Maqór, Be’ér y Nozelím. El Camino del Agua en la Vida Espiritual
El Camino del Agua en la Vida
Espiritual
“Las cosas
fluyen hacia donde tienen que fluir.” — Daniel Agra
Introducción
Desde el principio de la historia humana, el agua ha sido símbolo de vida. Sin ella, no hay crecimiento, no hay fecundidad, no hay esperanza. La Biblia comienza con un río que sale del Edén para regar el huerto, y termina con un río que fluye del trono de Dios en la Nueva Jerusalén. Entre esos dos extremos, el agua aparece una y otra vez como imagen de la vida que Dios da: a veces como fuente, a veces como depósito, y otras como río que se expande.
Pero no toda agua es igual, ni toda clausura significa lo mismo. Hay aguas que se guardan en estanques, aguas que brotan en manantiales, y aguas que fluyen en ríos de largo alcance. Hay cierres que bloquean y cierres que consagran. La vida
espiritual también puede estar en distintos estados: cerrada, reservada o fluyendo.
Hoy vamos a recorrer ese camino del agua en la vida espiritual:
· Maqór: el origen profundo, la fuente
primaria.
· Be’ér: el depósito accesible, el agua
guardada en tu interior.
· Nozelím: el fluir expansivo, el río que
alcanza a otros.
La pregunta no es si tienes agua, porque todos la tenemos. La pregunta es: ¿en qué estado está el agua que Dios puso en ti?
Salmos 36:9 Porque contigo está el manantial (maqór) de la vida;
En tu luz veremos la luz.
Aquí “fuente” no es un pozo físico: es Dios como origen ontológico de la vida.
(Maqór)
sugiere un brotar continuo, no un
depósito. Es movimiento, no estanque, es rio no pozo. El origen invisible, la raíz de donde nacen los manantiales
y los pozos estos dos últimos (pozo y estanque) no
vienen a existencia sin esta fuente (maqór) primaria.
Zacarías 13:1 En aquel tiempo habrá un manantial (Maqór) abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia.
Proverbios 13:14 La ley del sabio es manantial (Maqór) de vida Para apartarse de los lazos de la muerte.
Dios, los sabios, y los que se purifican y la esposa de cantar de cantares 4:15 son “maqór ganním” — fuente de jardines
Es decir, el origen que alimenta vida a su alrededor.
¿Qué fuentes están fluyendo en todos nosotros?
Todos tenemos algo de Dios, Él nos ha dado la VIDA.
PRIMERA
POSIBILIDAD
Tener la fuente, pero tenerla cerrada (maqór na‘ul Cantar 4:15) Dios es el origen de la vida, pero a veces la persona no
abre su corazón. La fuente está ahí, pero bloqueada. Esto refleja vidas donde
hay potencial espiritual, pero permanece inaccesible por falta de entrega o
apertura... la clave es tu corazón si está cerrado o consagrado y abierto
Situaciones
reales de cierre del corazón y cómo superarlas
- Heridas emocionales Una
persona que sufrió traición o rechazo puede cerrar su corazón para no
volver a ser lastimada. El agua está, pero bloqueada. Cómo desbloquear:
entregar esas heridas a Dios, permitir que su amor sane y restaurar la
confianza. Abrir el corazón no significa exponerse al dolor sin
protección, sino confiar en que Dios es el guardián de tu fuente.
- Rutina espiritual sin frescura Cuando la fe se convierte en costumbre, el corazón se enfría y la
fuente deja de fluir. Cómo desbloquear: buscar renovación en la
oración sincera, en la adoración viva y en la lectura de la Palabra con
hambre. Volver a la pasión inicial abre la fuente.
- Orgullo y autosuficiencia Creer que
uno puede vivir sin depender de Dios endurece el corazón. La fuente está
cerrada porque no se reconoce la necesidad del agua. Cómo desbloquear:
practicar la humildad, reconocer la dependencia de Dios y abrirse a su
gracia.
- Pecado oculto Áreas de
la vida que no se entregan a Dios bloquean el corazón. Cómo desbloquear:
confesión sincera, arrepentimiento y recibir el perdón que limpia y abre
el flujo de la vida espiritual.
- Desánimo y desesperanza Las
pruebas prolongadas pueden llevar a cerrar el corazón, como si ya no
hubiera expectativa de vida nueva. Cómo desbloquear: recordar las
promesas de Dios, aferrarse a la esperanza y dejar que la fe despierte
nuevamente.
Clave
espiritual
El corazón es la llave. Si está cerrado, la fuente permanece inaccesible. Si se abre y se consagra, el agua fluye. La invitación es a abrir el corazón a Dios, dejar que Él quite los bloqueos y permita que la vida brote como río de largo alcance.
Imagina que
un grupo de niños juega en un parque. Corren hacia una fuente que brota en
medio del jardín. Algunos intentan llenar sus botellas en los charcos que se
forman alrededor, pero pronto descubren que el agua allí se ensucia y se
estanca. Otros, en cambio, se acercan directamente al manantial: allí el agua
es clara, fresca y siempre nueva.
Uno de los niños comenta: “¡Qué raro! Los charcos se acaban, pero la fuente nunca deja de dar agua”. Y entonces otro responde: “Es que el charco depende de la fuente, pero la fuente no depende de
nada. Siempre brota”.
Así es Dios en Salmos 36:9: no es un depósito limitado, sino el maqór, el
origen invisible y continuo de la vida. Cuando buscamos en los “charcos” de este mundo —cosas pasajeras, comparaciones, logros— nos quedamos con agua turbia y escasa. Pero cuando vamos directamente a la fuente, encontramos luz y vida que nunca se agotan.
Cantares 4:12 Huerto cerrado (na‘ul) eres, hermana mía, esposa mía;
Fuente (mejor deposito) (gal)
cerrada (na‘ul), fuente (ma‘yán) sellada (ḥatúm).
En
el texto hay dos dipos de fuentes ...
1( 1-(gal) significa un depósito de agua, un estanque, un lugar donde el agua está, pero no fluye.
2-(ma‘yán) significa “manantial”, “fuente que brota”. El brote visible, el manantial que emerge. Es el brote. Lo que se ve. Lo que toca la superficie. Lo que refresca.
En este texto hay dos formas
de cierre con respecto a los dos tipos de fuente...
(na‘ul)
significa cerrado,
bloqueado, clausurado.
(ḥatúm) significa
sellado, marcado con sello, inaccesible, reservado, PERSONAL.
Hay dos términos diferentes que describen lo
cerrado, aunque ambos pertenecen al mismo campo semántico de “clausura
/ inaccesibilidad”.
Huerto y manantial son cerrados físicamente
(na‘ul)
Pero
fuente (ma‘yán)
Tine un cierre (ḥatúm) legal, simbólico, de
pertenencia. No solo está cerrado: está sellado para alguien... es
decir es un cierre consagrado.
Salmos 87:7 Y cantores y tañedores en ella dirán:
Todas mis fuentes (ma‘yanái) están en ti.
(ma‘yanái)
significa literalmente “mis
manantiales” o “mis fuentes que brotan”
·
Ma‘yán se refiere a un manantial visible, un brote de
agua que emerge y fluye.
Ma‘yánái (Salmo 87:7): la confesión personal de que toda fuente de
inspiración, creatividad y vida interior está en Dios.
-El salmo 87 esta dirigido a los hijos de Coré, que fue un levita que se
rebeló a Moisés (Numeros 16)...
Números 26:11 — “Mas los hijos de Coré no murieron.”
Con ese apellido la vida no sería muy cómoda
para esta descendencia, sin embargo ellos tenían todas las fuentes de Dios
No solo tenemos un origen, un depósito y un río, sino que podemos declarar como el salmista: “Todas mis fuentes están en ti”. Es decir, todo lo que fluye en nuestra vida espiritual tiene su raíz y su inspiración en Dios mismo.
“El pozo de la aldea africana”
(Muy difundida en ONGs y redes sociales)
En una aldea africana había un pozo profundo, lleno de agua limpia. Pero estaba cubierto por una piedra enorme. La gente caminaba kilómetros para buscar agua sucia en un río lejano.
Un día, un voluntario preguntó:
—¿Por qué no usan el pozo?
Respondieron:
—Porque nadie sabe quién puso la piedra. Y nadie se atreve a moverla.
El voluntario la movió con facilidad. El agua estaba allí, esperando.
Aplicación espiritual: Muchos creyentes viven con sed espiritual porque no se atreven a mover la piedra que tapa su fuente interior.
SEGUNDA
POSIBILIDAD
Tener un depósito de la fuente... cerrado o consagrado (be’ér na‘ul
/ ḥatúm) El agua está guardada en un estanque interior. Puede
estar bloqueada por incredulidad o pecado (na‘ul), o puede estar
reservada y consagrada para Dios (ḥatúm). Aquí la enseñanza es que no todo cierre es negativo:
algunos cierres protegen lo sagrado y declaran pertenencia.
Cómo pasar de
cerrado a consagrado
- Reconocer el cierre El primer
paso es identificar por qué el depósito está cerrado: incredulidad,
pecado, miedo, apatía. Nombrar la causa es clave para que deje de ser
un bloqueo inconsciente.
- Rendir lo guardado a Dios Lo que
está dentro del depósito —tu vida interior, tus dones, tus emociones— debe
ser entregado a Dios. El cierre deja de ser un candado humano y se
convierte en un sello divino.
- Aceptar la pertenencia El sello (ḥatúm) no
solo protege, también declara propiedad. Pasar de cerrado a consagrado
significa aceptar que tu vida no te pertenece a ti mismo, sino a Dios.
- Transformar la clausura en consagración Lo que antes era inaccesible por bloqueo ahora es inaccesible por
santidad. El depósito sigue cerrado, pero no por miedo o pecado, sino
porque está reservado para el Señor.
- Vivir desde la identidad sellada El sello es identidad. Cuando tu depósito está consagrado, tu vida
refleja que eres propiedad de Dios. Esto te da seguridad, propósito y
dirección.
Ejemplo
práctico
Piensa en alguien que guarda su talento musical
en silencio porque tiene miedo de fallar (depósito cerrado). Cuando
entrega ese talento a Dios, deja de estar bloqueado y pasa a estar reservado
para su gloria (depósito consagrado). El talento sigue siendo suyo,
pero ahora está marcado con el sello de pertenencia divina.
Clave
espiritual
El cierre no siempre es negativo. El na‘ul
bloquea, pero el ḥatúm consagra. El desafío es transformar el candado
del miedo en el sello de identidad. Así, lo que está dentro de ti no se pierde
ni se desperdicia, sino que se guarda como tesoro reservado para Dios.
Es muy interesante que el mismo
contexto (Cantar de cantares 4:12-15)
se refiera a las tres diferentes formas en la que podemos tener el agua de una
fuente...
Cantares 4:15
Reina-Valera 1960
15 Fuente (maqór)de huertos,
Pozo (be’ér) (gal) de aguas vivas,
Que corren (nozelím) del Líbano. (Hace alusión a un rio que
viene de lejos)
Maqór es el origen.
Be’ér es el depósito.
Nozelím es el fluir. (nozelím) proviene de la raíz נזל que significa fluir, derramarse, correr como líquido.
Se usa para describir aguas que se deslizan, que se mueven, que no están
quietas. Es la imagen del río que brota y se expande: la vida de Dios que fluye
desde la fuente hacia los demás.
En la vida
cotidiana conocemos tres maneras de encontrar agua.
Una es el depósito: un estanque donde el agua está guardada,
quieta, acumulada.
Otra es el manantial: el brote que emerge, que se mueve, que
refresca. Ambos son agua, pero no son lo mismo: uno es reposo, el otro es
movimiento.
La tercera
es la fuente
primaria y original de la vida
(El rio de Dios)
La diferencia entre el agua que brota de una
fuente, la que se extrae de un pozo y la que fluye en un río revela tres
momentos del alma en su camino espiritual:
1. Maqór – La Fuente que brota sola
El maqór es el manantial original, el
punto donde el agua nace sin esfuerzo humano. Representa la revelación pura, el
momento en que Dios inicia algo en ti. No se cava, no se bombea: simplemente
brota. Es el primer amor, la chispa divina, la gracia que te encuentra antes de
que tú la busques. En la vida espiritual, es el despertar que no depende de tu
fuerza, sino de la iniciativa del cielo.
2. Be’ér – El Pozo que se cava
El be’ér requiere trabajo. Es la
profundidad que se alcanza cavando, esperando, extrayendo. Aquí el agua no
brota sola: hay que bajar el cubo, tirar de la cuerda, tener paciencia.
Representa la disciplina, la búsqueda, el estudio, la oración constante. Es el
alma que ha aprendido que no todo es espontáneo, que hay tesoros escondidos que
solo se revelan con perseverancia.
3. Nozelím – Las Corrientes que fluyen
Los nozelím son las aguas que ya han sido liberadas y ahora corren. No están contenidas ni ocultas: se derraman, riegan, alcanzan. Representan la madurez espiritual, cuando lo que has recibido y trabajado comienza a fluir hacia otros. Es el momento en que tu vida se convierte en bendición, en río que toca tierras lejanas, en fruto que no se guarda.
De la misma manera, también existen dos formas de cierre. Un cierre físico (na‘ul), como una puerta cerrada con llave, que impide el acceso. Y un cierre legal o simbólico (ḥatúm), como un sello que declara pertenencia,
reserva y consagración.
El primero (na‘ul) bloquea.
el segundo (ḥatúm) marca identidad.
Cuando el Cantar de los Cantares habla de “huerto cerrado” y “fuente sellada”, nos está mostrando que hay aguas que se guardan en depósitos y aguas que brotan en manantiales; y que hay cierres que simplemente impiden el acceso y cierres que declaran propiedad y consagración.
Así, el texto nos invita a contemplar la riqueza de la vida espiritual: no toda agua es igual, ni todo cierre significa lo mismo. Hay aguas que esperan en reposo y aguas que brotan en movimiento; hay clausuras que limitan y clausuras que consagran.
- Entender el propósito del sello El sello no es para que lo guardado se quede oculto, sino para
declarar que pertenece a Dios. Una vez que tu vida está marcada como suya,
el siguiente paso es dejar que esa pertenencia se exprese en acción.
- De lo reservado a lo compartido Lo que está consagrado no se desperdicia ni se estanca. Dios lo
reserva para que, en el momento oportuno, se derrame como bendición. El
depósito se convierte en río cuando se abre a los demás.
- El Espíritu como fuerza de apertura El Espíritu Santo es quien transforma lo sellado en fluir. La oración,
la obediencia y la disposición a servir son las llaves que convierten el
agua guardada en corriente viva.
- La misión como salida natural La
consagración no termina en ti: se traduce en misión. El río interior
comienza a refrescar, sanar y fecundar a quienes te rodean.
Ejemplo
Piensa en un pozo sellado con el sello del rey.
Ese pozo no es para cualquiera, está reservado para un propósito especial.
Cuando el rey decide abrirlo, el agua no solo se guarda, sino que se distribuye
como río para toda la ciudad. Así es tu vida: primero reservada para Dios,
luego abierta para que su gracia fluya y alcance a otros.
Clave
espiritual
El be’ér ḥatúm asegura que tu vida pertenece a Dios. El nozelím muestra que esa pertenencia se
convierte en movimiento, fecundidad y expansión. El sello no es el final, es el
inicio de un río que sale del trono de Dios y que, como en Apocalipsis 22, sana
y bendice a las naciones.
TERCERA
POSIBILIDAD
Tener un río
interior que brota y alcanza a otros (nozelím) Cuando la vida de Dios fluye, no se queda en reposo ni
en reserva. Se convierte en movimiento, fecundidad y expansión. Este es el
estado ideal: un río que refresca, sana y bendice a quienes están alrededor,
como el río del Edén y el río del Apocalipsis que sale del trono de Dios.
Camino
espiritual de transición
- De bloqueo a consagración (na‘ul → ḥatúm) Primero,
el depósito cerrado por incredulidad o pecado debe ser rendido a Dios. Al
hacerlo, deja de ser un candado humano y se convierte en un sello divino
que declara pertenencia.
- De consagración a fluir (ḥatúm → nozelím) Una vez
que lo interior está reservado para Dios, el siguiente paso es permitir
que esa vida consagrada se exprese hacia afuera. El sello no significa
estancamiento, sino identidad. Y la identidad en Dios siempre se traduce
en misión y servicio.
Pasos
prácticos para pasar del depósito al río
- Reconocer que lo consagrado no es para esconderse Lo que Dios sella en ti no es para permanecer oculto, sino para ser
usado en su propósito.
- Abrir canales de servicio El agua
guardada en tu interior debe encontrar salida: compartir la fe, servir a
otros, usar tus dones. El depósito se convierte en río cuando se abre a
la comunidad.
- Dejar que el Espíritu impulse el fluir El Espíritu Santo es quien transforma lo reservado en movimiento. La
oración y la obediencia son las llaves que convierten el agua guardada en
corriente viva.
- Aceptar la fecundidad como fruto natural El río no solo fluye, también fecunda y expande. La vida de Dios en
ti no se queda en tu interior, sino que afecta a quienes te rodean.
Ejemplo
ilustrativo
Imagina un cántaro lleno de agua. Si se queda
cerrado, el agua se conserva, pero no refresca a nadie. Cuando ese cántaro se
abre y se vierte, el agua se convierte en río que da vida. Así es tu interior: primero
consagrado y sellado para Dios, luego abierto para que su vida fluya y alcance
a otros.
Clave
espiritual
El depósito consagrado (ḥatúm) es el paso
intermedio. Es necesario, porque asegura que lo que hay en ti pertenece a Dios.
Pero el propósito final es el nozelím:
el fluir expansivo, el río que sale del trono de Dios y que, como en Apocalipsis 22, sana y bendice a las naciones.
En recopilaciones de relatos sobre el agua se cuenta la historia de un
viajero que atraviesa un desierto y encuentra tres formas distintas de saciar
su sed:
Este cuento refleja lo que enseña Cantares 4:12–15:
Así, la vida espiritual se entiende mejor: no toda agua es igual, ni todo cierre significa lo mismo. El texto nos invita a reconocer que detrás de cada forma visible de agua está Dios como fuente primaria, y que los cierres pueden ser limitación o consagración.
Esto nos
permite enseñar que:
· 1-Dios no solo quiere ser tu origen (maqór).
Origen profundo
· 2-Ni solo quiere que tengas un depósito (be’ér).
Depósito accesible
· 3-Quiere que su vida en ti fluya (nozelím).
Movimiento, expansión, fecundidad y afecte a todos los de tu mundo.
Maqór es el origen.
Be’ér es el depósito.
Nozelím es el fluir.
Dios quiere
llevarte del origen al movimiento,
de la fuente al río. Tu vida
interior es como una fuente cuyo fluir es tan puro como las aguas del Líbano.”
ES UN AGUA DE LARGO ALCANCE”
Génesis 2:10-14 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. 11 El nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; 12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. 13 El nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de Cus. 14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates.
Estos cuatro
ríos pueden verse como manifestaciones del único río que sale del Edén:
· Pisón: abundancia que se expande.
· Gihón: vida que brota con fuerza.
· Hidekel: energía que fluye con rapidez.
· Éufrates: fertilidad y plenitud.
Todos ellos muestran cómo la vida que proviene de Dios se diversifica en distintas formas de bendición y provisión.
El río único se convierte en cuatro brazos, lo que sugiere que la fuente
divina es una, pero su gracia se reparte en múltiples direcciones para
alcanzar toda la tierra.
En Génesis 2:10–14 se describe
un río que salía del Edén para regar el huerto, y de allí se dividía en cuatro
brazos. Este río no era solo un detalle geográfico: representaba la abundancia
y la provisión de Dios, el origen de toda vida y fertilidad. El Edén mismo se
sostenía por esa corriente que brotaba del centro, mostrando que la vida
humana depende de una fuente primaria que es Dios.
En Apocalipsis 22:1–2 se nos muestra la consumación de esa imagen: “Después me mostró un río
limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de
Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del
río, estaba el árbol de la vida…”. Aquí el río ya no riega un
huerto terrenal, sino que fluye desde el mismo trono
de Dios, en la Nueva Jerusalén. Es agua que no solo refresca,
sino que sana a las naciones
y sostiene la vida eterna.
La Biblia
comienza con un río que brota del Edén y termina con un río que fluye del trono
de Dios. Entre ambos extremos,
encontramos la enseñanza de Cantares: hay depósitos (be’ér),
hay manantiales (ma‘yán), y hay una
fuente primaria (maqór). Dios no
quiere que su vida en ti se quede solo en el origen o en un depósito estático,
sino que fluya como nozelím, aguas que se
expanden y alcanzan a otros.
Tu vida espiritual es como ese río:
· Origen (maqór): Dios mismo como fuente invisible.
· Depósito (be’ér): el agua guardada en tu interior, accesible.
· Fluir (nozelím): el movimiento que refresca y fecunda,
alcanzando a quienes te rodean.
Así, el río que comienza en el Edén y culmina en el Apocalipsis nos enseña que la vida de Dios en nosotros no es estática, sino dinámica, expansiva y eterna.
Cantares
4:12 usa dos imágenes acuáticas para
expresar intimidad, exclusividad y pureza:
· gal na‘ul →
un depósito cerrado
· ma‘yán ḥatúm →
un manantial sellado
Y en Proverbios 4:15 aparece
maqór, elevando la imagen a origen de vida y fertilidad.
Es un crescendo simbólico: depósito → manantial → origen (el rio de Dios).
“DE
DEPÓSITO A ORIGEN: LA FUENTE INTERIOR”
1.
Introducción: Dios es la fuente, pero no siempre fluye en nosotros
La Biblia afirma que Dios es la
fuente de la vida (Sal 36:9). Pero también muestra que lo que Dios deposita
en nosotros puede estar en distintos estados:
- cerrado
- sellado
- reservado
- abierto
- brotando
- desbordando
Cantares 4:12–15 ofrece una
metáfora perfecta para explicar esta dinámica espiritual.
2. Primer
nivel: EL DEPÓSITO — “gal na‘ul” (manantial
cerrado)
Imagen
Un gal
es un depósito de agua, un estanque, un lugar donde el agua está, pero no
fluye.
Significado
espiritual
Hay personas que tienen agua,
pero no la usan. Tienen dones, pero no los ejercen. Tienen palabra, pero no la
hablan. Tienen vida espiritual, pero está quieta, contenida, sin movimiento.
Es la vida espiritual en modo almacenamiento.
Aplicación
- Dios te ha dado algo, pero está cerrado.
- No está muerto, pero tampoco está vivo.
- Es potencial sin expresión.
3. Segundo
nivel: EL MANANTIAL — “ma‘yán ḥatúm” (manantial
sellado)
Imagen
El ma‘yán es un manantial: brota,
empuja, quiere salir. Pero aquí está sellado.
Significado
espiritual
Hay vida interior, hay impulso, hay
deseo de Dios… pero está reservado, protegido, no accesible
para cualquiera.
Este nivel es precioso: no es falta
de vida, sino discernimiento.
Aplicación
- No todo lo que Dios te da es para todos.
- Hay cosas que deben permanecer selladas,
guardadas, íntimas.
- La vida interior necesita cuidado, no
exposición.
Aquí aparece la madurez: saber
cuándo abrir y cuándo cerrar.
4. Tercer
nivel: EL ORIGEN — “maqór” (fuente de
jardines)
Imagen
En 4:15 aparece maqór:
no es un depósito, ni un manantial, sino el origen mismo del agua.
Es la raíz, el punto donde la vida
nace.
Significado
espiritual
Aquí la persona ya no solo tiene
agua, sino que se convierte en fuente. No solo recibe: origina.
No solo guarda: da vida.
Es el nivel donde la vida de Dios
en ti:
- fluye
- riega
- fecunda
- transforma
- crea jardines a su alrededor
Aplicación
- Ya no eres recipiente: eres canal.
- Ya no eres depósito: eres origen.
- Ya no solo recibes: engendras vida
espiritual en otros.
5. El
crescendo espiritual explicado
|
Nivel |
Hebreo |
Imagen |
Estado espiritual |
|
1. Depósito |
גַּל |
Agua quieta |
Vida potencial, no expresada |
|
2. Manantial |
מַעְיָן |
Agua que quiere brotar |
Vida interior activa, pero reservada |
|
3. Origen |
מָקוֹר |
Fuente que da vida |
Vida que fluye y fecunda a otros |
Este es el movimiento espiritual:
tener → brotar → originar recibir →
guardar → dar vida interior → vida discernida → vida fecunda
6. Conexión
con la vida real
A. Hay
creyentes “depósito”
Tienen fe, pero no la usan. Tienen
dones, pero no los ejercen. Tienen agua, pero está quieta.
B. Hay
creyentes “manantial sellado”
Tienen vida interior, pero la
guardan. Tienen profundidad, pero no la exponen. Tienen intimidad con Dios,
pero no la convierten en misión.
C. Hay
creyentes “fuente”
Su vida riega a otros. Su palabra
da vida. Su presencia refresca. Su interior se convierte en jardín para
muchos... tienen creatividad no son las copias de otros.
7. Conexión
con Juan 4 y Juan 7
Jesús completa esta imagen:
- Juan 4:14 mas
el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el
agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
- Juan 7:38-39 El que cree en
mí, como dice la Escritura, de
su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del
Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había
venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
Para Jesús la evidencia de recibir
el Espíritu Santo, NO
ERAN LAS LENGUAS SINO LA FUENTE EN TU INTERIOR.
Lo que Dios
pone en ti puede estar guardado como depósito, reservado como manantial,
abierto como fuente o desbordando como río. Jesús quiere llevarte del depósito al río.
Es el mismo movimiento:
pozo → fuente → río
8.
Conclusión
Dios es la fuente de la vida. Pero cómo
fluye esa vida en ti depende del estado de tu interior:
- ¿Eres depósito?
- ¿Eres manantial sellado?
- ¿Eres fuente de jardines?
La pregunta no es si tienes agua.
La pregunta es ¿En qué estado está el agua que tienes de Dios?
Aplicación
final
La vida espiritual puede estar en tres estados:
- Origen
profundo (maqór): Dios
como fuente primaria.
- Depósito
accesible (be’ér): agua
guardada en tu interior.
- Fluir
expansivo (nozelím): río que
se extiende y bendice a otros.
El llamado es a no quedarnos solo en el origen o en el depósito, sino permitir que el agua fluya. Dios quiere llevarnos del huerto
cerrado al río de largo alcance, de la fuente sellada a la vida
que se expande.
Etiquetas: AguasQueFluyen, Cantares41215, DepósitoDeVida, FuenteSellada, ManantialInterior, MaqórYMa‘yán, OrigenEspiritual, PozoInterior, RíosDelEspíritu VidaQueBrote



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