6:46 Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; Momento de separación pedagógica: Jesús ora, los discípulos reman solos.
4. La tormenta y Jesús caminando sobre el mar
Marcos 6:47–52 Aquí ocurre la tormenta, el miedo, la aparición de Jesús sobre el agua y la frase clave:
“Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.” (v. 52)
Marcos es el único evangelista que une explícitamente la falta de comprensión del milagro de los panes con la incapacidad de interpretar la tormenta.
5. Llegada a la región de Genesaret (zona de Betsaida)
Marcos 6:53–56 y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. 48 Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. 49 Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; 50 porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! 51 Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. 52 Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.
“Terminada la travesía, vinieron a tierra en Genesaret y arribaron a la orilla.”
Genesaret es la llanura donde se encontraba Betsaida occidental, muy cerca de Capernaúm. Es decir: regresan al mismo entorno del que habían salido.
Cuando confeccionamos temas para el estudio del evangelio, raras veces seleccionamos varios, por ejemplo o hablamos de la multiplicación de los cinco panes y dos peces entre 5.000 personas o de la tormenta y a Jesús andando en medio del Mar de Galilea.....pero las mejores lecciones vienen siguiendo las secuencias de lo que Jesús con sus hechos quería enseñarles.
Textos donde los apóstoles siguen siendo discípulos
1. Mateo 26:26
“Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a sus discípulos…”
En la Última Cena, ya cerca de la crucifixión, Jesús sigue llamándolos discípulos, no solo apóstoles.
2. Juan 13:35
“De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.”
Jesús habla a los doce y les da una señal de identidad: el amor como marca del discipulado, no del apostolado.
3. Juan 15:8
“Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.”
Aunque ya enviados, el fruto confirma que siguen siendo discípulos, en proceso de maduración.
4. Marcos 8:34
“Entonces llamó a la multitud y a sus discípulos. —Si alguien quiere ser mi discípulo —dijo—, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.”
Jesús incluye a los doce en esta enseñanza sobre el costo del discipulado, mostrando que aún están en formación.
5. Juan 21:19
“Y habiendo dicho esto, le dijo a Pedro: ‘Sígueme’.”
Después de la resurrección, Jesús vuelve a invitar a Pedro al discipulado, no solo al liderazgo.
6. Mateo 28:19-20
“Vayan y hagan discípulos de todas las naciones… enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado.”
Los apóstoles son enviados a reproducir lo que ellos mismos siguen siendo: discípulos en obediencia.
Clave teológica
“Apóstol” es función: enviado con autoridad.
“Discípulo” es identidad: aprendiz en comunión.
Los apóstoles nunca dejaron de ser discípulos, porque el seguimiento de Cristo no se reemplaza por el envío, se profundiza con él.
Dios Tan Solo Dios - Steve Green - Letra
Después de la multiplicación de los panes, Jesús:
los obliga a subir a la barca (6:45)
los envía hacia Betsaida
se queda solo orando
los observa luchar contra el viento
camina sobre el mar
sube a la barca y el viento cesa
y Marcos añade la frase clave:
“Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto sus corazones estaban endurecidos.” (Marcos 6:52)
Llegan a Genesaret, la llanura donde estaba Betsaida occidental.
Primer regreso = fracaso pedagógico. Los discípulos ven el milagro, pero no entienden quién es Jesús.
Segundo regreso a Betsaida:
Marcos 8:22 Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.
Aquí ocurre algo totalmente distinto:
Le traen un ciego.
Jesús toma la iniciativa.
Lo saca fuera de la aldea.
Lo sana en dos etapas.
Y el milagro se convierte en una parábola viviente.
Segundo regreso = enseñanza correctiva. El ciego primero ve borroso, luego claro. Exactamente como los discípulos:
Ven, pero no ven bien.
Entienden, pero no entienden del todo.
Confiesan, pero necesitan una segunda mirada.
Justo después de este milagro viene la confesión de Pedro:
“Tú eres el Cristo.” (Marcos 8:29)
Es decir: la sanidad del ciego es un espejo de la sanidad espiritual de los discípulos.
¿Qué sentido tiene que vuelvan dos veces a Betsaida?
1. Betsaida es el “aula” donde Jesús evalúa la comprensión de los discípulos
Primera vez:
No entienden los panes.
No entienden la tormenta.
No entienden quién es Jesús.
Segunda vez:
Jesús les muestra, con el ciego, cómo es su propia visión espiritual: borrosa, parcial, necesitada de una segunda intervención.
2. La doble vuelta revela que los discípulos no han aprendido la lección
Sí, exactamente como tú intuyes.
Marcos está diciendo:
“Volvieron al mismo lugar porque no habían entendido la primera lección.”
Es como si Jesús dijera: “Vamos a repetir la clase.”
3. La primera vuelta muestra su dureza; la segunda, su proceso de apertura
En Marcos 6: corazones endurecidos.
En Marcos 8: ojos que empiezan a ver.
En Marcos 8:29: confesión de fe.
La progresión es perfecta.
Conclusión espiritual (y pagógica)
Sí: vuelven dos veces porque no entendieron quién era Jesús. Y Jesús, como Maestro, los lleva de nuevo al mismo escenario para:
corregir,
profundizar,
y abrir sus ojos.
Betsaida se convierte así en el símbolo del aprendizaje incompleto que Jesús transforma en visión verdadera.
Marcos 8:23 (RVR1960)
“Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo.”
Este versículo contiene los tres elementos clave de mi enseñanza de hoy:
1️⃣ Le traen un ciego a Jesús
Esto aparece en el versículo anterior:
Marcos 8:22
“Y le trajeron un ciego, y le rogaron que lo tocase.”
Aquí la iniciativa es humana: —Ellos traen. —Ellos piden. —Ellos sugieren cómo debe actuar (“que lo toque”).
2️⃣ Jesús toma la iniciativa
El texto cambia radicalmente:
“Tomando la mano del ciego…”
Ya no es el ciego quien viene a Jesús, ni la gente quien decide qué debe hacer Jesús. Ahora Jesús toma el control del proceso.
3️⃣ Jesús lo lleva donde Él quiere
“…lo sacó fuera de la aldea…”
Jesús no sana al ciego donde la gente quiere, ni como la gente quiere. Lo lleva fuera, a un lugar escogido por Él, para enseñarle algo que solo puede aprender en el camino con el Maestro.
Por qué este texto es clave para “Aprendices de Maestros”
Este milagro es pedagógico, no solo sanador:
La gente quiere que Jesús “toque” al ciego.
Jesús quiere formar al ciego.
La gente quiere un milagro inmediato.
Jesús quiere un proceso (primero ve borroso, luego claro).
La gente quiere dirigir a Jesús.
Jesús quiere dirigir al discípulo.
Es exactamente la lección que estoy enseñando: el discípulo aprende cuando deja que el Maestro tome la iniciativa.
¿Vuelven a Betsaida dos veces? Sí.
Primera vez: Marcos 6:45–53 (tras la tormenta).
Segunda vez: Marcos 8:22 (sanidad del ciego).




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