jueves, 29 de enero de 2026

LA ACTUALIDAD Y LA PROFECIA BIBLICA

 

LA ACTUALIDAD Y LA PROFECIA BIBLICA



Cuando usted lee el periódico hoy o escucha el telediario, se da cuenta de que siempre hablan de Groenlandia una isla casi totalmente congelada con menos habitantes que el pueblito donde yo vivo (Fuengirola)... y se pregunta ¿Por qué?

Groenlandia significa literalmente “Tierra Verde”, aunque durante siglos ha sido sinónimo de hielo, desolación y silencio ártico. El nombre, sin embargo, no fue fruto de la geografía, sino de la estrategia: Erik el Rojo, exiliado de Islandia en el siglo X, bautizó así a la isla para atraer colonos, prometiendo una tierra fértil y habitable. La ironía es evidente: una tierra cubierta casi por completo de hielo, vendida como verde. Pero hoy, esa ironía se ha vuelto profética.

La actualidad de la profecía la voy a resumir en tres puntos:

1-Las tierras raras y la profecía.

2-El primer sello, la primera bestia y la primera trompeta

3- La Quinta Trompeta y los Paralelos con los Escuadrones de Donald Trump


1-Las tierras raras y la profecía.



Con el avance del cambio climático, Groenlandia está revelando su rostro oculto: zonas verdes reales en el sur, suroeste y este, donde la vegetación brota y el hielo retrocede. Y bajo esas franjas de tundra y matorral, emerge algo aún más valioso: yacimientos de tierras raras, litio, uranio, grafito y petróleo, recursos estratégicos que alimentan la tecnología, la energía y la defensa del siglo XXI.

¿Qué son las “tierras raras” hoy?

En el lenguaje moderno, “tierras raras” se refiere a un grupo de 17 elementos químicos (lantánidos + escandio + itrio) esenciales para:

  • tecnología militar,
  • electrónica avanzada,
  • energías renovables,
  • baterías,
  • imanes de alta potencia,
  • dispositivos médicos.

No son “raras” porque escaseen, sino porque no suelen encontrarse en estado puro, sino mezcladas en minerales difíciles de procesar. Su valor no está solo en su existencia, sino en su utilidad estratégica.

En otras palabras:

Son recursos minerales que definen el poder económico y tecnológico de una región.

Y aquí es donde la Biblia sorprende: este concepto ya aparece en los primeros capítulos de Génesis, aunque con otro lenguaje.

La Biblia y las primeras “tierras raras”: regiones definidas por sus minerales

La Biblia no usa el término “tierras raras”, pero sí introduce desde el principio la idea de tierras cuya identidad está ligada a recursos minerales valiosos.

El ejemplo más antiguo y claro es Havilá.

Génesis 2:11-12 El nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra (erets) de Havila, donde hay oro12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.

Este texto es extraordinario porque:

  • No describe clima, montañas o ríos.
  • No habla de pueblos ni fronteras.
  • No menciona agricultura ni ganadería.

Describe minerales... y esto ya lo describe la biblia.

Havilá es la primera “tierra” bíblica cuya identidad depende de:

  • oro (metal precioso de alta pureza),
  • bedelio (resina aromática usada en comercio y medicina),
  • ónice (piedra semipreciosa usada en arte y culto).

Es decir TODA LA TIERRA DE HAVILÁ ERA UNA TIERRA RARA Y RICA MINERALMENTE:

Havilá es la primera “tierra estratégica” de la Biblia.

Una región definida por sus recursos minerales.

Una “tierra rara” en el sentido bíblico.

Havilá es, en términos modernos, la primera tierra rara de la Biblia: una región cuya importancia se mide por sus minerales, por su capacidad de generar riqueza, por su valor económico.

Y no es un caso aislado. La Biblia vuelve a presentar otras tierras definidas por sus recursos:

Hay otras “tierras raras” en la biblia, la misma Canaan...

1-La tierra de Canaán era una tierra rara en su tiempo cuando los elementos mas estratégicos eran el hierro y el cobre.

Deuteronomio 8:9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre.

 

Los montes mencionados incluyen la franja del Arabá y Edom, donde arqueológicamente se han encontrado las minas de cobre más antiguas (Timna, Feinan).

Canaán no es solo “leche y miel”. Es una tierra con hierro y cobre, minerales estratégicos en la Edad del Bronce y del Hierro.

En términos modernos:

Canaán era una tierra con “minerales críticos”.

2-La tierra de Tarsis ANDALUCIA (ESPAÑA) era una tierra rara por sus riquezas minerales PLATA, HIERRO Y ESTAÑO Y PLOMO.

Jeremías 10:9 “Láminas de plata traída de Tarsis…”

Tarsis es fuente de plata, uno de los metales más valiosos del mundo antiguo.

Ezequiel 27:12 “Tarsis comerciaba contigo por la abundancia de toda riqueza; plata, hierro, estaño y plomo daban en tus ferias.”

Este es el texto más completo: Tarsis = plata + hierro + estaño + plomo Es decir, una potencia minera. De hecho Tarsis (Tarshish en hebreo) hace referencia a una refinería donde se funden los metales.

En definitiva, cuando Apocalipsis habla de:

·        “la tierra”,

·        “los reyes de la tierra”,

·        “los mercaderes de la tierra”,

·        “la tercera parte de la tierra”,

no siempre se refiere al planeta, sino a regiones económicas, territorios ricos, zonas estratégicas.

La Biblia no empieza con un planeta abstracto, sino con tierras concretas:

  • Havilá: tierra de oro Génesis 2:11-12
  • Canaán: tierra de hierro y cobre Deuteronomio 8:9
  • Edom: tierra de comercio
  • Tarsis: tierra de metales y navegación

 

Desde el principio, la Escritura muestra que una “tierra” no es solo un espacio geográfico: es un territorio con identidad económica, un lugar donde los recursos determinan la relevancia de la región.

Por eso, cuando llegamos al Apocalipsis y encontramos expresiones como:

·        “la tierra”,

·        “los reyes de la tierra”,

·        “los mercaderes de la tierra”,

·        “la tercera parte de la tierra”,

no debemos pensar en el planeta como un todo, sino en regiones estratégicas, territorios ricos, zonas donde se concentra el poder económico y político. El Apocalipsis no habla del globo terráqueo moderno, sino de tierras en el sentido bíblico: espacios donde la riqueza, el comercio y los recursos definen el destino de los pueblos.

Comprender este concepto desde Génesis es fundamental para interpretar correctamente la profecía final. La Biblia comienza con una tierra rica (Havilá) y termina con tierras juzgadas por su riqueza (Apocalipsis 18). La narrativa se cierra, y el lector descubre que el lenguaje bíblico sobre la “tierra” nunca fue global, sino profundamente territorial, económico y estratégico.

¿Aparecerá Groenlandia en las profecías de Apocalipsis?

Por la actualidad, los periódicos y los telediarios allí las grandes potencias E.E.U.U, RUSIA, CHINA Y LA UNIÓN EUROPEA ambicionan poseer el control de Groenlandia.

En la Biblia, “tierra” jamás significa “el planeta Tierra”

“Antes de que el mundo cambie, la tierra siempre tiembla.”

Antes de adentrarnos en las visiones del Apocalipsis, es imprescindible detenernos en un punto que suele pasarse por alto: la Biblia jamás utilizó la palabra “tierra” en el sentido moderno de “planeta Tierra”. Ese concepto pertenece a nuestra era científica, no al mundo antiguo. Para los escritores bíblicos, la “tierra” era siempre un territorio concreto, un espacio habitado, una zona con identidad política, económica o cultural.

En hebreo (’erets) y en griego (), “tierra” podía referirse a un país, a una región fértil, a un territorio minero, a un pueblo o incluso a un sistema económico. Así se hablaba de la “tierra de Egipto”, la “tierra de Canaán” o la “tierra de Havilá”, nunca de un globo universal. El horizonte mental de Israel estaba formado por regiones, no por continentes; por rutas comerciales, no por mapas globales.

Comprender esto es esencial para leer Apocalipsis sin caer en interpretaciones anacrónicas. Cuando Juan menciona “la tierra”, no está describiendo el planeta desde el espacio, sino los territorios donde se concentra el poder, la riqueza y la influencia de los imperios humanos. Si ignoramos este marco, el texto se vuelve incoherente y aparecen escenas imposibles: planetas que “ayudan”, “lloran”, “se lamentan” o “se queman por tercios”.

Este capítulo mostrará, con ejemplos claros del Antiguo y Nuevo Testamento, que la Biblia siempre usa “tierra” en sentido regional, y que Apocalipsis continúa esa misma tradición. Solo desde esta perspectiva es posible entender sus juicios, sus símbolos y sus advertencias sin forzar el texto ni imponerle ideas modernas que nunca formaron parte de su lenguaje.

NI en hebreo (אֶרֶץ erets) NI en griego (γ gē) existe el concepto de “planeta” como lo entendemos hoy.

En la mentalidad bíblica:

  • no existía la idea de un globo esférico suspendido en el espacio,
  • no existía la noción de “planeta Tierra”,
  • no existía un término para “mundo entero” en sentido geográfico global.

Por eso, ’erets y significan:

  • tierra = territorio,
  • tierra = país,
  • tierra = región,
  • tierra = zona habitada,
  • tierra = área económica o política,
  • tierra = suelo local,
  • tierra = población de un territorio.

Nunca “el planeta”.

La idea de “tierra = planeta” es moderna, no bíblica

Esa interpretación viene de:

  • la ciencia moderna,
  • la geografía global,
  • la imagen del planeta desde el espacio,
  • la mentalidad universalista posterior al Renacimiento.

Pero la Biblia fue escrita en un mundo donde:

  • el “mundo” era el Mediterráneo,
  • la “tierra” era la tierra de un pueblo,
  • las “naciones” eran regiones conocidas,
  • y “los confines de la tierra” eran los bordes del mapa antiguo.

Por eso, cuando INTERPRETAMOS ’erets o como “planeta”, estamos imponiendo nuestros conceptos modernos sobre un texto antiguo.

En el Antiguo Testamento, “tierra” siempre es local

Ejemplos:

  • “la tierra de Havilá” (Gn 2:11)
  • “la tierra de Egipto” (Gn 13:10)
  • “la tierra de Canaán” (Gn 12:5)
  • “la tierra de Edom” (Nm 20:21)
  • “la tierra de Tarsis” (Ez 27:12)

Nunca significa “TODO el planeta”.

En el Nuevo Testamento, “tierra” sigue siendo local

Ejemplos:

  • “la tierra de Judá” (Mt 2:6)
  • “la tierra de Zabulón y Neftalí” (Mt 4:15)
  • “la tierra de Israel” (Mt 2:20)
  • “la tierra donde habitaban en tinieblas” (Mt 4:16)

El griego usa γ gē, igual que Apocalipsis.

Sí: la Biblia jamás usa “tierra” para referirse al planeta Tierra. Ese concepto no existía.

“Tierra” en la Biblia es:

·        un territorio,

·        una región,

·        un país,

·        una zona económica,

·        un espacio político,

·        un área de influencia,

·        un territorio con recursos.

Y Apocalipsis sigue exactamente esta lógica.

Por eso, interpretar “tierra” como “planeta” produce absurdos, contradicciones y escenas imposibles.

Interpretarla como región estratégica, en cambio:

·        armoniza con Génesis,

·        encaja con los profetas,

·        coincide con el uso de Jesús,

·        y hace que Apocalipsis sea coherente.

 

Mapa de Groenlandia en español que muestra las zonas verdes con vegetación en el sur, suroeste, este y noreste. Señala claramente las regiones con recursos estratégicos como tierras raras, litio, uranio, grafito, petróleo y gas natural. El fondo debe ser azul claro representando el océano, con Groenlandia en blanco para el hielo y verde para las zonas libres de hielo. Los recursos deben estar etiquetados en español con líneas que conecten a sus ubicaciones aproximadas.

Este nuevo paisaje ha despertado el interés —y la ambición— de las grandes potencias. Estados Unidos, China, la Unión Europea y otros actores compiten por el control de estos minerales, conscientes de que el futuro digital y militar depende de ellos. Groenlandia, antes periférica, se ha convertido en un tablero geopolítico central.

Pero esta carrera por la riqueza encierra un riesgo silencioso: la posibilidad de que un conflicto militar, económico o ecológico destruya precisamente las zonas verdes que hoy representan vida, estabilidad y provisión. Curiosamente, las áreas donde crecen árboles y vegetación coinciden con las regiones ricas en minerales, como si la “tierra verde” estuviera marcada para ser sacrificada en nombre del progreso.

En la Biblia, “tierra” jamás significa “el planeta Tierra”

“Antes de que el mundo cambie, la tierra siempre tiembla.”

Antes de adentrarnos en las visiones del Apocalipsis, es imprescindible detenernos en un punto que suele pasarse por alto: la Biblia jamás utilizó la palabra “tierra” en el sentido moderno de “planeta Tierra”. Ese concepto pertenece a nuestra era científica, no al mundo antiguo. Para los escritores bíblicos, la “tierra” era siempre un territorio concreto, un espacio habitado, una zona con identidad política, económica o cultural.

En hebreo (’erets) y en griego (), “tierra” podía referirse a un país, a una región fértil, a un territorio minero, a un pueblo o incluso a un sistema económico. Así se hablaba de la “tierra de Egipto”, la “tierra de Canaán” o la “tierra de Havilá”, nunca de un globo universal (la tierra aparece 69 veces en el apocalipsis). El horizonte mental de Israel estaba formado por regiones, no por continentes; por rutas comerciales, no por mapas globales, la idea de la tierra como todo el planeta no es un concepto bíblico... por eso leer el apocalipsis con un concepto que le es totalmente ajeno es el MAYOR ERROR DE EXEGETAS. Comprender esto es esencial para leer Apocalipsis sin caer en interpretaciones anacrónicas. Cuando Juan menciona “la tierra”, no está describiendo el planeta desde el espacio, sino los territorios donde se concentra el poder, la riqueza y la influencia de los imperios humanos. Si ignoramos este marco, el texto se vuelve incoherente y aparecen escenas imposibles: planetas que “ayudan”, “lloran”, “se lamentan” o “se queman por tercios”.

Este estudio biblico mostrará, con ejemplos claros del Antiguo y Nuevo Testamento, que la Biblia siempre usa “tierra” en sentido regional, y que Apocalipsis continúa esa misma tradición. Solo desde esta perspectiva es posible entender sus juicios, sus símbolos y sus advertencias sin forzar el texto ni imponerle ideas modernas que nunca formaron parte de su lenguaje.

NI en hebreo ( erets) NI en griego ( gē) existe el concepto de “planeta” como lo entendemos hoy.

En la mentalidad bíblica:

  • no existía la idea de un globo esférico suspendido en el espacio,
  • no existía la noción de “planeta Tierra”,
  • no existía un término para “mundo entero” en sentido geográfico global.

Esto vale también para nuestra interpretación de cielos nuevos y tierra nueva se refiere solo a la localidad donde habita Dios y los redimidos, la ciudad celestial que desciende a la tierra (Isaías 65:17, 22, 2 Pedro 3:13, Apocalipsis 21:1)

Por eso, ’erets y significan:

  • tierra = territorio,
  • tierra = país,
  • tierra = región,
  • tierra = zona habitada,
  • tierra = área económica o política,
  • tierra = suelo local,
  • tierra = población de un territorio.

Nunca “el planeta”.

La idea de “tierra = planeta” es moderna, no bíblica

Esa interpretación viene de:

  • la ciencia moderna,
  • la geografía global,
  • la imagen del planeta desde el espacio,
  • la mentalidad universalista posterior al Renacimiento.

Pero la Biblia fue escrita en un mundo donde:

  • el “mundo” era el Mediterráneo,
  • la “tierra” era la tierra de un pueblo,
  • las “naciones” eran regiones conocidas,
  • y “los confines de la tierra” eran los bordes del mapa antiguo.

Por eso, cuando INTERPRETAMOS ’erets o como “planeta”, estamos imponiendo nuestros conceptos modernos sobre un texto antiguo.

En el Antiguo Testamento, “tierra” siempre es local

Ejemplos:

  • “la tierra de Havilá” (Gn 2:11)
  • “la tierra de Egipto” (Gn 13:10)
  • “la tierra de Canaán” (Gn 12:5)
  • “la tierra de Edom” (Nm 20:21)
  • “la tierra de Tarsis” (Ez 27:12)

Nunca significa “el planeta”.

En el Nuevo Testamento, “tierra” sigue siendo local

Ejemplos:

  • “la tierra de Judá” (Mt 2:6)
  • “la tierra de Zabulón y Neftalí” (Mt 4:15)
  • “la tierra de Israel” (Mt 2:20)
  • “la tierra donde habitaban en tinieblas” (Mt 4:16)

El griego usa γ gē, igual que Apocalipsis.

Sí: la Biblia jamás usa “tierra” para referirse al planeta Tierra. Ese concepto no existía.

“Tierra” en la Biblia es:

·        un territorio,

·        una región,

·        un país,

·        una zona económica,

·        un espacio político,

·        un área de influencia,

·        un territorio con recursos.

Y Apocalipsis sigue exactamente esta lógica.

Por eso, interpretar “tierra” como “planeta” produce absurdos, contradicciones y escenas imposibles.

Algunos textos sobre “LA TIERRA” en el apocalipsis...

Apocalipsis 8:7 El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

Apocalipsis 12:16 “Pero la tierra ayudó a la mujer…”

Apocalipsis 13:8 “Y la adoraron todos los habitantes de la tierra …”

Apocalipsis 18:1 “La tierra fue alumbrada con su gloria.”

1. Por qué era necesario extenderse en el concepto bíblico de “tierra”

Desde Génesis, la Biblia usa “tierra” (’erets en hebreo, en griego) para hablar de:

  • regiones específicas,
  • territorios con identidad,
  • zonas con recursos estratégicos,
  • pueblos localizados,
  • economías regionales.

Ejemplos:

  • Havilá: “tierra donde hay oro” (Gn 2:11–12)
  • Canaán: “tierra cuyas piedras son hierro” (Dt 8:9)
  • Edom: tierra de comercio (Ez 27:16)
  • Tarsis: tierra de plata, estaño y navegación (Ez 27:12)

Nunca significa “el planeta entero”.

Por eso, si uno llega a Apocalipsis y de repente decide que “tierra” = “todo el planeta”, está rompiendo la lógica bíblica.

2. Si interpretamos “tierra” como planeta en Apocalipsis, caemos en absurdos

Aquí tienes una lista de textos donde interpretar como “planeta Tierra” produce imposibilidades lógicas, contradicciones y escenas ridículas.

ABSURDO 1 — La tierra ayuda a la mujer

Apocalipsis 12:16 “Pero la tierra ayudó a la mujer…”

Si “tierra” = planeta:

  • ¿El planeta abre la boca?
  • ¿El planeta actúa como personaje?
  • ¿El planeta traga un río?

Es absurdo. Aquí = una región que ofrece refugio, igual que en Isaías 9:1. la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí;

ABSURDO 2 — Los reyes de la tierra

Apocalipsis 17:2

“Los reyes de la tierra fornicaron con ella…”

Si “tierra” = planeta:

  • ¿Quiénes son los reyes del planeta entero?
  • ¿Incluye tribus sin Estado?
  • ¿Incluye países que no existían en el siglo I?

Imposible. Aquí = los reyes de un bloque regional, como los reyes de Canaán o de Edom... en el tiempo de Babilonia histórica así como su heredera actual.

ABSURDO 3 — Los mercaderes de la tierra lloran

Apocalipsis 18:11“Los mercaderes de la tierra lloran por ella…”

Si “tierra” = planeta:

  • ¿Todos los comerciantes del mundo lloran al unísono?
  • ¿Incluye culturas que no comerciaban con Roma?
  • ¿Incluye pueblos aislados?

No tiene sentido. Aquí = la región económica que dependía de Babilonia.

ABSURDO 4 — La tercera parte de la tierra es quemada

Apocalipsis 8:7 “Y fue quemada la tercera parte de la tierra …”

Si “tierra” = planeta:

  • ¿Se quema un tercio del planeta sin destruir la vida?
  • ¿Cómo sigue funcionando el resto del libro?
  • ¿Cómo sobreviven los mares, las ciudades, los ejércitos?

Es imposible.

Aquí = una región estratégica, igual que “la tierra de Egipto” o “la tierra de Edom”.

ABSURDO 5 — Los habitantes de la tierra adoran a la bestia

Apocalipsis 13:8 “Y la adoraron todos los habitantes de la tierra …”

Si “tierra” = planeta:

  • ¿Todos los seres humanos del mundo adoran a la bestia?
  • ¿Incluye creyentes?
  • ¿Incluye regiones no controladas por Roma?

Absurdo. Aquí = los habitantes del sistema político de la bestia, no la humanidad entera.

ABSURDO 6 — La tierra se llena de gloria

Apocalipsis 18:1 “La tierra fue alumbrada con su gloria.”

Si “tierra” = planeta:

  • ¿El planeta entero se ilumina de golpe?
  • ¿Incluye el hemisferio nocturno?
  • ¿Incluye regiones no mencionadas en la profecía?

No encaja. Aquí = la región donde se manifiesta el juicio.

ABSURDO 7 — La tierra se lamenta

Apocalipsis 1:7 “Y se lamentarán por él todas las tribus de la tierra.”

Si “tierra” = planeta:

  • ¿Todas las tribus del mundo conocen a Cristo?
  • ¿Incluye tribus de América, Oceanía, Asia oriental?
  • ¿Incluye pueblos que nunca oyeron el evangelio?

Imposible. Aquí = las tribus de la tierra bíblica, igual que en Zacarías 12.

La Biblia no empieza con un planeta abstracto, sino con tierras concretas:

  • Havilá: tierra de oro
  • Canaán: tierra de hierro y cobre
  • Edom: tierra de comercio
  • Tarsis: tierra de metales y navegación

Y Apocalipsis sigue exactamente la misma lógica.

Cuando Juan habla de “la tierra”, NO está describiendo un globo azul flotando en el espacio. Está hablando de territorios donde se concentra la riqueza, regiones que sostienen imperios, zonas económicas que serán sacudidas.

Interpretar “tierra” como planeta produce escenas imposibles, incoherentes y contrarias al uso bíblico.

Interpretarla como región estratégica, en cambio, abre el texto, lo hace coherente, y lo conecta con toda la narrativa bíblica desde Génesis.

¿Qué abarca la primera trompeta? (Análisis textual y simbólico)

A. El juicio cae sobre la “tierra” — γ

El término γ en griego es amplio:

  • tierra física
  • territorio
  • región concreta
  • suelo fértil
  • tierra como fuente de recursos
  • incluso “tierra habitada”

No se limita a “suelo agrícola”. Puede incluir lo que está sobre y bajo la tierra.

Esto abre la puerta a interpretaciones donde el juicio afecta:

  • vegetación
  • ecosistemas
  • territorios estratégicos
  • recursos del subsuelo

B. Se quema la tercera parte de los “árboles” — δένδρων

Los árboles representan:

  • estabilidad ecológica
  • vida duradera
  • provisión
  • continuidad

La destrucción parcial (un tercio) sugiere:

  • juicio severo, pero no total
  • colapso ecológico localizado
  • pérdida de zonas boscosas o vegetadas

C. Se quema “toda la hierba verde” — χόρτος χλωρός

Este término es muy específico:

  • χόρτος = hierba, pasto, vegetación baja
  • χλωρός = verde, vivo, fresco

Es decir: toda la vegetación viva y fértil.

Esto implica:

  • devastación ecológica inmediata
  • pérdida de zonas verdes
  • impacto directo en la base de la vida

¿Por qué empieza el Apocalipsis destruyendo lo verde? Porque es una tierra rara y debajo de su zona verde está el tesoro del siglo XXI

Porque lo verde es la base de la vida. En la Biblia, lo verde simboliza:

  • provisión
  • estabilidad
  • bendición
  • vida en su forma más elemental

La primera trompeta destruye lo que sostiene la vida humana. Es el primer golpe del colapso global.

Mapa de Groenlandia en español que muestra las zonas verdes con vegetación en el sur, suroeste, este y noreste. Señala claramente las regiones con recursos estratégicos como tierras raras, litio, uranio, grafito, petróleo y gas natural. El fondo debe ser azul claro representando el océano, con Groenlandia en blanco para el hielo y verde para las zonas libres de hielo. Los recursos deben estar etiquetados en español con líneas que conecten a sus ubicaciones aproximadas.

Apocalipsis 8:7 El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra ); y la tercera parte de los árboles (δένδρων) se quemó, y se quemó toda la hierba verde(χόρτος χλωρς).

El texto no menciona nombres modernos, pero sí permite la idea de regiones específicas, porque:

  • γ puede significar “una tierra”, “un territorio”, “una región”.
  • Los juicios de las trompetas son parciales, no globales.
  • La destrucción afecta a un tercio, de esa zona (tierra) donde cae.

Esto abre la posibilidad de que la primera trompeta afecte:

  • zonas estratégicas
  • regiones donde lo verde es limitado pero crucial
  • territorios donde vegetación y recursos coinciden

Groenlandia como “tierra verde” literal y simbólica

Aquí entra mi línea de investigación.

A. Groenlandia significa literalmente “Tierra Verde”

Nombre dado por Erik el Rojo para atraer colonos. Hoy, por el deshielo, sí tiene zonas verdes reales.

B. Las zonas verdes coinciden con recursos estratégicos

En el sur, suroeste y este se encuentran:

  • tierras raras
  • litio
  • uranio
  • grafito
  • petróleo y gas

Es decir:

la tierra verde es también la tierra rica.

C. Las superpotencias compiten por estas zonas

EE.UU., China, la UE y Rusia tienen intereses directos.

D. Las zonas verdes son frágiles y fácilmente destruibles

Un conflicto militar, un sabotaje o un accidente industrial podría:

  • quemar vegetación
  • contaminar suelo
  • destruir ecosistemas
  • inutilizar recursos estratégicos

¿Encaja esto con la primera trompeta?

Desde una hipótesis simbólico-profética, sí encaja sorprendentemente bien:

La primera trompeta destruye lo verde

Groenlandia tiene pocas zonas verdes, pero son absolutamente extrategicas para la tecnología militar y tecnológica:

  • vitales
  • estratégicas
  • ricas en recursos
  • objeto de ambición global

El juicio cae sobre la “tierra” ) y afecta a su zona verde que es donde se encuentran esas llamadas “tierras raras”

Groenlandia es literalmente Tierra Verde... su nombre y sus riquezas pueden estar encriptadas en esta profecía.

La destrucción afecta árboles y vegetación

Las zonas verdes de Groenlandia son:

  • bosques en miniatura
  • tundra
  • matorral
  • praderas

Todas vulnerables al fuego y al conflicto.

La destrucción parcial (un tercio) coincide con un territorio limitado

La profecía no describe un evento global, sino regional.

El conflicto por recursos estratégicos es uno de los detonantes más probables de una guerra moderna

La primera trompeta podría simbolizar:

  • el inicio del conflicto global
  • un ataque o accidente en un territorio clave
  • la destrucción de una región estratégica que desencadena una reacción en cadena

Conclusión del análisis

No afirmamos que Apocalipsis 8:7 prediga Groenlandia. Pero sí podemos plantear una hipótesis sólida:

La primera trompeta describe un juicio que cae sobre una “tierra verde”, donde la vegetación y los recursos del subsuelo son destruidos. En el mundo moderno, Groenlandia —literalmente Tierra Verde— es un territorio donde lo verde y lo estratégico coinciden. Un conflicto militar o geopolítico en esta región podría encajar simbólicamente con el patrón profético descrito en Apocalipsis 8:7.

Es una línea de investigación coherente, sugerente y con base textual.

Apocalipsis 8:7 El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra γ; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

Cuando Juan describe que, tras el fuego arrojado a la tierra, “hubo granizo y fuego mezclados con sangre”, no está pensando en un fenómeno meteorológico ordinario. El término griego chalaza —granizo— nunca aparece en la Escritura como simple hielo. Siempre irrumpe en contextos de juicio, de irrupción divina, de un cielo que se abre y deja caer algo que no pertenece al orden cotidiano. En Éxodo (Éxodo 9:18–26), en Josué (Josué 10:11), en Isaías, en Ezequiel (Ezequiel 13:11–13) y en las visiones del propio Apocalipsis (Apocalipsis 8:7, 11:19, 16:21), el granizo es piedra, impacto, estruendo, fuego y destrucción. Es el lenguaje antiguo para describir lo que hoy llamaríamos un cataclismo atmosférico extremo.

Si trasladamos esa estructura simbólica a un escenario realista, Groenlandia emerge como un escenario sorprendentemente coherente. Allí, donde el hielo guarda memoria de siglos, donde el cielo y la tierra se confunden en un mismo blanco, un fenómeno moderno podría adoptar la forma que Juan describe con imágenes del siglo I.

Imaginemos un meteorito de tamaño medio entrando sobre la costa suroeste de Groenlandia. La bola de fuego cruza el cielo ártico con un resplandor que ningún testigo antiguo podría describir de otro modo que como “fuego del altar arrojado a la tierra”. La fragmentación en la atmósfera genera destellos que parecen relámpagos, un rugido prolongado que se asemeja a truenos y voces, y una onda de choque que hace temblar el hielo como un terremoto. Cuando los fragmentos impactan sobre la superficie helada, proyectan columnas de vapor, hielo pulverizado y partículas rojizas procedentes del suelo mineral. Para un observador sin lenguaje técnico, aquello sería granizo y fuego mezclados con sangre: hielo que cae, fuego que lo acompaña, y un tinte rojizo que tiñe la escena de juicio.

El hielo fracturado se desprende en bloques gigantescos, generando un “terremoto de hielo” —un glacial -quake que recorre kilómetros. El estruendo de la ruptura, amplificado por los fiordos, se convierte en un coro de voces y truenos. El cielo, cargado de partículas, adquiere un tono oscuro y metálico. Y la nieve que cae después arrastra consigo polvo, ceniza y fragmentos minerales, como si el cielo devolviera a la tierra aquello que ha recibido.

En ese marco, el lenguaje de Juan no es exageración, sino traducción. Lo que él llama granizo no es solo hielo: es impacto, caída, mezcla de elementos, ruptura del orden atmosférico. Lo que él llama fuego no es solo llama: es luz, energía, desgarro del cielo. Y lo que él llama sangre no es necesariamente sangre literal, sino el color de la destrucción, el tono rojizo de la tierra herida, el símbolo de la vida que se pierde.

Así, Groenlandia —la “tierra verde” cubierta de hielo— se convierte en un espejo perfecto para la primera trompeta: un lugar donde el cielo puede caer sobre la tierra, donde el hielo puede mezclarse con fuego, y donde un fenómeno físico moderno puede adoptar la forma simbólica que Juan describe con el lenguaje de su tiempo. Un territorio donde el juicio no es solo teológico, sino atmosférico; donde el cielo escribe sobre el hielo lo que la tierra no quiere recordar.

1. “Fue arrojado sobre la tierra” — γ: el territorio como escenario del juicio

El primer término clave es γ (gē). No significa únicamente “suelo”. En el griego bíblico, γ puede ser:

  • tierra física
  • territorio concreto
  • región específica
  • tierra fértil
  • tierra como fuente de riqueza
  • incluso “la tierra habitada”

Es un término que abarca lo que está sobre la superficie y lo que está debajo. Vegetación, sí. Pero también minerales, recursos, territorios estratégicos.

La primera trompeta no cae sobre el mar, ni sobre el cielo, ni sobre las ciudades: cae sobre la tierra. Sobre un territorio. Sobre una región que sostiene vida… y riqueza.

2. “Se quemó la tercera parte de los árboles” — δένδρων: la estabilidad que cae

El segundo término es δένδρον (dendron): árbol. En la Biblia, el árbol es símbolo de:

  • estabilidad
  • vida duradera
  • provisión
  • continuidad
  • arraigo

La destrucción de un tercio no es casual. No es total, pero es suficiente para quebrar un equilibrio. Es un juicio selectivo, quirúrgico, regional.

La profecía no habla de un incendio global, sino de un territorio donde la vegetación arbórea —escasa, valiosa, vulnerable— es devastada.

3. “Toda la hierba verde fue quemada” — χόρτος χλωρός: la vida inmediata que desaparece

El tercer término es χόρτος χλωρός (chortos chlōros): hierba verde, pasto vivo, vegetación fértil.

Es la vida más básica. La que alimenta animales. La que sostiene ecosistemas. La que cubre la tierra como un manto de estabilidad.

La profecía dice que toda la hierba verde es destruida. No una parte. No un tercio. Toda. Evidentemente γ (gē) no puede tratarse de todo el planeta sino de una zona concreta llamado “TIERRA VERDE” (GROENLANDIA)

Es un golpe directo a la base ecológica de ese territorio.

4. ¿Por qué empieza el Apocalipsis destruyendo lo verde?

Porque lo verde es la base de la vida. Sin árboles, sin hierba, sin vegetación, un territorio muere. Y cuando un territorio muere, la humanidad entra en crisis.

La primera trompeta no destruye ciudades: destruye la capacidad y la riqueza de lo que llamamos progreso, es un conflicto estratégico según las superpotencias mundiales.

Es el primer paso hacia el colapso.

5. La hipótesis: ¿y si la “tierra verde” fuera literal?

Aquí entra la parte más provocadora de esta investigación.

La Biblia no menciona Groenlandia. Pero Groenlandia sí significa literalmente:

“Tierra Verde”.

Un nombre que nació como propaganda de Erik el Rojo… y que hoy, por el deshielo, se ha vuelto real.

Las zonas verdes de Groenlandia —las únicas donde crecen árboles, arbustos y praderas— coinciden exactamente con:

  • los depósitos de tierras raras
  • los yacimientos de litio
  • las reservas de uranio
  • los bancos de grafito
  • las cuencas de petróleo y gas

Es decir:

la tierra verde es también la tierra rica.

Y es la tierra que las superpotencias desean.

6. El conflicto moderno: la codicia por la tierra verde

Estados Unidos, China, la Unión Europea y Rusia compiten por Groenlandia. No por su hielo. Sino por lo que hay bajo las zonas verdes:

  • minerales críticos para baterías
  • metales para tecnología militar
  • recursos para la transición energética
  • materiales esenciales para la inteligencia artificial y la industria digital

Groenlandia es hoy uno de los territorios más estratégicos del planeta.

Y también uno de los más frágiles.

7. ¿Podría la primera trompeta describir el inicio de un conflicto en esta tierra verde?

La hipótesis no afirma que Apocalipsis prediga Groenlandia. Pero sí observa un paralelismo inquietante:

A. La primera trompeta destruye lo verde

Groenlandia tiene pocas zonas verdes, pero son vitales y estratégicas.

B. El juicio cae sobre la “tierra” (γ)

Groenlandia es literalmente “Tierra Verde”.

C. La destrucción afecta árboles y vegetación

Las zonas verdes de Groenlandia son pequeñas, vulnerables y fácilmente destruibles por:

  • incendios
  • explosiones
  • sabotajes
  • operaciones militares
  • accidentes industriales

D. La destrucción es parcial (un tercio)

Groenlandia es un territorio limitado, no global.

E. El conflicto por recursos estratégicos es uno de los detonantes más probables de una guerra moderna

La primera trompeta podría simbolizar:

  • el inicio del conflicto global
  • un ataque en un territorio clave
  • la destrucción de una región estratégica que desencadena una reacción en cadena

La primera trompeta no es un simple incendio. Es el primer golpe de un conflicto que afecta a la creación misma. Un juicio que cae sobre una tierra donde vida y riqueza se entrelazan. Un territorio donde lo verde es escaso, pero justo debajo se esconde un tesoro geoestratégico muy valioso y vulnerable.

En el mundo moderno, Groenlandia —la Tierra Verde— encaja sorprendentemente bien en este patrón:

  • un territorio verde
  • un territorio rico
  • un territorio codiciado
  • un territorio frágil
  • un territorio que podría arder

La profecía no necesita nombrar Groenlandia para que la coincidencia simbólica despierte preguntas. Y es precisamente en esas preguntas donde nace la curiosidad… y la investigación.

Si la primera trompeta abría el juicio sobre la tierra —sobre la soberanía de las “tierras raras” (UCRANIA, VENEZUELA, GROENLANDIA...) y las fronteras que sostienen el orden visible de las naciones—, la segunda (que trataremos en el siguiente capitulo) desplaza el escenario hacia una dimensión más profunda y global. Porque cuando la tierra se agrieta, el mar inevitablemente se agita. La crisis territorial no queda contenida en sus límites: se derrama hacia el sistema internacional, altera las rutas, desestabiliza el comercio y sacude a las naciones como un oleaje creciente. Así, el fuego que primero consumió las tierras raras de Groenlandia codiciada por las grandes potencias ahora cae como una montaña ardiendo sobre el mar, anunciando que el conflicto ya no es local ni regional, sino estructural. La primera trompeta fractura el suelo; la segunda hace sangrar al mundo.

La primera trompeta abrió la escena sobre la tierra: el lugar firme, el territorio que sostiene la identidad de los pueblos y define sus fronteras. Allí, el fuego descendió sobre lo estable, sobre lo que parecía inamovible, y lo convirtió en un paisaje fracturado. La hierba —lo frágil— ardió primero; los árboles —lo sólido— después. Fue el anuncio de que la estabilidad territorial, base de toda soberanía, había entrado en crisis, lo que la geopolítica llama “EL ORDEN MUNDIAL” ha sido removido por la ambición humana. La tierra verde dejó de ser suelo seguro y se convirtió en un campo de tensión, donde los límites se desdibujan y las potencias disputan cada palmo como si en ello se jugara el futuro del mundo.

Pero la tierra no es un mundo aislado. Cuando se quiebra, su fractura resuena más allá de sus bordes.

Ambas trompetas forman un mismo movimiento: primero se incendia el territorio, después se desestabiliza el orden global. La crisis comienza en la tierra, pero termina en el mar. Lo que se inicia como disputa por soberanías termina como colapso del sistema internacional. La primera trompeta anuncia el principio del conflicto; la segunda revela su expansión inevitable. Tierra y mar, firmeza y fluidez, frontera y comercio: dos dimensiones de un mismo juicio que avanza, profundo y creciente, sobre el mundo.


2-El primer sello, la primera bestia y la primera trompeta


El Primer Sello: El Engaño que Cabalga

El primer sello revela al jinete del caballo blanco, una figura que no representa a Cristo, sino una imitación, una falsificación de la autoridad divina.

  • Lleva arco, pero no flechas: poder sin verdad.
  • Cabalga “venciendo y para vencer”: expansión ideológica.
  • Es el inicio del engaño global.

En mi lectura, este jinete simboliza la narrativa seductora que inaugura el tiempo final: un liderazgo que promete paz, orden y renovación, pero que en realidad abre la puerta a un sistema de control.

Es el comienzo del engaño institucionalizado.

Apocalipsis 6 Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, (stéphanos) y salió venciendo, y para vencer.

(stéphanos) Corona de victoria, premio, triunfo (premios y reconocimientos)

Esta corono se diferencia de esta otra...

(diádēma) Corona real, símbolo de realeza y autoridad soberana (Reyes, monarcas, poder legítimo).

El jinete NO recibe una diadema. Recibe un stéphanos.

Esto cambia todo.

¿Qué implica recibir un stéphanos?

A. No es un rey

No tiene autoridad inherente. No es un monarca. No es un soberano legítimo.

B. Es un vencedor temporal

El stéphanos se daba:

  • al atleta que ganaba una carrera,
  • al general que regresaba victorioso,
  • al ciudadano que obtenía un honor puntual.

Es una corona de logro, no de realeza.

C. Es un poder concedido, no propio

El texto dice:

ἐδόθη — “le fue dada”.

No la toma. No la posee. No la hereda. Se la entregan.

Es un poder delegado, prestado, otorgado por un tiempo. Donal Trump ha reactivado una política exterior marcada por la ambición, la confrontación y peticiones enfermiza de que le den premios y diademas. Su gobierno ha endurecido la política migratoria, ha reforzado los controles fronterizos y ha amenazado con retirar fondos a las llamadas “ciudades santuario”, generando tensiones internas y un debate nacional sobre derechos civiles y autoridad federal. Las nuevas restricciones migratorias dirigidas a países como Cuba y Venezuela han provocado reacciones inmediatas tanto dentro como fuera del país, alimentando un clima de polarización que se extiende desde las calles hasta el Congreso.

En el tablero internacional, los movimientos han sido igual de contundentes. La intervención directa en Venezuela —incluido el traslado forzoso de Nicolás Maduro— ha desencadenado críticas y acusaciones de vulneración del orden jurídico internacional por parte de varios gobiernos europeos. A ello se suma el renovado interés estratégico por Groenlandia, cuyas declaraciones han sido calificadas como “graves” por Dinamarca, que ha reforzado su coordinación política y militar con la isla ante la presión estadounidense. Cuba vuelve a aparecer en el horizonte de las sanciones, ampliando el arco de fricción en el hemisferio occidental. Y en paralelo, las tensiones con Irán, los desacuerdos dentro de la OTAN y la creciente rivalidad con China y Rusia dibujan un mapa de frentes abiertos que se extiende desde el Ártico hasta el Pacífico.

Europa observa con preocupación. Ha intensificado su vigilancia en el norte, ha denunciado públicamente la erosión del orden jurídico internacional en algunos de estos episodios y ha comenzado a recalibrar su posición estratégica ante un aliado que, por momentos, parece actuar como una fuerza imprevisible.

Dentro de Estados Unidos, las tensiones entre estados y gobierno federal, las críticas a ICE y la polarización social alimentan la sensación de que el fuego no solo está en las fronteras, sino también en el interior.

Y es aquí donde la imagen profética se vuelve más nítida. La montaña ardiendo no es un volcán: es un imperio que se consume desde dentro. No es un ataque externo: es un desgaste interno que precede a la caída. Y cuando una montaña así cae, no cae sobre tierra firme: cae en el mar (afecta a todas las naciones).

El mar, en el lenguaje bíblico, no es agua. Es el sistema internacional. Es el comercio global. Son las rutas que conectan continentes. Es el equilibrio que sostiene a las naciones.

Si en un futuro no lejano se produjera un choque entre Estados Unidos y potencias como Rusia o China —especialmente en torno a las rutas estratégicas del Ártico, del Pacífico o del comercio marítimo global—, no sería difícil ver en ese escenario la imagen de la montaña que cae sobre el mar, provocando que “la tercera parte de las naves sea destruida”.

No porque la profecía nombre países modernos, sino porque describe patrones que se repiten:

·        un poder elevado,

·        un incendio interno,

·        una caída que afecta al mundo,

·        y un mar —las naciones— que sangra.

El único que lleva diademas (coronas reales) es:

·        el dragón (12:3),

·        la bestia (13:1),

·        y el Cristo victorioso en Ap 19:12 (muchas diademas).

Esto establece un contraste deliberado:

·        El jinete del primer sello no es rey.

·        No gobierna.

·        No tiene autoridad soberana.

·        Solo vence… por un tiempo... y aspira a perpetuarse.

¿Qué tipo de figura representa entonces?

El stéphanos indica:

1. Un líder que aparece como vencedor

Tiene éxito inicial. Avanza. Conquista. Impresiona.

2. Un poder que parece legítimo, pero no lo es

No tiene diadema. No tiene trono. No tiene reino.

3. Un personaje que depende de que “le den” autoridad

No es un emperador. Es alguien que recibe poder de otros.

4. Un vencedor que inicia una cadena de juicios

Su victoria abre paso a:

  • guerra,
  • hambre,
  • muerte.

Es un triunfo que desencadena crisis, no paz.

5. Conexión con tu capítulo sobre la montaña ardiendo

El stéphanos encaja perfectamente con la idea de:

  • un líder que se presenta como vencedor,
  • que recibe poder,
  • que no es rey,
  • que avanza con ambición,
  • y cuyo ascenso provoca inestabilidad global.

Es la antesala de la montaña ardiendo:

  • un poder que se eleva,
  • que conquista,
  • que parece imparable,
  • pero que no tiene diadema,
  • y que finalmente CAE.

La corona del jinete del caballo blanco no es una corona real (diadema), sino una corona de victoria (stéphanos). Es un poder prestado, no heredado; un triunfo temporal, no un reinado legítimo. Es la señal de un líder que avanza venciendo, pero cuya autoridad no es soberana, sino delegada. Un vencedor que inicia el colapso, no un rey que gobierna... es un impostor que quiere aparecer en la historia como mesías y hombre de paz.

Así se prepara la segunda trompeta: la montaña arde, el mar espera, y las naves —símbolo del comercio global— ya sienten el viento de una tormenta que todavía no ha estallado, pero que avanza con la inevitabilidad de lo profetizado.

Desde Mount Vernon hasta Mountain View, la historia de Estados Unidos puede leerse como la ascensión de una montaña. Una montaña bíblica, política, tecnológica. Pero ahora, esa montaña arde. No por un ataque externo, sino por un incendio interno que recorre sus cimientos. Y cuando una montaña así cae, no cae sola: cae sobre el mar, sobre el sistema internacional, y el mundo entero siente el impacto. La segunda trompeta no anuncia un desastre natural, sino el colapso de un imperio que se consume desde dentro antes de enfrentarse —fallidamente— al resto de las naciones.

La Montaña que Cae al Mar: Narrativa Profética sobre Estados Unidos

Apocalipsis 8:8 “El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar…”

La visión es contundente: una montaña, no una estrella, no un objeto, no un símbolo menor. Una montaña ardiendo, una estructura gigantesca, elevada, visible desde lejos, cae al mar.

En la profecía, las montañas representan imperios, potencias, sistemas elevados que dominan desde lo alto. Y el mar representa las naciones, los pueblos, la humanidad en movimiento.

Cuando Juan ve una montaña caer al mar, está viendo la caída de un imperio que domina desde la altura y cuyo colapso provoca un impacto global.

En mi lectura, esa montaña encaja con una precisión sorprendente en la historia, el lenguaje y la identidad de Estados Unidos.

1. Un imperio que nace en “montañas”

Estados Unidos no solo se construye sobre ciudades: se construye sobre montes.

  • Montgomery
  • Montpelier
  • Montgomery County
  • Mount Vernon
  • Mount Rushmore
  • Montana (literalmente “montaña”)
  • Mount Washington
  • Mount Adams
  • Mount Rainier
  • Mount Charleston
  • Mount Shasta

Y la lista continúa.

El imaginario estadounidense está lleno de “mounts”, “montes”, “montañas”, “alturas”. No es casualidad: la nación se concibe a sí misma como una ciudad sobre un monte, una “luz sobre la colina”, una altura moral, política y económica desde la cual iluminar al mundo.

Esa frase —“a city upon a hill”— es fundacional. Es la autodefinición del imperio.

Estados Unidos nace como montaña.

2. Una montaña que se eleva sobre las naciones

Durante más de un siglo, Estados Unidos ha sido:

  • la montaña económica,
  • la montaña militar,
  • la montaña tecnológica,
  • la montaña cultural,
  • la montaña financiera,
  • la montaña mediática.

Desde esa altura ha influido, dirigido, moldeado y dominado el mar de las naciones.

Su moneda se convirtió en el estándar. Su ejército en el árbitro. Su cultura en el molde. Su economía en el centro. Su narrativa en la brújula del mundo.

Es la montaña más visible del planeta.

3. Una montaña “ardiendo”

Juan no ve una montaña estable. La ve ardiendo.

Arder es:

  • perder estabilidad,
  • consumir recursos,
  • desgastarse desde dentro,
  • entrar en crisis moral,
  • fracturarse políticamente,
  • polarizarse socialmente.

En mi lectura, Estados Unidos es hoy una montaña en combustión interna:

  • tensiones raciales,
  • polarización extrema,
  • violencia política,
  • crisis institucional,
  • erosión moral,
  • fractura cultural,
  • pérdida de autoridad global.

La montaña arde antes de caer.

4. Una montaña que cae “al mar”

La caída no es hacia dentro. Es hacia el mar.

Es decir:

  • su colapso afecta a las naciones,
  • su impacto es global,
  • su caída provoca turbulencia en el comercio,
  • en la economía,
  • en la geopolítica,
  • en la estabilidad mundial.

Cuando una montaña cae al mar, el mar se agita. Las olas golpean. Las aguas se vuelven rojas. La tercera parte se afecta.

En mi interpretación, la caída de Estados Unidos no es un evento local: es un tsunami geopolítico.

5. La montaña que cae no es destrucción total: es desplazamiento

Juan no dice que la montaña desaparece. Dice que cayó al mar.

Es decir:

  • pierde su altura,
  • pierde su posición,
  • pierde su dominio,
  • pierde su centralidad,
  • pero sigue existiendo.

La montaña no se extingue: se hunde en el mar de las naciones, se convierte en una potencia más, ya no en la altura dominante.

En mi lectura, esto encaja con la transición del poder global hacia:

  • Asia,
  • el Ártico,
  • las rutas polares,
  • los recursos estratégicos del norte,
  • y especialmente Groenlandia, la “tierra verde” que emerge como símbolo del nuevo orden.

6. La narrativa completa

La segunda trompeta no anuncia la caída de un meteorito (Como podríamos interpretar en la primera trompeta), sino la caída de un imperio.

Una montaña ardiendo —Estados Unidos— que durante un siglo se elevó sobre las naciones, se consume desde dentro y finalmente cae al mar.

No desaparece, pero pierde su altura. No muere, pero pierde su dominio. No se destruye, pero deja de gobernar.

Y cuando la montaña cae, el mar se agita, las naciones tiemblan, y el escenario profético avanza hacia la siguiente trompeta... sin embargo la ideología parece que se instala en el mundo y su forma autoritaria de proceder.

2. La Primera Bestia: El Sistema que Encarna el Engaño

Si el primer sello muestra al líder, la primera bestia de Apocalipsis 13 muestra al sistema que surge detrás de él.

  • Tiene autoridad sobre naciones.
  • Habla con arrogancia.
  • Recibe adoración.
  • Controla economía, pensamiento y lealtad.

La bestia no es un individuo: es una estructura política, económica y cultural que se levanta sobre el vacío espiritual creado por el engaño del primer sello.

En mi interpretación, la bestia es la institucionalización del engaño, la forma organizada del poder que se presentó primero como “caballo blanco”.

Lo que comenzó como seducción ahora se convierte en sistema.

3. La Primera Trompeta: El Juicio que Revela la Fragilidad del Sistema

La primera trompeta no inaugura destrucción total, sino exposición.

  • Granizo y fuego mezclados con sangre.
  • Caen sobre “la tierra verde”.
  • Se quema la tercera parte.

En mi lectura, la “tierra verde” representa la zona más codiciada del planeta, los territorios de abundancia, recursos y estabilidad.

La trompeta revela que el sistema levantado por el engaño del primer sello y la primera bestia no es invencible. Su prosperidad es vulnerable. Su estabilidad es aparente. Su poder es frágil.

La trompeta no destruye el mundo: desenmascara la ilusión.

Síntesis de mi argumento

El primer sello muestra el inicio del engaño. La primera bestia muestra la estructura del engaño. La primera trompeta muestra la fragilidad del engaño.

El caballo blanco seduce. La bestia organiza. La trompeta revela.

Juntos forman el primer ciclo profético: el surgimiento, consolidación y exposición del sistema humano que pretende gobernar sin Dios.

Aquí recoge tus tres líneas principales:

  • El énfasis está en la imitación (el caballo blanco como falso Cristo).
  • La visión del sistema de las dos bestias como estructura política y espiritual.
  • Mi interpretación de la primera trompeta como juicio sobre la “tierra verde” y el inicio del colapso del sistema humano

3- La Quinta Trompeta y los Paralelos con los Escuadrones de Donald Trump


“Y se les mandó que no matasen, sino que atormentasen…” (Apocalipsis 9:5)

“Cuando la Quinta Trompeta suena, surge un ejército que no mata, pero hiere el alma. Su misión, su límite y su efecto recuerdan patrones que reaparecen en la historia humana. Aquí se traza el paralelo entre aquella visión apocalíptica y los escuadrones contemporáneos cuya autoridad, apariencia y consecuencias evocan la misma dinámica profética.”

1.   El marco profético: la Quinta Trompeta

Apocalipsis 9:1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo.

Apocalipsis 9:2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo.

Podemos ver que, la Quinta Trompeta describe:

  • Una fuerza que surge del “pozo del abismo”, símbolo de un sistema endurecido, oscuro y deshumanizado.
  • “Langostas” que no tienen permiso para matar, pero sí para atormentar durante un tiempo limitado.
  • Un poder que actúa bajo órdenes estrictas, con capacidad de causar sufrimiento, pero sin autoridad para ejecutar muerte directa.
  • Una estructura jerárquica encabezada por un “rey”, figura de mando que dirige a estos escuadrones.

Este pasaje, según leemos, no se refiere a insectos ni solo a seres demoníacos literales, sino a fuerzas humanas organizadas con influencia demoniaca, con apariencia militar y comportamiento sistemático.

 Apocalipsis 9: 3- 4 Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. 


ESCUADRONES DE LANGOSTAS APOCALIPTICAS

Los escuadrones que perseguirán a los cristianos actuaran como las ICE LOS ESCUADRONES DE DONAL TRUMP

2. El paralelo contemporáneo: los escuadrones de ICE

Existe un paralelo entre esa descripción simbólica y:

  • Los equipos operativos de ICE (Immigration and Customs Enforcement) durante la presidencia de Donald Trump.
  • Su función de perseguir, detener y deportar a personas sin autorización legal.
  • Su capacidad de irrumpir en hogares, separar familias y generar terror psicológico, lo cual encaja con la idea de “atormentar” sin tener oficialmente “permiso para matar”.
  • La contradicción entre la prohibición formal de matar y los casos documentados en los que, en la práctica, sí se produjeron muertes, ya sea por uso excesivo de fuerza, negligencia o condiciones extremas de detención.

En mi análisis, esta tensión entre lo que se les permite y lo que realmente ocurre es un punto clave del paralelo con la profecía.

3. La estructura militarizada

Otro elemento que subrayas es:

  • La apariencia militar de los agentes: chalecos, cascos, vehículos blindados, tácticas de asalto.
  • Su disciplina de escuadrón, que recuerda a las “langostas” organizadas en formación.
  • La idea de que no actúan por iniciativa propia, sino bajo órdenes superiores, lo que encaja con la figura del “rey” que dirige a las langostas en Apocalipsis.

Proverbios 30:27 Las langostas, que no tienen rey, Y salen todas por cuadrillas;

4. El efecto sobre la población

En este paralelo, el impacto emocional y social de ICE se asemeja al tormento descrito en la Quinta Trompeta:

  • Miedo constante entre comunidades vulnerables.
  • Desesperación, ansiedad y ruptura familiar.
  • Una sensación de que “el tormento es peor que la muerte”, frase que en Apocalipsis describe el sufrimiento de quienes son afectados por la plaga.

El objetivo de este paralelo es profético y simbólico:

  • Mostrar cómo ciertos patrones bíblicos se repiten en la historia contemporánea.
  • Señalar que la Quinta Trompeta no es un evento aislado del pasado o del futuro, sino un arquetipo que puede manifestarse en sistemas modernos.
  • Ilustrar cómo estructuras estatales pueden encarnar dinámicas espirituales descritas en el texto sagrado.

La imagen de hombres uniformados, con chalecos tácticos, armas, rostros cubiertos y colores homogéneos, y dañando a los hombres sin permiso para matarlos, encaja simbólicamente con varios elementos de la visión de Juan.

No porque sean esas personas, sino porque la estética del uniforme y la dinámica del grupo evocan el mismo patrón profético.

1. El color uniforme: la pérdida de identidad individual

Las langostas de Juan no tienen identidad propia. Son un enjambre.

Los uniformes de un solo color —negro, verde, azul oscuro— producen el mismo efecto simbólico:

  • borran la individualidad,
  • convierten a muchos en uno,
  • generan la sensación de masa,
  • transmiten orden, disciplina y homogeneidad.

En la profecía, esto representa la despersonalización: el ser humano convertido en función, no en persona.

2. Los chalecos tácticos: la coraza de hierro

Juan dice:

Apocalipsis 9:9 “Tenían corazas como corazas de hierro.”

El chaleco táctico moderno es la versión física de esa imagen:

  • duro,
  • impenetrable,
  • sin emoción,
  • sin vulnerabilidad.

Simbólicamente, representa la insensibilidad emocional: una estructura que actúa sin dejarse afectar por el sufrimiento humano.

3. Los rostros cubiertos: la máscara que oculta la humanidad

Juan describe seres con “rostros como de hombres”, pero no humanos. Es decir: rostros que parecen humanos, pero no expresan humanidad.

Los rostros cubiertos —pasamontañas, gafas tácticas, cascos— producen el mismo efecto simbólico:

  • ocultan la mirada,
  • borran la expresión,
  • eliminan la empatía visible,
  • convierten al individuo en función.

En la profecía, esto simboliza la pérdida del rostro humano, la acción sin conciencia visible.

4. Las armas: los dientes de león

Juan dice:

Apocalipsis 9: 8 “Sus dientes eran como dientes de leones.”

Los dientes del león representan capacidad de daño, fuerza, agresión.

En la estética moderna, las armas cumplen ese papel simbólico:

  • intimidan,
  • imponen,
  • generan temor,
  • representan poder.

No se trata de violencia real, sino del símbolo del poder coercitivo.

5. El movimiento en grupo: el enjambre

Las langostas no actúan solas. Se mueven como un solo cuerpo.

Los grupos uniformados que avanzan en formación producen la misma impresión:

  • sincronía,
  • coordinación,
  • avance colectivo,
  • presencia que domina el espacio.

En la profecía, esto simboliza la fuerza de la masa, la pérdida del criterio individual, la obediencia al sistema.

6. El ruido de las botas y vehículos: las alas que suenan como carros

Juan dice:

“El ruido de sus alas era como estruendo de muchos carros.”

El sonido de botas, radios, vehículos tácticos, motores y órdenes breves produce un efecto acústico muy similar:

  • ruido que anuncia su llegada,
  • sonido que impone respeto,
  • ambiente de tensión,
  • sensación de invasión.

Simbólicamente, es la presencia que domina antes de actuar.

7. El impacto psicológico: el aguijón del escorpión

Juan dice que las langostas no matan, pero producen tormento.

La presencia de fuerzas uniformadas en un entorno urbano —aunque no hagan daño físico— genera:

  • miedo,
  • ansiedad,
  • tensión,
  • sensación de vulnerabilidad,
  • impacto emocional.

Ese efecto psicológico es el aguijón simbólico.

Síntesis Profética

La imagen de hombres uniformados, armados, coordinados y despersonalizados no es una acusación contra nadie, así actuaba la Gestapo y así esta actuando en nuestro tiempo los matones de Donal Trump. Es un símbolo.

Un símbolo que encaja con la visión de Juan:

  • coraza (chaleco),
  • dientes (armas),
  • alas (ruido),
  • cabello (apariencia seductora del orden),
  • rostro cubierto (deshumanización),
  • aguijón (impacto psicológico),
  • enjambre (movimiento colectivo).

No son las langostas. Pero representan el mismo patrón espiritual: la fuerza humana convertida en mecanismo, la autoridad convertida en enjambre, la presencia convertida en sombra.

El tormento descrito no es físico. Es psicológico, emocional, espiritual.

Cinco meses puede simbolizar:

·        un periodo de crisis mental colectiva,

·        un tiempo de desesperación social,

·        una etapa de angustia prolongada,

·        un ciclo de colapso emocional.

No es casual que Juan diga:

“Los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán.”

Eso describe:

·        depresión profunda,

·        ansiedad extrema,

·        vacío existencial,

·        desesperación sin salida.

Cinco meses es el tiempo en que la mente humana colapsa, pero no muere. Sufre, pero no se destruye. Se quiebra, pero no se extingue.

Es el tiempo del tormento sin muerte.

 

Y del humo —no del pozo— salen las figuras que Juan describe como langostas. No son insectos. No son plagas naturales. Son fuerzas sociales que se comportan como enjambres:

  • se mueven en masa,
  • no piensan individualmente,
  • avanzan sin dirección propia,
  • consumen lo que encuentran,
  • obedecen impulsos,
  • no distinguen entre verdad y mentira.

Son la imagen perfecta de una sociedad sin luz, donde la conciencia individual se diluye, donde la masa sustituye al discernimiento, donde la emoción sustituye a la razón, donde la reacción sustituye al pensamiento.

Juan dice que estas langostas no dañan la hierba, sino a “los hombres que no tienen el sello de Dios”.

Es decir:

No atacan la naturaleza. Atacan la mente. Atacan la identidad. Atacan la conciencia.

No destruyen cuerpos. Destruyen criterios.

No matan físicamente. Matan por dentro.

Lo que sale del abismo es:

  • confusión organizada,
  • histeria colectiva,
  • ideologías extremas,
  • movimientos sin raíz,
  • violencia emocional,
  • manipulación psicológica,
  • narrativas tóxicas,
  • estructuras de control mental,
  • sistemas que producen dolor sin matar.

Juan lo resume en una frase devastadora:

“Y su tormento era como tormento de escorpión…”

No es muerte. Es dolor prolongado. Es ansiedad social. Es desesperación colectiva. Es angustia sin salida. Es un mundo que quiere morir, pero no puede.

Lo que sale del abismo no es un ejército. Es un estado emocional global. Es una atmósfera espiritual. Es una psicología colectiva que se apodera de las naciones cuando la luz se apaga.

Apocalipsis 9:7-11 El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; 10 tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. 11 Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.[a]

Y su rey —dice Juan— es “el ángel del abismo”, cuyo nombre es Abadón en hebreo y Apolión en griego: Destrucción y Destructor.

No destruye ciudades. Destruye sentido. Destruye propósito. Destruye identidad. Destruye esperanza.

El abismo no libera monstruos. Libera desorientación. Libera desesperación. Libera destrucción interior.

Y esa es la verdadera plaga de la quinta trompeta: no la muerte, sino la pérdida del deseo de vivir.

Aplicación Contemporánea: El Abismo en Nuestro Tiempo

Lo que Juan vio no eran criaturas físicas, sino fuerzas. Y esas fuerzas —esas “langostas” que no destruyen la hierba, sino la mente— ya tienen rostro en nuestro tiempo.

El abismo no se abre con terremotos. Se abre cuando la luz se apaga. Y en la penumbra del siglo XXI, el humo del abismo ha comenzado a ascender.

1. El humo: la atmósfera de confusión global

El humo del abismo es la niebla que envuelve a una sociedad cuando pierde la luz. Hoy ese humo tiene nombres muy concretos:

  • desinformación masiva,
  • manipulación emocional,
  • saturación informativa,
  • narrativas contradictorias,
  • pérdida de confianza en todo,
  • polarización extrema,
  • ruido constante que impide pensar.

No destruye ciudades. Destruye criterios.

No mata cuerpos. Mata discernimiento.

El humo del abismo es la atmósfera de un mundo donde la verdad ya no es clara y la mentira ya no es evidente.

2. Las langostas: movimientos sin raíz, masas sin identidad

Juan describe seres que se mueven como enjambres: rápidos, ruidosos, sin dirección propia, sin identidad individual.

Hoy, esas “langostas” se manifiestan como:

  • movimientos sociales que nacen y mueren en semanas,
  • oleadas de indignación digital,
  • masas que reaccionan sin pensar,
  • multitudes que se movilizan sin comprender,
  • ideologías que se propagan como virus,
  • corrientes emocionales que arrastran a millones.

No tienen raíz. No tienen profundidad. No tienen memoria.

Son impulsos colectivos que avanzan sin reflexión, consumiendo estabilidad, paz y sentido.

3. El tormento del escorpión: ansiedad, desesperación, vacío

Juan dice que estas fuerzas no matan, pero producen un tormento como el de un escorpión.

Ese tormento hoy tiene forma de:

  • ansiedad generalizada,
  • depresión colectiva,
  • sensación de vacío,
  • pérdida de propósito,
  • crisis de identidad,
  • desesperación silenciosa,
  • violencia emocional,
  • adicciones digitales,
  • aislamiento social.

Es un dolor que no destruye el cuerpo, pero sí el alma.

Un mundo que quiere morir, pero no puede. Un mundo que no encuentra salida, porque la luz que orientaba ya no está.

4. Abadón/Apolión: el espíritu de destrucción interior

El rey de estas fuerzas no destruye ciudades. Destruye sentido.

Hoy, ese espíritu se manifiesta en:

  • ideologías que niegan la realidad,
  • discursos que destruyen la identidad,
  • filosofías que disuelven la verdad,
  • sistemas que rompen la familia,
  • narrativas que atacan la dignidad humana,
  • estructuras que vacían el alma.

No es destrucción externa. Es destrucción interior.

Es el espíritu de un tiempo donde todo se cuestiona, todo se relativiza, todo se deconstruye, hasta que ya no queda nada sólido donde apoyarse.

El abismo como fenómeno global

La quinta trompeta no describe un país. Describe un clima mundial.

Hoy, ese clima se ve en:

  • sociedades sin referentes,
  • generaciones sin propósito,
  • culturas sin raíces,
  • naciones sin identidad,
  • personas sin brújula moral,
  • líderes sin autoridad,
  • instituciones sin credibilidad.

El abismo no es un lugar. Es un estado del mundo.

Un mundo donde la luz se ha debilitado, la moral se ha confundido, la verdad se ha fragmentado, y la conciencia colectiva ha quedado expuesta a fuerzas que antes no podían ascender.

El Abismo No Es Futuro. Es Presente.

La quinta trompeta no anuncia monstruos físicos. Anuncia la psicología de un mundo sin luz.

Un mundo donde:

  • la información es humo,
  • la sociedad es enjambre,
  • la emoción es tormento,
  • la identidad es destruida,
  • y la esperanza se debilita.

El abismo no se abrió con un terremoto. Se abrió cuando la luz se apagó.

Y en nuestro tiempo, esa apertura ya ha comenzado.

Juan no describe monstruos. Describe símbolos. Cada rasgo de estas “langostas” es una pieza del retrato espiritual, psicológico y social de un mundo que ha perdido la luz.

1. Coronas de oro

“Tenían coronas como de oro…”

No son coronas verdaderas. Son apariencias de autoridad.

Simbolizan:

  • legitimidad falsa,
  • prestigio superficial,
  • autoridad construida por propaganda,
  • líderes sin sustancia pero con imagen,
  • movimientos que parecen nobles pero no lo son.

El oro es apariencia, no esencia. Son coronas “como” de oro: autoridad sin verdad.

En el mundo contemporáneo:

  • influencers convertidos en referentes morales,
  • ideologías que se presentan como liberadoras,
  • movimientos que reclaman autoridad sin tenerla,
  • líderes que brillan por marketing, no por sabiduría.

La corona es la ilusión de legitimidad.

2. Rostros como rostros humanos

“Sus rostros eran como rostros de hombres…”

El rostro humano simboliza inteligencia, racionalidad, apariencia de humanidad.

Pero Juan dice “como”, no “eran”.

Simboliza:

  • discursos que parecen razonables,
  • ideologías que se presentan como humanistas,
  • movimientos que hablan de derechos, justicia, libertad,
  • pero cuyo fondo no es humano, sino destructivo.

Es la máscara de humanidad sobre una fuerza inhumana.

3. Cabellos como cabellos de mujer

Apocalipsis 9: 8 “Tenían cabello como cabello de mujer…”

En la simbología bíblica, el cabello largo representa:

  • seducción,
  • atractivo,
  • encanto,
  • persuasión emocional.

Estas fuerzas no conquistan por fuerza, sino por seducción.

Simbolizan:

  • narrativas atractivas,
  • discursos seductores,
  • movimientos que apelan a emociones profundas,
  • ideologías que se presentan como compasivas,
  • mensajes que atraen antes de destruir.

El cabello femenino es la estética del engaño.

4. Dientes como de leones

Apocalipsis 9: 8 “Sus dientes eran como de leones…”

Aquí aparece la verdadera naturaleza: detrás de la seducción, hay agresión.

Los dientes de león simbolizan:

  • violencia emocional,
  • destrucción moral,
  • ataques feroces a la identidad,
  • discursos que desgarran,
  • ideologías que devoran.

Son fuerzas que no matan el cuerpo, pero despedazan la mente y el alma.

En nuestro tiempo:

  • cancelación social,
  • linchamientos digitales,
  • ataques mediáticos,
  • destrucción de reputaciones,
  • violencia verbal masiva.

El león no persuade: devora.

5. Corazas de hierro

Apocalipsis 9:9 “Tenían corazas como corazas de hierro…”

El hierro simboliza:

  • dureza,
  • insensibilidad,
  • incapacidad de empatía,
  • resistencia a la verdad,
  • impermeabilidad a la corrección.

Estas fuerzas no escuchan. No sienten. No se conmueven.

Son movimientos blindados emocionalmente, ideologías que no admiten diálogo, masas que no aceptan matices.

La coraza de hierro es la mente cerrada.

6. Alas que suenan como carros de guerra

Apocalipsis 9:9 “El ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros…”

Las alas representan movilidad, velocidad, difusión.

El sonido de carros de guerra simboliza:

  • invasión,
  • avance imparable,
  • ruido que intimida,
  • presencia que domina.

En el mundo contemporáneo:

  • viralidad digital,
  • movimientos que se expanden en horas,
  • ideas que se propagan como enjambres,
  • campañas coordinadas,
  • ruido mediático que aplasta el silencio.

Las alas son la velocidad de la influencia. El estruendo es la presión social.

7. Colas con aguijones de escorpión

Apocalipsis 9:10 “Tenían colas como de escorpiones, y en sus colas tenían poder para dañar…”

La cola es el final del movimiento. El aguijón es el daño que llega después.

Simboliza:

  • consecuencias tardías,
  • efectos psicológicos prolongados,
  • heridas emocionales,
  • dolor interno,
  • tormento sin muerte.

El escorpión no mata: paraliza. Envenena lentamente. Produce dolor continuo.

En nuestro tiempo:

  • ansiedad,
  • depresión,
  • vacío existencial,
  • desesperación,
  • adicciones digitales,
  • tormento emocional.

El aguijón es el daño psicológico que queda después de la seducción, después del ruido, después del engaño.

8. Tienen rey: Abadón/Apolión

Apocalipsis 9:11 “Tienen por rey al ángel del abismo…”

Las langostas naturales no tienen rey (Prov 30:27). Estas sí.

Eso significa:

  • organización,
  • estructura,
  • coordinación,
  • propósito,
  • dirección.

No son caos. Son sistema.

Abadón/Apolión significa:

  • Destrucción (hebreo)
  • Destructor (griego)

No destruye cuerpos. Destruye sentido, identidad, propósito, esperanza.

Es el espíritu de la destrucción interior.

Síntesis: El Retrato Completo

Las langostas del abismo son:

  • seductoras (cabellos),
  • convincentes (rostros),
  • aparentemente legítimas (coronas),
  • agresivas (dientes),
  • insensibles (corazas),
  • virales (alas),
  • dañinas emocionalmente (aguijones),
  • organizadas (rey).

Son la imagen perfecta de:

  • movimientos ideológicos,
  • corrientes culturales,
  • masas digitales,
  • narrativas tóxicas,
  • sistemas psicológicos,
  • estructuras de manipulación,
  • tormentos emocionales globales.

Son la psicología de un mundo sin luz.

El tormento de la quinta trompeta no destruye cuerpos. Destruye interiores. Es un juicio psicológico, emocional, espiritual. Un quebranto silencioso que se extiende como humo sobre las naciones.

Durante cinco meses —el tiempo simbólico del colapso interior— la humanidad no muere, pero deja de vivir. No cae, pero se quiebra. No se destruye, pero se vacía.

Y cuando una sociedad se vacía por dentro, cuando la luz se apaga en la conciencia, cuando la identidad se disuelve, cuando la esperanza se rompe, entonces ocurre lo inevitable:

lo que estaba dentro busca salir.

El tormento interior se convierte en violencia exterior. La angustia se transforma en conflicto. La desesperación se vuelve guerra. La oscuridad psicológica se convierte en oscuridad geopolítica.

La quinta trompeta abre el abismo. La sexta trompeta libera ejércitos.

Lo que antes era humo ahora es fuego. Lo que antes era enjambre ahora es invasión. Lo que antes era tormento ahora es destrucción.

Porque ninguna sociedad puede sostener indefinidamente un dolor que no sabe expresar. Ningún pueblo puede vivir eternamente en la penumbra sin que la sombra se vuelva acción. Ninguna nación puede soportar un abismo interior sin que ese abismo se proyecte hacia afuera.

La quinta trompeta es la noche del alma. La sexta trompeta es la noche del mundo.

Primero se quebró la conciencia. Ahora se quebrarán las fronteras.

Primero se abrió el abismo interior. Ahora se abrirá el abismo exterior.

Primero ascendieron las sombras psicológicas. Ahora ascenderán los jinetes.

El humo preparó el terreno. El enjambre abrió la grieta. El tormento debilitó la resistencia.

Y entonces, cuando la humanidad ya no puede soportar su propio vacío, cuando la desesperación se convierte en impulso, cuando la sombra interior exige manifestarse, la profecía avanza hacia su siguiente movimiento:

la voz que libera a los cuatro ángeles atados en el Éufrates.

La quinta trompeta quebró al hombre por dentro. La sexta trompeta quebrará al mundo por fuera.

Así termina el tormento. Así comienza la guerra.

 

LA ACTUALIDAD Y LA PROFECIA BIBLICA"

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