jueves, 16 de julio de 2026

DESPIERTA EL TALENTO QUE DIOS PUSO EN TI


 

“Despierta el talento que Dios puso en ti”

Un estudio bíblico para la Iglesia en tiempos de crisis

Vivimos un tiempo en el que muchos creyentes sienten que no tienen nada que ofrecer, o que lo que tienen es demasiado pequeño, o que ya es tarde para empezar.

La Iglesia atraviesa una etapa de cansancio, de miedo, de pasividad, y de talentos escondidos bajo tierra.

Por eso este estudio bíblico nace como un llamado urgente y amoroso: volver a activar lo que Dios puso en nosotros.

A través de la parábola de los talentos (Mateo 25:14–30) y de textos como 2 Timoteo 1:6, Romanos 12:6–8 y 1 Pedro 4:10, vamos a mirar de frente nuestros dones, nuestros miedos, y el fruto que Dios espera de nosotros en este tiempo.

Este estudio no pretende señalar lo que falta, sino despertar lo que ya está dentro.

Es un viaje hacia el corazón del servicio, hacia la valentía humilde, hacia la fidelidad cotidiana, hacia la teshuvá del ministerio: volver a servir, volver a multiplicar, volver a creer que Dios puede usarme hoy.

Si estás dispuesto a escuchar, este estudio puede convertirse en un antes y un después.

Porque el Reino avanza cuando un creyente decide que hoy es el día de encender lo que Dios sembró en él.

Mateo 25:14-30

Reina-Valera 1960

Parábola de los talentos

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 

A. Dios confía en nosotros (Mt 25:14–15)

El Señor entrega talentos “según la capacidad de cada uno”. No compara. No exige lo que no dio. Pero sí espera fruto.

Aplicación: La Iglesia debe dejar de decir “no puedo” y empezar a decir “¿qué puedo hacer con lo que Dios me dio?”.

16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 

B. La fidelidad es acción (Mt 25:16–17)

Los dos primeros siervos actúan. No esperan. No se paralizan. No buscan excusas.

Aplicación: La Iglesia necesita recuperar la espiritualidad del movimiento: servir, crear, enseñar, acompañar, evangelizar, discipular.

18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 

C. El miedo paraliza (Mt 25:18)

El tercer siervo no es malo: es miedoso. El miedo lo convierte en infiel. El miedo lo hace esconder lo que Dios le dio.

Aplicación: Hoy el miedo a equivocarse, a ser criticado, a no ser suficiente, está apagando talentos en la Iglesia.

-El tercer siervo esconde lo que recibió.

¿Qué talento he enterrado?

La pregunta no se responde mirando lo que NO tengo, sino mirando lo que sí tengo y no estoy usando.

Aquí veremos cuatro caminos para descubrir nuestro talento escondido.

1. El talento que dejé de usar por miedo

El siervo de Mateo 25 no es malo: es miedoso.

“Tuve miedo, y escondí tu talento.”

Pregúntate:

  • ¿Qué ministerio dejé porque temía fallar?
  • ¿Qué don no ejercí porque pensé que no era suficiente?
  • ¿Qué llamado escuché, pero me dio vértigo obedecer?

-El miedo es el primer sepulturero de talentos.

2. El talento que enterré por desánimo

A veces no escondemos el talento por miedo, sino por cansancio.

  • El corazón se desgasta.
  • La pasión se enfría.
  • La motivación se diluye.

Pregúntate:

  • ¿Qué hacía antes con alegría y ahora ya no hago?
  • ¿Qué servicio abandoné porque “ya no me sentía útil”?
  • ¿Qué parte de mi llamado está dormida?

-El desánimo es un silencio que entierra dones.

3. El talento que oculté porque no parecía importante

Muchos creyentes esconden talentos porque creen que:

  • “No es gran cosa.”
  • “Otros lo hacen mejor.”
  • “No sirve para la Iglesia.”

Pero en la parábola, todos los talentos son valiosos, incluso el de uno solo.

Pregúntate:

  • ¿Qué habilidad pequeña tengo que podría ser grande en manos de Dios?
  • ¿Qué hago de forma natural que podría bendecir a otros?
  • ¿Qué don tengo que nunca consideré “espiritual”?

A veces el talento escondido es el más humilde.

4. El talento que enterré porque esperaba un momento perfecto

El siervo quizá pensó: “Ya lo usaré cuando sea el momento.”

Pero el momento perfecto nunca llega.

Pregúntate:

  • ¿Qué proyecto espiritual llevo años posponiendo?
  • ¿Qué ministerio quiero iniciar pero siempre espero “más tiempo”?
  • ¿Qué sueño de Dios tengo guardado en un cajón?

La perfección es una tumba elegante para los talentos.


ESCRIBELO EN TU CORAZÓN CON GRANDES LETRAS mi talento es...

Y que lo completen con sinceridad. No es para confesar culpa, sino para despertar vida.

19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 

D. Dios pide fruto, no perfección (Mt 25:19–23)

El Señor celebra el esfuerzo, no la cantidad. Celebra la fidelidad, no el éxito. Celebra el movimiento, no la perfección.

Aplicación: La Iglesia debe liberar a sus miembros del perfeccionismo espiritual. Dios quiere fruto, no fama.

24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 

-El miedo es el sepulturero más silencioso de los talentos.

“El chico del dibujo arrugado”


Para introducir después de: “¿Qué talento he escondido?”

En TikTok se hizo viral la historia de un chico de 14 años que dibujaba en secreto. Tenía una carpeta llena de dibujos, pero nunca los enseñaba.

Un día su hermana encontró uno arrugado en la basura. Le preguntó por qué lo había tirado.

Él respondió: “Porque nadie quiere ver lo que hago. No es tan bueno.”

La hermana subió el dibujo a TikTok sin decirle nada. En pocas horas, miles de personas comentaron: “Esto es arte.” “No dejes de dibujar.” “Tu talento es un regalo.”

Cuando el chico lo vio, lloró. No porque se hiciera viral, sino porque descubrió que lo que escondía era justo lo que otros necesitaban ver.

A veces el talento enterrado no está muerto: solo espera que alguien lo saque a la luz.

¿Qué miedo me paraliza?

El miedo del siervo no es un miedo cualquiera. Es un miedo espiritual, emocional, relacional. Un miedo que toca la identidad.

Y ese mismo miedo sigue paralizando a la Iglesia hoy.

Los cuatro sepultureros



Había una vez una aldea donde los dones de Dios crecían como semillas en el corazón de cada creyente. Pero cuatro hombres recorrían los caminos con palas al hombro. No eran enemigos de la fe, ni perseguidores del Evangelio. Eran sepultureros del talento.

1️ El primero: el que temía fallar

Caminaba mirando al suelo, repitiendo: “¿Y si lo pierdo? ¿Y si no sale bien? ¿Y si no soy capaz?”

Cada vez que alguien quería predicar, él se acercaba y susurraba: “Mejor no lo intentes. Podrías equivocarte.”

Y así, los púlpitos se quedaron vacíos, los ministerios sin voz, los sueños sin comienzo. Enterraba talentos con tierra de prudencia y miedo. La aldea se llenó de creyentes que amaban a Dios, pero temían tropezar.

2️ El segundo: el que creía no ser suficiente

Llevaba una pala pequeña, casi de juguete. Decía: “Lo mío no vale tanto. No es importante.”

Enterraba dones humildes: una voz sencilla, una sonrisa, una mano servicial, una oración discreta.

Decía que eran “poca cosa”, y el suelo se llenó de semillas sin brotar. La aldea perdió la belleza de lo pequeño. Y Dios lloró, porque los dones pequeños también son milagros.

3️ El tercero: el que temía la crítica

Vestía de negro y miraba a todos con recelo. Decía: “Sé que el Señor es exigente… mejor no fallar.”

Enterraba talentos bajo el peso del “¿qué dirán?”. Cada vez que alguien quería cantar, escribir o enseñar, él mostraba el espejo del juicio: “¿Y si no les gusta? ¿Y si te juzgan?”

Y así, la aldea se volvió silenciosa. Nadie se atrevía a crear, porque el miedo al juicio era más fuerte que el amor al servicio.

4️ El cuarto: el que evitaba la responsabilidad

Tenía la pala más grande. Decía: “Enterrar es más fácil que cuidar.”

Cuando alguien recibía un llamado, él ofrecía descanso: “No te comprometas. Es mucho peso.”

Enterraba ministerios antes de que nacieran. Y la aldea se llenó de creyentes sin misión, sin carga, sin envío.

Una noche, el Maestro volvió a la aldea. Buscó los talentos y solo encontró tierra removida. Preguntó: “¿Dónde están mis dones?”

Los cuatro sepultureros bajaron la cabeza. El Maestro no los reprendió con ira, sino con tristeza. Les dijo: “Lo que enterraste por miedo, debía florecer por fe.”

Y con una sola palabra —“Levántate”— la tierra tembló, y los talentos brotaron como luz entre las raíces.

Desde entonces, cada creyente que escucha esta historia escribe en su corazón:

“El miedo que me paraliza es…” No para avergonzarse, sino para nombrarlo. Porque lo que se nombra, se ilumina. Y lo que se ilumina, se sana.

1. Miedo a fallar

El siervo piensa: “¿Y si lo pierdo? ¿Y si no sale bien? ¿Y si no soy capaz?”

Este miedo hace que muchos creyentes:

  • No prediquen
  • No sirvan
  • No lideren
  • No discipulen
  • No comiencen nada nuevo

Aplicación: La Iglesia está llena de personas que aman a Dios, pero temen equivocarse.

2. Miedo a no ser suficiente

El siervo recibió un solo talento, y quizá pensó:

“Lo mío no vale tanto. No es importante.”

Este miedo hace que muchos oculten:

  • dones pequeños
  • habilidades sencillas
  • talentos humildes
  • capacidades que parecen “poca cosa”

Aplicación: La Iglesia necesita recuperar la dignidad de los dones pequeños.

3. Miedo al juicio o a la crítica

El siervo dice: “Sé que eres hombre duro…”

Es decir: “Me da miedo lo que pensarás si fallo.”

Este miedo es muy actual:

  • “¿Qué dirán si no lo hago perfecto?”
  • “¿Y si no les gusta?”
  • “¿Y si me juzgan?”

Aplicación: La Iglesia debe ser un lugar donde fallar no sea un pecado, sino parte del crecimiento.

4. Miedo a asumir responsabilidad

Enterrar el talento es más fácil que gestionarlo. El siervo evita la responsabilidad.

Hoy muchos creyentes sienten:

  • miedo a comprometerse
  • miedo a liderar
  • miedo a tomar decisiones
  • miedo a cargar con el peso del ministerio

Aplicación: La Iglesia necesita discípulos que digan: “Aquí estoy, envíame.”

“La mujer que borraba sus vídeos”


En Instagram, una mujer grababa vídeos motivacionales para animar a otras mujeres. Grababa uno cada semana… pero los borraba todos antes de publicarlos.

Un día su hija de 9 años le preguntó: “¿Por qué nunca subes tus vídeos?”

Ella respondió: “Porque me da miedo que se rían de mí.”

La niña le dijo algo que se volvió viral cuando la madre lo contó:

“Mamá, si Dios te dio palabras bonitas, ¿por qué las escondes?”

Ese día publicó su primer vídeo. No fue perfecto. No tuvo miles de likes.

Pero una mujer le escribió: “Tu mensaje me salvó de rendirme hoy.”

El miedo no solo nos paraliza: también priva a otros de lo que Dios puso en nosotros.

Ahora escribe con letras grandes en tu corazón... “El miedo que me paraliza es…”

No para avergonzarte, sino para nombrarlo. Porque lo que se nombra, se ilumina. Y lo que se ilumina, se sana.

26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

E. El talento enterrado es una tragedia espiritual (Mt 25:24–30)

El siervo que no hizo nada perdió todo. La pasividad es pecado. La inacción es infidelidad.

Aplicación: La Iglesia necesita despertar los talentos dormidos: maestros, músicos, intercesores, evangelistas, consejeros, servidores, líderes.

Dios ha depositado talentos en cada creyente, y la Iglesia necesita despertar, activar y multiplicar esos talentos para responder a los desafíos espirituales y sociales del presente.

La Iglesia vive un tiempo de:

·       Saturación digital

·       Pasividad espiritual

·       Individualismo

·       Miedo a fallar

·       Falta de compromiso

·       Desconexión generacional

Por eso, este estudio bíblico es un llamado a la acción, al retorno, a volver al servicio de Dios.

“La mujer del hilo rojo”


(Para activar dones hoy mismo)

En una red social apareció la historia de una mujer que siempre llevaba un pequeño hilo rojo en el bolso.

No era un amuleto. No era moda. Era un recordatorio.

Durante años había sentido que Dios le pedía usar su don de escuchar, pero ella pensaba que escuchar no era un don, que no servía para la Iglesia, que no era “espiritual”.

Un día, en un grupo de Facebook, una joven publicó: “No tengo a nadie con quien hablar.”

La mujer del hilo rojo sintió un tirón en el corazón. No sabía predicar. No sabía cantar. No sabía dirigir.

Pero sí sabía escuchar.

Le escribió un mensaje privado: “Si quieres, te escucho.”

Aquella conversación duró dos horas. La joven lloró, rió, confesó, sanó.

Al terminar, le dijo: “Gracias. No necesitaba respuestas. Necesitaba que alguien me escuchara.”

La mujer cerró el móvil, miró el hilo rojo y entendió: su don era pequeño, pero era urgente.

Desde ese día abrió un grupo llamado: “Te escucho, si quieres hablar.”

No era grande. No era famoso. No era perfecto.

Pero cada semana alguien encontraba consuelo allí.

Y ella decía siempre lo mismo: “No activé un ministerio. Activé un hilo. Y Dios hizo el resto.”

Porque a veces el don que Dios quiere activar hoy mismo es tan sencillo como escuchar, acompañar, animar, y estar presente en la vida de alguien.

¿Qué fruto espera Dios de mí en este tiempo?

El fruto que Dios espera no es genérico, ni abstracto, ni teórico. Es personal, situacional, profético. Dios espera un fruto que responda a las circunstancias actuales de la Iglesia y del mundo.

1. Fruto de valentía

El siervo fiel arriesga. El siervo infiel se esconde.

Hoy Dios espera de ti:

  • pasos que antes no te atrevías a dar
  • decisiones que requieren fe
  • obediencia que vence el miedo
  • movimiento, aunque no sea perfecto

La Iglesia necesita creyentes valientes, no espectadores prudentes.

2. Fruto de servicio

Los siervos fieles trabajan con lo que tienen. No se comparan. No se justifican. Sirven.

Hoy Dios espera de ti:

  • manos que ayudan
  • tiempo ofrecido
  • dones activados
  • presencia en la vida de otros

La Iglesia necesita servidores, no consumidores espirituales.

3. Fruto de multiplicación

La parábola no habla de conservar, sino de multiplicar.

Hoy Dios espera de ti:

  • que tu fe contagie
  • que tu vida inspire
  • que tu palabra edifique
  • que tu testimonio abra caminos
  • que tu talento produzca vida en otros

La Iglesia necesita discípulos que hagan discípulos.

4. Fruto de fidelidad

El Señor no pide éxito, pide fidelidad.

Hoy Dios espera de ti:

  • constancia
  • perseverancia
  • compromiso
  • obediencia sencilla
  • caminar día a día sin rendirte

-La Iglesia necesita creyentes fieles, no estrellas espirituales.

Escribe con letras grandes en tu corazón “El fruto que Dios espera de mí en este tiempo es…”

Y complétalo con una sola frase. No es para sentirse culpable, sino para discernir. Porque el fruto esperado es siempre un fruto posible.

2 Timoteo 1:6 — Activar lo que está dormido

“Aviva el don de Dios que está en ti…”

Este texto responde directamente a la parábola: el talento no se pierde, se duerme.

Lo que puedo activar hoy mismo:

  • Una pasión que tuve y abandoné
  • Un ministerio que dejé por cansancio
  • Un don que sé que tengo, pero no uso
  • Una llamada que escuché, pero pospuse

Este texto te invita a encender algo que ya está dentro, aunque esté apagado.

Romanos 12:6–8 — Activar lo que ya tengo

Romanos 12:6-8

Reina-Valera 1960

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Pablo enumera dones prácticos, concretos, diarios:

  • servir
  • enseñar
  • exhortar
  • dar
  • liderar
  • mostrar misericordia

No son dones espectaculares. Son dones útiles.

Lo que puedo activar hoy mismo:

  • Un acto de servicio
  • Una palabra de ánimo
  • Una enseñanza sencilla
  • Una ayuda económica
  • Una iniciativa pequeña
  • Un gesto de misericordia

Este texto te invita a usar lo que ya tienes, sin esperar perfección.

1 Pedro 4:10 — Activar lo que bendice a otros

“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los demás…”

Aquí Pedro añade algo esencial: el don no es para mí, es para otros.

Lo que puedo activar hoy mismo:

  • Un mensaje a alguien que necesita consuelo
  • Una visita
  • Una oración por alguien
  • Un acompañamiento
  • Un servicio concreto en la iglesia
  • Un gesto que haga sentir a otro que Dios lo ve

Este texto te invita a activar tu don en dirección a otra persona.

Después de leer los tres textos, invita a la Iglesia a escribir:

“Hoy mismo puedo activar…”

Y que lo completen con algo pequeño, concreto y posible.

No mañana. No cuando haya tiempo. No cuando todo esté perfecto. Hoy.

“¿Qué puedo activar hoy mismo?”



En Facebook, un hombre compartió que llevaba años queriendo servir en su iglesia, pero no sabía cómo.

No era predicador. No era músico. No era maestro.

Un día, mientras veía su móvil, sintió un impulso sencillo: crear un grupo de oración por WhatsApp.

Invitó a cinco personas.

En una semana eran veinte. En un mes, cincuenta.

Gente que nunca hablaba en la iglesia empezó a compartir peticiones, testimonios, palabras de ánimo.

Cuando le preguntaron por qué lo hizo, respondió: “Porque era lo único que podía activar hoy mismo.”

A veces el fruto que Dios espera empieza con un gesto pequeño y un móvil en la mano.

Cuando Dios mira tus manos, no busca grandeza, busca disposición.

Cuando Dios mira tu vida, no busca perfección, busca fidelidad.

Cuando Dios mira tu corazón, no busca ruido, busca verdad.

Y hoy, después de escuchar esta parábola, después de mirar tus talentos, después de
nombrar tus miedos, después de discernir tu fruto, Dios te hace una pregunta
sencilla, pero decisiva:

“¿Qué vas a activar hoy?”

No mañana.
No cuando tengas tiempo.
No cuando todo esté en orden.

Hoy.

Porque el Reino no avanza con gigantes, avanza con siervos que se atreven a dar un paso.

Avanza con manos que se abren. Avanza con voces que se levantan. Avanza con corazones que vuelven.

Avanza con personas como tú.

Quizá tu talento parece pequeño, pero en manos de Dios es semilla.

Quizá tu miedo parece grande, pero en presencia de Dios es humo.

Quizá tu fruto parece escaso, pero en el tiempo de Dios es cosecha.

Así que hoy, delante del Señor, delante de su Palabra, delante de esta parábola que nos
desnuda, te invito a hacer un acto sencillo, pero eterno:

ofrece tu talento, entrega tu miedo, despierta tu fruto, activa tu don.

Porque el Señor sigue diciendo:

“Bien, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu Señor.”

Y ese gozo empieza cuando decides que hoy es el día de volver a servir.

CUESTIONARIO SOBRE EL ESTUDIO DE HOY (ESPERO QUE ME ENVIEIS VUESTRAS RESPUESTAS Y ACTIVEIS AUN MAS VUESTRA ATENCIÓN)

1-¿Cuál es el criterio principal que utiliza el señor en la parábola para entregar los talentos a sus siervos?

A.Según el nivel de santidad demostrado

B.Por medio de un sorteo equitativo

C.Conforme a la capacidad de cada uno.

D.Basado en la antigüedad de su servicio

2-Según el estudio, ¿cuál es el 'primer sepulturero' de los talentos en la vida de un creyente?

A.La envidia de los dones ajenos

B.El miedo.

C.La falta de recursos económicos

D.El exceso de actividades

3-En el contexto de 'activar lo que ya tengo', ¿qué caracteriza a los dones mencionados en Romanos 12:6–8?

A.Son capacidades exclusivas para el liderazgo jerárquico

B.Son talentos que requieren años de formación académica

C.Son dones prácticos, útiles y diarios.

D.Son dones espectaculares y sobrenaturales

4-De acuerdo con el estudio, ¿qué representa el 'perfeccionismo' para los talentos?

A.Una tumba elegante.

B.Un requisito para el servicio efectivo

C.Una meta espiritual de excelencia

D.El motor de la multiplicación

5-¿Qué lección se extrae de la historia del 'chico del dibujo arrugado'?

A.Que lo que uno esconde puede ser justo lo que otros necesitan ver.

B.Que las redes sociales son indispensables para el ministerio

C.Que el talento debe ser profesional para ser útil

D.Que el talento solo tiene valor si se vuelve viral

6-Según el análisis de 1 Pedro 4:10, ¿cuál es el propósito fundamental del don recibido?

A.Asegurar la salvación personal

B.Competir sanamente con otros creyentes

C.Guardarlo para tiempos de persecución

D.Ministrarlo a los demás.

7-¿Qué diferencia fundamental hay entre el señor de la parábola y la percepción que tenía el tercer siervo de él?

A.El señor no esperaba intereses, pero el siervo quería ganar mucho

B.El señor exigía resultados imposibles, mientras el siervo era realista

C.El señor buscaba fidelidad en lo poco, pero el siervo lo veía como un hombre duro e injusto.

D.No había diferencia; el señor confirmó que era un hombre duro

8-¿A qué se refiere el estudio cuando menciona el talento enterrado por 'desánimo'?

A.A la decisión consciente de rebelarse contra Dios

B.A la falta de interés por las cosas espirituales

C.A dejar de usar un don por cansancio o pérdida de pasión.

D.A la incapacidad física de realizar una tarea

9-En la historia de la 'Mujer del Hilo Rojo', ¿por qué ella inicialmente no consideraba su habilidad como un don espiritual?

A.Porque pensaba que escuchar no era un don útil para la iglesia.

B.Porque no sabía cómo explicarlo con la Biblia

C.Porque no tenía la aprobación de su pastor

D.Porque requería demasiado tiempo de su vida privada

 

10-¿Cuál es la consecuencia final para el 'siervo inútil' que escondió su talento?

A.Se le da una segunda oportunidad para negociar

B.Se le permite conservar el talento pero sin recompensa

C.Pierde lo que tenía y es echado a las tinieblas.

D.Recibe una amonestación verbal solamente

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