miércoles, 11 de marzo de 2026

LA PAZ

 

LA PAZ

Esquema visual de dones bíblicos

Introducción

¿Qué entendemos por paz?

En hebreo shalam significa “estar intacto, estar completo, estar en buena salud” y es la raíz de “SHALON” que es el sustantivo que se traduce paz en la biblia.

Cuando hablamos de paz en el lenguaje cotidiano, solemos pensar en la ausencia de conflicto: que no haya guerras, discusiones o tensiones. Es una paz frágil, dependiente de las circunstancias externas.

El samurái y el monje

Un poderoso samurái fue a visitar a un anciano monje. Con arrogancia le preguntó: —Monje, enséñame sobre el cielo y el infierno.

El monje lo miró y respondió con desprecio: —¿Tú? ¡Un guerrero inútil, sucio y torpe! No eres digno de escuchar mis palabras.

El samurái, enfurecido, desenvainó su espada y levantó la mano para matar al monje. El anciano, tranquilo, dijo: —Eso es el infierno.

El samurái se detuvo, conmovido por la calma del monje. Guardó su espada, se inclinó y agradeció con lágrimas en los ojos. El monje sonrió y dijo: —Y eso es el cielo.

·        Infierno: la mente dominada por la ira, el orgullo y la violencia.

·        Cielo: la mente que reconoce la verdad se abre a la humildad y encuentra paz en la compasión.

·        La verdadera paz no depende de circunstancias externas, sino de la transformación interior.

Este cuento dialoga con la enseñanza cristiana:

·        Jesús dice: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9). Al discurso de guerra se unen los violentos y al de la paz los pacificadores.

·        La paz no es ausencia de conflicto, sino la capacidad de transformar la ira en RECONCILIACIÓN.

·        Igual que el monje, Cristo muestra que la verdadera paz se alcanza cuando el corazón se rinde a la verdad y al amor.

Pero la Biblia nos invita a mirar más hondo. El término hebreo shalom NO significa simplemente “tranquilidad”, sino plenitud, bienestar, integridad. Es la vida en armonía con Dios, con los demás y con uno mismo. En el Nuevo Testamento, la palabra griega eirēnē recoge esa misma riqueza: la paz como fruto de la reconciliación y del amor divino que restaura lo roto.

La paz, en su sentido más profundo, es vida en armonía con Dios, con los demás y con uno mismo. Esta armonía no se construye solo con acuerdos humanos, sino que se recibe y se cultiva a través de distintos tipos de “don” que aparecen en las Escrituras. Podemos distinguir tres niveles:

1. Dones incondicionales

Son los regalos que Dios ha acordado a favor nuestro por pura gracia. No dependen de nuestro mérito ni de nuestra respuesta.

  • Ejemplo: “La dádiva de Dios es vida eterna” (Romanos 6:23).
  • Aquí la paz es regalo gratuito (mataná), fruto de la obra de Cristo: “Mi paz os doy; no como el mundo la da” (Juan 14:27).

2. Dones condicionales

Son los acuerdos que nosotros establecemos en nuestras relaciones humanas y comunitarias. Dependen de la voluntad, la obediencia o el reconocimiento mutuo.

·        Ejemplo: “Todo hombre y mujer cuyo corazón los impulsó a traer ofrenda voluntaria” (Éxodo 35:29).

·        Aquí la paz es negociada, frágil, como los pactos humanos que requieren equilibrio y compromiso.

3. Dones mixtos

Son aquellos que se convierten en cotidianos: a veces fruto de la obediencia, otras veces expresión de la promesa divina.

·        Ejemplo: “Si oyeres atentamente… vendrán sobre ti todas estas bendiciones” (Deuteronomio 28:2) y “Te bendeciré y serás bendición” (Génesis 12:2).

·        Aquí la paz se vive como bendición dinámica, que se recibe y se cultiva en la vida diaria.

Conclusión

Estos tres niveles nos enseñan que la paz no es solo un estado emocional o político, sino una realidad espiritual que se recibe como don, se construye en comunidad y se encarna en lo cotidiano. Cristo, como mataná (REGALO GRATUITO Y PERSONAL EN HEBREO) perfecta, nos ofrece una paz que derriba muros, reconcilia pueblos y transforma corazones.


La paz bíblica no es pasiva ni superficial. Es un don de Dios que se convierte en tarea: recibirla y vivirla, sembrarla en medio de la violencia, la ansiedad y la división. Es la experiencia de ser sostenidos por un Dios que nos reconcilia y nos llama a ser pacificadores.

Podemos presentar la paz shalom como:

  • Plenitud: la vida que se siente completa en Dios.
  • Reconciliación: el puente que une lo que estaba separado.
  • Armonía: el equilibrio entre lo interior, lo comunitario y lo espiritual.

La primera vez que aparece shalom (PAZ) en la Biblia no es en un tratado teológico, sino en un saludo cotidiano. La paz comienza en lo sencillo: en cómo deseamos el bien al prójimo.

Génesis 29:4-6

Reina-Valera 1960

Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos. Él les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos. Y él les dijo: ¿Está bien? (yesh shalom) Y ellos dijeron: Bien (shalom lo), y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas.

Labán tenía paz con Dios, con los hombres de Harán y consigo mismo eso es SHALON.

El primer uso de shalom en la Biblia aparece tanto en la pregunta de Jacob como en la respuesta de los pastores.

·        Jacob no pregunta por la salud física solamente, sino por el estado integral de bienestar de Labán.

·        La respuesta afirma que Labán “está en paz”, mostrando que shalom ya desde Génesis se entiende como condición de plenitud y bienestar.

Jacob pregunta: “¿Hay para él shalom?” (hayesh lo shalom). Los pastores responden: “Shalom lo” “Está bien / tiene paz”. Aquí shalom significa bienestar integral, usado en lo cotidiano para expresar que alguien está en buen estado. La paz comienza como un gesto humano de interés por el otro.

La evolución de shalom muestra un camino:

·        De lo cotidiano (¿está bien Labán?)

·        A lo profético (el Príncipe de Paz que traerá justicia) Isaias 9:6

·        A lo cristológico (Cristo mismo como fuente de paz) Juan 14:27

La paz bíblica no es solo un saludo, ni solo un ideal político, sino una realidad espiritual y comunitaria que comienza en lo pequeño y culmina en la plenitud de Cristo.

Johan Galtung distingue entre paz negativa (ausencia de violencia) y paz positiva (presencia de justicia y cooperación)

En tiempos de Jeremias los falsos profetas ofrecían mediante alianzas una paz temporal, pero Jeremias decía que no había paz, porque una tregua temporal no es paz.

Jeremías 6:14: “Dicen: Paz, paz; y no hay paz”

Estos falsos profetas no hablaban a los niños y jovenes de la calle, por alguna razón estos lideres espirituales los habian marginados.

Y mira por donde estos eran los unicos que oian al profeta Jeremias con interes y agrado.

Jeremías 6:10-14

Reina-Valera 196010 ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar(chefetz); he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman. 11 Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente;                                                                                                       (chefetz)  significa... “deleite”, “agrado”, “interés” o incluso “voluntad/deseo”, según el contexto.                                                               El pueblo sí tenía chefetz en sus propios intereses (seguridad aparente, rituales vacíos, comercio, poder).

Pero no tenían chefetz en la palabra de Dios, es decir, no les resultaba atractiva ni valiosa.

 Los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes  HABIAN SIDO MARGINADOS POR LOS LIDERES RELIGIOSOS... y solo entre ellos la palabra de Dios era acogida con deleite e interes (los marginados religiosamente por los lideres)... algunos me han dicho tienes un interes personal en la palabra de Dios exepcional... pues ya sabes el secreto pertenezco a esos niños y jovenes de la calle que fueron marginados por sus lideres religiosos... yo tengo  chefetz INTERES Y DELEITE EN LA PALABRA DE DIOS.

Los falsos profetas te dicen PAZ y no hay PAZ.

El interés estaba desviado hacia lo superficial, no hacia la justicia ni la verdad.

El pueblo sí tenía chefetz en sus propios intereses (seguridad aparente, rituales vacíos, comercio, poder)... SOLO LOS MARGINADOS TENIAN INTERES EN LO QUE DECIA JEREMIAS.

Paz positiva en clave bíblica

  • Se corresponde con el concepto de shalom: plenitud, justicia, reconciliación y comunión con Dios.
  • Ejemplo: Isaías 32:17: “El efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre”.
  • Es la paz que Cristo ofrece en Juan 14:27: “Mi paz os doy; no como el mundo la da”.
  • No es solo ausencia de violencia, sino presencia activa de justicia, misericordia y amor (sin estas tres cosas no hay shalom), que transforma las relaciones y la vida comunitaria y la vida interior.

Este don de la paz de Jesús puede entenderse perfectamente en clave hebrea como un mataná, es decir, un don/regalo gratuito. Un mataná no es algo que se compra o se merece, sino un gesto de gracia, de generosidad. Está hablando de un don divino, un regalo que brota de su propia comunión con el Padre.

·  La paz del mundo: se parece a un contrato, una tregua, un acuerdo político. Es condicional y temporal... puede ser lo que hemos llamado paz negativa.

·  La paz de Cristo: es un mataná, un regalo que no depende de circunstancias externas, sino de la presencia del Espíritu.

·  Pablo lo expresa en Filipenses 4:7: “La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Esta paz de Cristo supera el entendimiento y es guardiana de corazones y pensamientos.

Podemos decir que Jesús redefine la paz como don gratuito:

 No se negocia,

No se compra,

No se impone.

Se recibe como regalo del amor divino. Así, la paz de Cristo es un mataná que nos transforma y nos capacita para vivir reconciliados.

Efesios 2:14-18“Él es nuestra paz… porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.”

La reconciliación entre judíos y gentiles no fue fruto de un acuerdo humano, sino de la obra de Cristo. La paz aquí es don divino, no contrato social.

La paz como mataná supera la lógica de la negociación. Es un regalo que protege el corazón más allá de lo que la razón puede explicar.

·        La paz humana: se construye con tratados, compromisos y equilibrios de poder. Es frágil, porque depende de la voluntad de las partes.

·        La paz divina (mataná): se recibe como regalo.

No se negocia,

No se compra,

No se merece.

Es fruto de la justicia y del amor de Dios.

Por eso Jesús aclara: “No como el mundo la da”. El mundo ofrece treguas; Cristo ofrece plenitud (SHALOM).

Principales palabras hebreas para “don/regalo”

Palabra

Raíz

Matiz

Ejemplo bíblico

מַתָּנָה (mataná)**

נ-ת-ן (n-t-n, dar)

Regalo gratuito, obsequio personal

Proverbios 18:16: “La dádiva (mataná) del hombre le ensancha el camino”

נְדָבָה (nedavá)**

נ-ד-ב (n-d-v, ofrecer voluntariamente)

Ofrenda voluntaria, don espontáneo

Éxodo 35:29: “Todo hombre y mujer cuyo corazón los impulsó a traer ofrenda voluntaria (nedavá)

מִנְחָה (minjá)**

Raíz relacionada con “aportar”

Don u ofrenda que busca paz con un superior o Dios

Génesis 32:13: Jacob prepara un presente (minjá) para apaciguar a Esaú

שַׁי (shai)**

Raíz semítica común

Regalo de homenaje, tributo

Salmo 68:29: “Por tu templo en Jerusalén, los reyes te ofrecerán regalos (shai)

חֵלֶק (chelqá)**

ח-ל-ק (h-l-q, porción)

Don como parte asignada, herencia o porción recibida

Deuteronomio 12:12: “Alégrate… con la porción que Jehová tu Dios te haya dado (chelqá)

בְּרָכָה (berajá)**

ב-ר-ך (b-r-k, bendecir)

Don entendido como bendición, regalo espiritual

Génesis 33:11: Jacob dice a Esaú: “Acepta mi bendición (berajá) que te he traído”

Matices teológicos

  • Mataná: regalo humano o divino, enfatiza la gratuidad.
  • Nedavá: don voluntario, fruto de la generosidad del corazón.
  • Minjá: ofrenda ritual, don que busca reconciliación o favor.
  • Shai: regalo de homenaje, reconocimiento de autoridad.
  • Chelqá: don como porción asignada por Dios, herencia espiritual.
  • Berajá: don como bendición, regalo que transmite vida.

Cuando Jesús dice “Mi paz os doy” (Juan 14:27), podemos entenderlo como un mataná divino: un regalo gratuito que no se negocia. Pero también como una berajá, una bendición que transmite plenitud. Y como una chelqá, una porción que se nos asigna en la herencia espiritual.

Así, el lenguaje hebreo nos muestra que el “don” no es un concepto único, sino un abanico de significados: regalo gratuito, ofrenda voluntaria, bendición, herencia. Todos ellos confluyen en Cristo, que es el don perfecto del Padre.

En las escrituras no todo don es incondicional...

1-Hay dones con los que intentamos ganarnos la paz con alguien SUELEN SER TRIBUTOS A UNA AUTORIDAD, intentos de conseguir paz y reconciliación. (dōron) en griego y (minjá) o (shai) PODEMOS LLAMARLAS OFRENDAS DE PAZ... son intentos no garantías.

Mateo 5:23: “Si traes tu ofrenda (dōron) al altar…” → paralelo a (minjá) o (shai).

Génesis 32:13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente (minjá) para su hermano Esaú:

Jacob prepara un minjá para Esaú (Génesis 32:13). Condicionado a la intención: se da para apaciguar, reconciliar o buscar aceptación.

“Por tu templo en Jerusalén, los reyes te ofrecerán regalos (shai) (Salmo 68:29).

2-Hay dones totalmente incondicionales.

Romanos 6:23: “La dádiva (charisma) de Dios es vida eterna” → paralelo a (mataná). obsequio sin condiciones. Aquí el don es gracia pura, no depende de negociación ni mérito.

Hechos 2:38: “Recibiréis el don (dōrea) del Espíritu Santo” → paralelo a (nedavá), pero como regalo divino.

“Todo hombre y mujer cuyo corazón los impulsó a traer ofrenda voluntaria Nedavá (Éxodo 35:29). depende de la voluntad y generosidad del corazón. Este don está condicionado: solo existe si el corazón se abre a dar y solo se recibe si el corazón se abre a recibir... cuando el corazón se abre es Nevádá es algo que nace de la voluntad y no de alguna razón o condición.

3-Hay dones que pertenecen a una heredad concreta.

Colosenses 1:12: “Nos hizo aptos para participar de la herencia (klēros) de los santos” → paralelo a (chelqá).

“Alégrate… con la porción que Jehová tu Dios te haya dado (chelqá) (Deuteronomio 12:12).

Aquí el don depende de la fidelidad de Dios, no de la acción humana. Es gracia asignada COMO UNA HEREDAD.

4- Hay dones que son parte de una bendición.

Efesios 1:3: “Nos bendijo (eulogia) con toda bendición espiritual” → paralelo a (berajá).

Génesis 33:11 Acepta, te ruego, mi presente (berajá) que te he traído, porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. E insistió con él, y Esaú lo tomó.

Deuteronomio 28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones (berajá), y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

Génesis 12:2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré (berajá), y engrandeceré tu nombre, y serás bendición (berajá)

·  Incondicionales: mataná (regalo puro), chelqá (porción/herencia), algunas berajá (bendiciones de pacto).

·  Condicionados: nedavá (voluntad del corazón), minjá (ofrenda ritual y relacional), shai (tributo de homenaje), y algunas berajá (bendiciones ligadas a obediencia).


Esto nos muestra que la paz de Cristo en Juan 14:27 es un mataná divino: no se negocia, no depende de condiciones humanas, se recibe como gracia. En cambio, los dones humanos (nedavá, minjá, shai) suelen estar condicionados a la disposición, la intención o la obediencia, así como algunas bendiciones especiales.

Jacob dice a Esaú: “Acepta mi bendición (berajá) que te he traído” (Génesis 33:11). Hay bendiciones que están claramente condicionadas (obediencia trae bendición, Deut. 28:2) o incondicional (bendición prometida por pacto, Génesis 12:2).

El Nuevo Testamento traduce y amplía el sentido hebreo:

·        Lo que en hebreo era mataná (regalo) se convierte en charisma (don de gracia).

·        Lo que era chelqá (porción) se convierte en klēros (herencia en Cristo).

·        Lo que era berajá (bendición) se convierte en eulogia (bendición espiritual en los cielos).

El mundo ofrece paz como un don condicionado: depende de tratados, voluntades y equilibrios de poder. Cristo ofrece paz como un mataná divino: regalo gratuito, pleno, transformador.

Así, el NT recoge todos esos matices y los centra en Cristo:

Él (Cristo) mismo es el don perfecto del Padre, la herencia, la bendición y la ofrenda que nos reconcilia.

Síntesis

  • Paz negativa (ausencia de violencia): “Que no haya guerra” → frágil, temporal, externa.
  • Paz positiva (shalom/eirēnē): “Que haya justicia, reconciliación y plenitud” → firme, eterna, interior y comunitaria... trabaja para nosotros y guarda nuestros corazones y pensamientos.

Podríamos decir que la paz negativa es como un silencio impuesto, mientras que la paz positiva es como un cántico nuevo que brota del corazón reconciliado con Dios. La Biblia siempre nos empuja hacia la paz positiva: no basta con que no haya violencia, es necesario que haya justicia, amor y comunión... SI NO, NO HAY SHALOM.

“El efecto de la justicia será paz” (Isaías 32:17).

“La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron” (Salmo 85:10).

Sin ética ni moral, lo que se obtiene es solo una tregua temporal, un silencio aparente.

Con ética y moral (JUSTICIA), la paz se convierte en plenitud: relaciones sanas, confianza, reconciliación y comunión con Dios.

La paz positiva exige rechazar la corrupción, la mentira y la injusticia, porque estas destruyen la confianza y hacen imposible la verdadera paz.

Los dos vecinos y el muro

En un pueblo, dos vecinos vivían enfrentados desde hacía años. Cada discusión terminaba en insultos, y la tensión era insoportable. Para evitar más conflictos, decidieron construir un muro alto entre sus casas.

Durante un tiempo, hubo silencio. Nadie discutía, nadie se veía. Parecía que había paz. Pero en realidad era solo una tregua frágil: la enemistad seguía viva detrás del muro.

Un día, un niño del pueblo comenzó a plantar flores al pie del muro. Poco a poco, las flores crecieron y se extendieron hacia ambos lados. Los vecinos, curiosos, salieron a mirar. El niño les dijo: —El muro no les ha dado paz, solo los ha separado. Las flores, en cambio, les pueden unir.

Los vecinos comenzaron a hablar otra vez, primero sobre las flores, luego sobre sus vidas. Descubrieron que la paz verdadera no era el muro (paz negativa: ausencia de conflicto), sino el puente de reconciliación que les devolvía confianza y amistad (paz positiva: presencia de justicia, cooperación y amor).

Aplicación

  • Paz negativa: El muro representa la ausencia de conflicto visible, pero sin transformación interior.
  • Paz positiva: Las flores representan la reconciliación, la justicia y la cooperación que generan verdadera paz.

La paz en el pensamiento hebreo es diferente que en el occidental

·  En el pensamiento binario occidental, la paz suele entenderse como ausencia de guerra o conflicto: “hay paz / no hay paz”.

·  En el pensamiento hebreo, la paz (shalom) es una realidad dinámica, relacional y analógica: implica justicia, plenitud, reconciliación, bienestar compartido.

LAS TRES PREGUNTAS DEL RABINO



Imagina la escena: un gentil, curioso y deseoso de aprender, se acerca a un rabino para descubrir el secreto del estudio bíblico judío. El rabino, con calma y sabiduría, no le entrega una lección directa, sino una paradoja disfrazada de pregunta:

1ª PREGUNTA“Dos hombres caen por una chimenea: uno sale sucio y el otro limpio. ¿Cuál de los dos se lava?”

El gentil, seguro de su lógica occidental, responde: “El sucio, por supuesto.” El rabino lo corrige: “Equivocado. El sucio ve al limpio y piensa que él también está limpio; el limpio ve al sucio y se lava.”

2ª PREGUNTA“Dos hombres caen por una chimenea: uno sale sucio y el otro limpio. ¿Cuál de los dos se lava?”

El gentil insiste: “Entonces, el limpio.” El rabino replica: “Equivocado otra vez. El sucio, al compararse con el limpio, se da cuenta de su estado y se lava.”

3ª PREGUNTA“Dos hombres caen por una chimenea: uno sale sucio y el otro limpio. ¿Cuál de los dos se lava?”

Confundido, el gentil se rinde: “Ya no sé…” El rabino sonríe: “Ninguno de los dos. Es absurdo: si caen juntos por una chimenea, ambos deberían salir sucios. La pregunta misma es contradictoria.”

LA MANERA DE EXPRESARSE DE LOS HEBREOS ES ANALOGICA NO BINARIA... UNA MISMA EXPRESIÓN ADMITE MUCHOS MATICES NO SOLO BLANCO O NEGRO.

Enseñanza

  • El pensamiento occidental binario busca una respuesta única, correcta o incorrecta.
  • El pensamiento hebreo analógico explora las paradojas, los matices y las relaciones entre las cosas. No se queda en “sí/no”, sino que abre caminos de reflexión.

Relación bíblica

  • Paz negativa: Dicen: Paz, paz; y no hay paz” (Jeremías 6:14).
  • Paz positiva: “Él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” (Efesios 2:14).

Imagina el camino de entrada al templo de Jerusalén. Cada paso estaba marcado por un límite, un muro invisible que decía: “hasta aquí puedes llegar”.

  1. El patio de los gentiles Allí podían estar los extranjeros, los que no eran parte del pueblo de Israel. Podían mirar, podían orar desde lejos, pero no podían avanzar. Había una inscripción en piedra que advertía: “Quien pase de aquí, será responsable de su propia muerte”. Era un muro de exclusión. Yo nací  en una Iglesia que ponía limites a cada uno de sus miembros, yo nunca los acepté ni para mi ni para los demás.
  2. El patio de las mujeres Más adentro, las mujeres israelitas podían entrar, pero no pasar más allá. Otro límite, otra barrera. La paz estaba condicionada por la pertenencia y el género. En mi Iglesia original las mujeres tenían limites insalvables... y también intentaron colocarles el velo como señal de ello.
  3. El patio de los hombres israelitas Allí podían entrar los varones del pueblo, pero aún no tenían acceso directo a la presencia de Dios. Otro muro, otra separación. Los estatutos de mi Iglesia solo contenían los nombres de unos pocos pastores cortesanos incapaces de confrontar al líder principal... (Los demás nos creíamos miembros, pero oficialmente no lo éramos).
  4. El lugar de los sacerdotes Solo ellos podían acercarse al altar, ofrecer sacrificios y representar al pueblo. La mediación era necesaria, porque la separación seguía vigente. En mi iglesia original solo los ministros tenían palabra y voto pero restringido solo a los cortesanos , quiero decir a los que estaban de acuerdo en todo con el líder principal.
  5. El lugar santísimo El muro más grande de todos: el velo que separaba el lugar santísimo. Solo el sumo sacerdote podía entrar, y solo una vez al año, en el Día de la Expiación. La presencia de Dios estaba velada, inaccesible para la mayoría. Era el símbolo máximo de la distancia entre Dios y la humanidad. El nuevo pacto no hace acepción de personas, ni diferencia entre género, ni entre raza, ni entre oficio.

El texto bíblico es bien claro “ESE MURO SE FUE DERRIBANDO EN EL CRISTIANISMO VERDADERO”.

El muro derribado en Cristo

Pablo dice que Cristo derribó la pared intermedia de separación.

  • El muro que dividía judíos y gentiles, hombres y mujeres, sacerdotes y pueblo, fue roto.
  • El velo del templo se rasgó (Mateo 27:51), señal de que la presencia de Dios ya no estaba limitada por barreras humanas.
  • En Cristo, todos tienen acceso: “porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Efesios 2:18).

Cuando Pablo dice “los unos y los otros”, está afirmando que:

·        El muro que separaba judíos y gentiles ya no existe.

·        El velo que separaba al pueblo de la presencia de Dios fue rasgado (Mateo 27:51).

·        El muro separaba a sacerdotes de las mujeres.

·        Alos hombres en general de las mujeres

·        Ahora todos (MINISTROS Y NO MINISTROS), sin distinción, tienen entrada libre al Padre por el mismo Espíritu.

La paz de Cristo no es solo reconciliación entre personas, sino acceso directo a Dios.

·        Donde antes había muros, ahora hay puertas abiertas.

·        Donde antes había exclusión, ahora hay comunión.

·        “Los unos y los otros” se convierten en un solo cuerpo, la iglesia, reconciliada en Cristo.

Impacto espiritual

La paz que Cristo trae no es solo ausencia de guerra, sino unidad en la diversidad.

  • Donde había muros, ahora hay puentes.
  • Donde había exclusión, ahora hay comunión.
  • Donde había miedo, ahora hay confianza.

El templo, con sus patios y muros, era un mapa de la separación. Cristo lo convierte en un mapa de reconciliación: todos llamados a ser un solo pueblo, una sola familia, un solo cuerpo.

Podemos decir que la paz positiva de Cristo es derribar los muros que nos separan: prejuicios, discriminaciones, exclusiones. La iglesia se convierte en un espacio donde ya no hay patio de gentiles ni de mujeres, ni de hombres, ni de sacerdotes, ni de sumos sacerdotes, sino un solo acceso abierto por la sangre de Cristo.

Cuando Pablo dice “los unos y los otros”, está diciendo:

  • El muro entre judíos y gentiles cayó.
  • El muro entre privilegiados y excluidos cayó.
  • El muro entre “cerca” y “lejos” cayó.
  • El muro entre humanidad y Dios cayó.
  • El velo se rasgó (Mateo 27:51).

Y ahora, todos, absolutamente todos, entran por la misma puerta:

👉 Cristo 👉 Por el mismo Espíritu 👉 Al mismo Padre

No hay accesos VIP.

No hay patios separados.

No hay castas espirituales.

No hay “unos” mejores que “otros”.

Impacto espiritual

Pablo está diciendo:

La iglesia no es un templo con patios separados. Es una familia con un solo acceso.

La paz positiva —la paz de Cristo— no solo elimina la violencia, sino que elimina la desigualdad espiritual.

1. La paz como plenitud: Shalom y Eirēnē

  • En hebreo, shalom significa más que “ausencia de conflicto”: es integridad, bienestar, plenitud.
    • Texto clave: “El Señor te bendiga y te guarde… el Señor te conceda la paz shalom (Números 6:24-26).
  • En griego, eirēnē recoge esa misma riqueza: la paz como fruto de la reconciliación en Cristo.
    • Texto clave: “La paz eirēnē os dejo, mi paz eirēnē os doy; yo no os la doy como el mundo la da” (Juan 14:27).
  • La paz bíblica es un don divino que se convierte en vocación: vivir reconciliados con Dios, con los demás y con nosotros mismos.

·        Aquí la paz no es un logro humano, ni una conquista política, sino un regalo divino.

·        Es la paz que brota de la reconciliación con el Padre, fruto de la obra redentora de Cristo.

·        No depende de las circunstancias externas, sino de la presencia interior del Espíritu Santo.

·        Esta paz es estable y profunda, capaz de sostener al creyente en medio de tormentas, persecuciones y pruebas.

En este sentido, la paz bíblica es gracia: se recibe, no se fabrica.

La paz del mundo

La paz de Cristo

Se entiende como ausencia de conflicto o equilibrio político.

Es plenitud interior que permanece incluso en medio del conflicto.

Depende de acuerdos, tratados, circunstancias externas.

Depende de la presencia de Dios en el corazón.

Es frágil, temporal, fácilmente rota por intereses o pasiones.

Es firme, eterna, fruto del Espíritu (Gálatas 5:22).

Busca evitar problemas.

Permite atravesar los problemas con confianza.

Se apoya en la fuerza humana.

Se apoya en la obra redentora de Cristo.

La paz del mundo es como un silencio forzado: puede durar un tiempo, pero se rompe con facilidad. La paz de Cristo es como un río que fluye desde lo alto: aunque encuentre piedras en su camino, sigue corriendo, porque su fuente no se agota.

Por eso, recibir la paz como don implica abrir el corazón a Cristo y dejar que su presencia transforme nuestra manera de enfrentar los conflictos.

2. La guerra como su opuesto: necesidad del Príncipe de Paz

  • La guerra no es solo conflicto armado, sino toda forma de ruptura, división y enemistad.
    • Texto clave: “De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones…?” (Santiago 4:1).
  • La guerra revela la incapacidad humana de sostener la paz por sí misma.
  • Por eso Isaías anuncia al Mesías como Príncipe de Paz:
    • Texto clave: Porque un niño nos es nacido… y se llamará su nombre Príncipe de Paz” (Isaías 9:6).
  • La guerra deja claro que la paz verdadera no puede ser construida solo por el hombre, sino recibida como gracia de Dios en Cristo.

La paz perfecta

Un sabio convocó a un concurso de pintura para representar la paz. Llegaron artistas de muchos lugares con sus obras.

  • Una pintura mostraba un lago tranquilo rodeado de montañas, reflejando serenidad absoluta.
  • Otra mostraba un cielo despejado, sin nubes ni tormentas.

Pero la obra ganadora sorprendió a todos: representaba una cascada poderosa, con agua rugiendo y golpeando las rocas. En medio de ese ruido y fuerza, sobre una rama frágil, un pequeño pájaro descansaba en su nido, tranquilo y confiado.

El sabio explicó: —La paz no es estar en un lugar sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. La paz es estar en medio de todo eso y aún conservar la calma en el corazón.

La anterior historia se usa en conferencias sobre la paz por tres razones

1-La paz no depende de circunstancias externas, sino de una actitud interior.

2-Se conecta fácilmente con la vida cotidiana, los conflictos laborales y sociales.

3-La imagen del pájaro en calma frente a la cascada es poderosa y memorable.

El simbolismo espiritual de las ofrendas de paz

Texto clave: “Este es el sacrificio de las ofrendas de paz que se ofrecerá al Señor” (Levítico 7:11).

  • En la Ley de Moisés, las ofrendas de paz (Levítico 3; 7:11-21) eran sacrificios que expresaban comunión con Dios.
  • A diferencia de los holocaustos, estas ofrendas se compartían: una parte para el altar, otra para el sacerdote y otra para el oferente.
  • Simbolizaban que la paz con Dios se traducía en comunión y banquete compartido.

Espiritualmente, anticipaban la cena del Señor y la reconciliación plena en Cristo, quien es nuestra paz

“La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Porque siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo.”

1 Corintios 10:16-17

Aquí Pablo conecta la Cena del Señor con la idea de comunión sacrificial: como en la ofrenda de paz, todos participan del mismo sacrificio, y eso crea unidad.

Así, la paz bíblica no es solo un estado interior, sino una realidad comunitaria y sacramental (MISTERIOSA): Dios nos reconcilia y nos invita a compartir su mesa de la que antes solo participaban los sacerdotes y ahora todos los creyentes.

En la Ley, esta ofrenda se compartía Levítico 7:31-34:

·        Una parte para Dios (altar),

·        Una parte para el sacerdote,

·        Una parte para el oferente.

-Simboliza que la paz con Dios se traduce en comunión compartida.

-En Cristo, esta comunión se realiza plenamente: Él es el sacrificio, el sacerdote y el anfitrión del banquete.

·  La ofrenda de paz no era solo un rito, sino una profecía viviente de la reconciliación en Cristo.

·  La Cena del Señor no es solo memoria, sino participación en el sacrificio que nos une.

·  La paz que recibimos no es solo interior, sino comunitaria, sacramental y escatológica.

La paz que recibimos en Cristo es un don incondicional: Él es nuestra paz (Efesios 2:14). Pero este regalo no se queda en lo interior ni en lo sacramental; está llamado a impregnar todas nuestras relaciones y a transformar la vida cotidiana.

1. Lo que Dios acordó a favor nuestro (incondicional)

Cristo nos reconcilió con el Padre por pura gracia.

“La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones” (Filipenses 4:7).

-Esta paz es fundamento: no depende de nosotros, sino de su obra perfecta.

2. Lo que nosotros acordamos en nuestras relaciones (condicionales)

La paz se cultiva en comunidad mediante perdón, justicia y reconciliación.

“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18).

-Aquí la paz se convierte en tarea: requiere nuestra disposición, diálogo y compromiso.

3. Lo que se convierte en cotidiano (mixto)

La paz se vive como bendición diaria: fruto de obediencia y promesa.

“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9).

Aquí la paz se hace hábito: se encarna en gestos, decisiones y relaciones que reflejan el Reino.

Incidencia espiritual

  • La paz incondicional nos asegura que estamos reconciliados con Dios.
  • La paz condicional nos invita a ser agentes de reconciliación en nuestras comunidades.
  • La paz mixta nos recuerda que la bendición se despliega en lo cotidiano, como fruto de obediencia y promesa.

Así, la paz bíblica no es solo un estado interior ni un rito compartido: es una dinámica viva que comienza en el don gratuito de Cristo y se expande hacia nuestras relaciones y nuestra vida diaria, hasta que todo sea reconciliado en Él.

Oración final

Señor de la paz, te damos gracias porque en Cristo nos has dado un don incondicional, una paz que no depende de nuestros méritos, sino de tu gracia que nos reconcilia y nos guarda.

Te pedimos que esa paz gratuita se convierta en fuerza viva para nuestras relaciones humanas y comunitarias, donde tantas veces la paz es condicional, requiere perdón, diálogo y compromiso. Haznos instrumentos de tu paz, capaces de sembrar reconciliación allí donde hay división.

Y en lo cotidiano, Señor, haz que tu paz se convierta en bendición diaria, que impregne nuestros gestos, palabras y decisiones, para que cada día sea un anticipo del banquete eterno, donde Cristo es el sacrificio, el sacerdote y el anfitrión.

Que tu paz, Señor, sea nuestra herencia, nuestro camino y nuestra misión, hasta que todo sea reconciliado en ti.

En el nombre de Jesús, Él es nuestra paz. Amén.


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