EL RELOJ DE DIOS
El reloj de Dios
Tengo un reloj en mi barrio
otro cuelga de mi mano
en mi pared y en mi radio
marca hora el libro sagrado
Unos dicen que Israel
para otros el Hijo amado
marca hora cuando venga Él
según el libro sagrado
Sión es un reloj parado
es geopolítica étnica
sueño de pais desolado
marca raza no la etica
El reloj de Dios es Cristo,
su tic tac es redención;
no es de un pueblo ni de un rito,
es del Reino y su canción.
Reloj solo es el Maestro
cada creyente un tic tac
la fe la marca no un sueño
apostasía y maldad
Reloj que marca dos tiempos
la conquista de aquel día
juicio final tras su reino
tiempo de Dios es melodia
No relojes militares
la hora de Dios es la Iglesia
eventos espirituales
no palestina en miseria
Bomba atomica no mueve
reloj, ni pilas ni nada
y ni ejercitos lo mueve
reloj es cosa sagrada
Reloj solo es el Maestro
cada creyente un tic tac
la fe la marca no un sueño
apostasía y maldad
Espiritu de la profecia
es Jesús y no su raza
la ultima hora es apostasia
la Iglesia bajo amenazas
Sí marcará la ultima hora
porque no es de raza el reino
tampoco de sinagoga
solo es de fe en el maestro
Maestro de Galilea
evangelio salva a miles
no política tan fea
ni Israél y sus misiles
Reloj solo es el Maestro
cada creyente un tic tac
la fe la marca no un sueño
apostasía y maldad
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO
Esta canción se basa en mi estudio de las profecias biblicas y revela una fractura histórica en la interpretación profética: cuando el siglo XX mezcló el sionismo político con la escatología evangélica, el reloj de la profecía dejó de marcar el pulso del Espíritu y comenzó a seguir el tic‑tac de los eventos políticos. La frase *“Israel es el reloj profético de Dios”*, nacida en labios de Arno C. Gaebelein y difundida por Scofield, Walvoord, Lindsey y otros, se convirtió en una especie de dogma moderno. Pero en mi estudio demuestro que esa idea no proviene del texto bíblico, sino de una lectura dispensacionalista influida por el contexto político del siglo XX: la creación del Estado de Israel (1948) y la toma de Jerusalén (1967). Mi argumento central es contundente: La profecía bíblica no gira alrededor de un Estado moderno (aunque se llame Israel) , sino alrededor de una Persona: Cristo. Y eso cambia todo. Porque si el reloj profético es Cristo, entonces la Iglesia es su péndulo, la misión es su tic‑tac, y la santificación es su melodía. El tiempo de Dios no se mide por guerras ni tratados, sino por la plenitud de los gentiles, la apostasía, la manifestación del inicuo y la preparación de la Esposa. ⭐ Valor teológico del estudio Mi enfoque devuelve la escatología a su raíz cristocéntrica y eclesial. Desmonta el mito del “reloj israelita” y lo reemplaza por el reloj del Maestro, donde cada creyente es un tic‑tac de fe y esperanza. Este giro no solo corrige una distorsión doctrinal; también libera la fe de la dependencia de los titulares políticos. La profecía deja de ser un mapa geopolítico y vuelve a ser una sinfonía espiritual. ⭐ Conclusión del comentario Mi estudio no es una crítica política, sino una restauración teológica. Muestra que el reloj profético de la Biblia no está en Jerusalén, sino en el corazón del Mesías. No marca fronteras, sino redención. No mide conquistas, sino conversión. No suena con bombas, sino con el Evangelio.
EL RELOJ DE DIOS-CANCIÓN DE JAWDI


0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio