lunes, 16 de marzo de 2026

EL VALOR DE LO ETERNO


EL VALOR DE LO ETERNO


Salmo 90:2: “Antes que los montes fueran engendrados Yullādu, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad (Olám) y hasta la eternidad (Olám), tú eres Dios”.

Esto subraya la distinción entre el tiempo eterno de Dios y el tiempo histórico del hombre:

·        Dios es anterior a todo nacimiento y generación.

·        El hombre, en cambio, vive dentro de las toledot, las genealogías y la historia lineal.

-El ʿolam de Dios es eternidad absoluta, mientras que el tiempo humano se expresa en engendramientos y generaciones.

En hebreo, ʿolam puede referirse al cosmos creado, al orden histórico visible, o a la duración indefinida de una época.

La Biblia misma reconoce esta dualidad de ʿolam: como eternidad divina y como mundo creado y temporal.

En hebreo, las palabras se construyen a partir de raíces trilíteras (generalmente tres consonantes) que funcionan como semillas de significado. A partir de esa raíz, se generan distintas formas verbales, sustantivos y adjetivos, cada una con un matiz diferente, pero todas conectadas por un núcleo semántico común.

El término ʿolam es polisémico: puede significar eternidad absoluta, pero también el mundo o la era presente. Esta riqueza permite articular tu propuesta: el hombre expulsado del paraíso vive en el ʿolam histórico (mundo presente), mientras que Dios habita en el ʿolam eterno. La esperanza bíblica es que en Cristo ambos ʿolam se reconcilien, devolviendo al hombre acceso a la plenitud del tiempo divino.

-La raíz ʿlm (ע־ל־ם) significa originalmente “ocultar, estar escondido”.

La palabra olam se deriva de la raíz 'alam, que significa ocultar, esconder o quedar fuera de la vista.

·  De ahí surge ʿolam (עוֹלָם), que en la Biblia puede significar:

·        Eternidad: lo oculto al hombre, lo que no tiene principio ni fin.

·        Mundo / era: el tiempo presente, la realidad visible pero limitada.

El sentido de “oculto” explica la polisemia (el que una palabra tenga dos sentidos distintos) : la eternidad de Dios es “lo oculto al hombre”, y el mundo presente también es “lo que está velado, limitado” al hombre.

Por eso, olam se refiere a lo que está más allá del alcance o la comprensión humana.

Pero también se usa para el tiempo del hombre y aquellas cosas que Dios ocultó en el corazón humano.

Eclesiastés 3:11 “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y puso eternidad (ha-ʿolam) en el corazón de ellos…”

·        Aquí ʿolam se traduce como “eternidad”, pero muchos intérpretes lo leen como “el mundo” o “la era”, es decir, la totalidad de la realidad presente que Dios puso en el corazón humano.

Esto muestra cómo el hebreo, con su sistema de raíces, refleja la dualidad del tiempo: lo eterno y lo histórico, lo divino y lo humano, unidos por un mismo origen, pero diferenciados en su manifestación.

Solo Dios conoce el principio y el fin de todas las cosas, y solo él puede determinar el destino de su creación.

El hebreo, al derivar sus palabras de raíces, permite que un mismo término se expanda en varias direcciones (a veces paradójicas y contradictorias).

El ʿolam de Dios no es solo duración infinita, sino plenitud absoluta.

El ʿolam del hombre puede ser tiempo lineal, pero también la era presente, limitada en calidad y sentido.

El pescador y el empresario

Un empresario estaba de vacaciones en un pequeño pueblo costero. Allí encontró a un pescador descansando junto a su barca. —¿Por qué no sigues pescando? —preguntó el empresario. —Ya pesqué lo suficiente para hoy —respondió el pescador. —Pero si pescas más, podrás venderlo, ganar dinero, comprar más barcas, contratar empleados… y con el tiempo tendrás una gran empresa. —¿Y después? —preguntó el pescador. —Después podrás retirarte, descansar y disfrutar de la vida. El pescador sonrió: —¿Y qué cree que estoy haciendo ahora?

Así como el pescador ya vive lo que el empresario busca en el futuro, la Biblia enseña que en Cristo la eternidad no es “después”, sino ahora en relación con Dios:

·        “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Jn 5:20).

·        “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14:6).

La eternidad ha fascinado y desafiado a muchos pensadores a lo largo de la historia. La ciencia la ha abordado bajo el concepto de “NO TIEMPO”.

-En ciencia se entiende la eternidad especialmente en física teórica, bajo el concepto de “no-tiempo”: un estado en el que las categorías de pasado, presente y futuro dejan de tener sentido porque todo ocurre en simultaneidad.

-En cosmología y física cuántica, algunos modelos sugieren que el tiempo podría ser una dimensión emergente, no fundamental, y que en el nivel más profundo de la realidad lo que existe es un campo atemporal.

Carlo Rovelli físico teórico: “El tiempo es una ilusión: nuestra percepción del pasado, presente y futuro es solo una aproximación parcial de la realidad.”

Albert Einstein: “El tiempo es una ilusión, aunque persistente.”

Niels Bohr Premio Nobel de Física en 1922: “Si la mecánica cuántica no te confunde, es que no la has entendido.” “Lo opuesto de una verdad profunda puede ser otra verdad profunda.” “Lo opuesto de una verdad profunda puede ser otra verdad profunda.”

Subraya que la noción de tiempo en la física cuántica desafía nuestra intuición

La Biblia, al hablar de ʿolam de Dios, describe algo parecido, pero con un matiz relacional: la eternidad de Dios no es simplemente ausencia de tiempo, sino plenitud de ser, comunión perfecta entre Dios y su creación.

La Biblia, al hablar del ʿolam del hombre, suele significar una larga duración dentro del marco histórico, tiempo limitado, plenitud limitada, comunión limitada para Dios y su creación.

Aquí aparece la tensión: la ciencia habla de “no-tiempo” como estructura, mientras la Escritura habla de “eternidad” como comunión y plenitud.

Juan 17:3:“Y esta es la vida eterna (zōē aiōnios): que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

(aiōnios en griego, equivalente al hebreo ʿolam) Aquí la “vida eterna” (no se define como “tiempo sin fin”, sino como relación viva y plena con Dios.

Desde el principio, la Escritura nos habla de un tiempo que no es uniforme, sino dual. En Génesis 1:1 leemos: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Ese principio no es simplemente un instante cronológico, sino la plenitud del ʿolam divino, un acto perfecto, puro y eterno. Allí la creación participa de la eternidad de Dios, sin corrupción ni límite.

Pero tras la caída, el hombre es arrojado a otro tiempo: el tiempo lineal, histórico, finito, donde todo se mide en generaciones (toledot) y en duración. Es el ʿolam humano, marcado por la sucesión y la espera.

La Biblia distingue con claridad:

·        El ʿolam de Dios es plenitud y comunión, sin final.

·        El ʿolam del hombre es larga duración dentro de la historia, limitado y quebrado.

1 Juan 5:20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

 

  • Cristo ha venido: la encarnación es la irrupción del ʿolam divino en el tiempo humano.
  • Nos ha dado entendimiento: el acceso al ʿolam eterno no es por especulación humana, sino por revelación.
  • Estamos en el verdadero: la unión con Cristo nos sitúa en la dimensión de la eternidad, aunque vivamos en el tiempo lineal.
  • Él es la vida eterna: aquí la eternidad no es duración infinita, sino comunión con Dios en Cristo.

Entonces si Cristo es la vida eterna, el verdadero Dios, el verdadero conocimiento de Dios, el hombre no puede llegar al ʿolam de Dios si no es por Él.

Cristo es la irrupción del ʿolam divino en el tiempo humano. La eternidad aquí no es duración infinita, sino comunión con Dios en Cristo.

La eternidad es comunión, conocimiento íntimo, participación en el ser divino.

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

El acceso al ʿolam eterno no es por especulación humana, sino por revelación y relación con Cristo.

Apocalipsis 3:14: “He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios… (Génesis 1:1)”

Cristo es el principio, la fuente de la plenitud creadora, el puente entre el tiempo eterno y el tiempo histórico.

Colosenses 1:18-19: “Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia… para que en todo tenga la preeminencia. Porque agradó al Padre que en él habitase toda plenitud.”  

Cristo es la plenitud misma del ʿolam divino, encarnada en la historia.

Juan 1:1-3 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

El Verbo es el principio eterno, la comunión perfecta con Dios, que da origen a todo lo creado... es imposible que no nos demos cuenta de que Juan está recordándonos Génesis 1:1 y revelándonos la eternidad que nos estaba oculta.

La ciencia habla de “no-tiempo” como estructura, un campo donde pasado, presente y futuro se disuelven. La Escritura, en cambio, habla de ʿolam como comunión y plenitud relacional.

La eternidad bíblica no es solo duración infinita:

1-Es conocimiento íntimo: “que te conozcan a ti, el único Dios verdadero” (Jn 17:3).

2-Es participación en el ser divino: “Cristo… la plenitud” (Col 1:19).

3-Es relación transformadora:

“Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Jn 5:20).

Por eso, el hombre no puede llegar al ʿolam de Dios si no es por Cristo. Él es el camino, la verdad y la vida Juan 14:6 en Jesucristo, el tiempo lineal del hombre se abre hacia la plenitud eterna de Dios.

Genesis 1:1 es una creación perfecta en el principio y Cristo es ese principio... Apocalipsis 3:14

La Iglesia es el cuerpo de aquel principio creado por Dios en su eternidad

Colosenses 1:18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;

Entonces en Genesis 1:1 tenemos una creación en el ʿolam de Dios PERFECTA PURA Y ETERNA.

En este estudio “El Valor de lo Eterno”, esta comparación puede iluminar la idea de que:

·       El ʿolam de Dios corresponde al no-tiempo multidimensional, donde todo es simultáneo y pleno.

·       El ʿolam del hombre corresponde al tiempo lineal, donde la eternidad se percibe como duración prolongada pero finita.

·       Cristo es el puente que une ambas dimensiones de tiempo: introduce la plenitud del ʿolam divino en la historia humana, transformando el tiempo lineal en camino hacia la eternidad.

De este modo, la ciencia y la fe convergen en señalar que lo eterno para Dios no es simplemente “mucho tiempo”, sino una realidad distinta, un horizonte que trasciende la sucesión y que da sentido al tiempo humano.

De haber Dios nos dicen, solo Él estaría libre de las leyes del tiempo y la entropía. Solo Dios viviría en un eterno presente. Las escrituras citan la eternidad literalmente 69 veces, pero hay otro concepto en nuestro idioma que la transmite “siempre” (1.113 veces).

Ningún otro ser (Solo Dios) ha existido siempre y para siempre, por eso Abraham invocaba al ETERNO.

Génesis 21:33 Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová Dios eterno (OLÁM).

El tamarisco es un árbol de hojas perennes, que en las culturas antiguas representaba la vida en su máxima expresión. Algunos ejemplares pueden llegar a ser milenarios, como el Tamarix canariensis que se encuentra en la localidad murciana de Lo Santero, que tiene un tronco de 5,10 metros de circunferencia.

Por tanto, tener vida eterna no es solo tener cosas visibles y alcanzables en esta creación, porque los valores eternos son invisibles.

Bíblicamente debemos de aceptar que OLAM en las escrituras NO siempre significa que el tiempo no tiene fin.

“El siervo servirá para siempre (ʿolam) (Éx 21:6) este siempre es un olam finito y humano.

Entonces está claro que una es la eternidad (ʿolam) de Dios y otra el “olam” de dimensiones humanas que si tiene principio y fin.

La física sugiere que el tiempo podría desplegarse en planos distintos: uno primordial, simultáneo y pleno —que podemos asociar al ʿolam de Dios— y otro lineal, limitado y marcado por la historia —el ʿolam del hombre—. La Escritura confirma esta tensión: “Desde el ʿolam y hasta el ʿolam, tú eres Dios (Sal 90:2) frente a la fragilidad del tiempo humano (Salmo 103:15) El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo,

Así, la teoría del tiempo multidimensional ofrece un lenguaje para imaginar la dualidad del ʿolam:

·       El ʿolam divino como eternidad plena y multidimensional.

·       El ʿolam humano como tiempo lineal y finito.

Génesis 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Aquí Dios aún no había creado el tiempo lineal en el que vivimos, la biblia en este sentido llama día al tiempo de Dios en los que el creó los cielos y la tierra...

Cuatro textos bíblicos en los que vemos lo que Dios acabó en su ʿolam  Los cielos y la tierra y todo el ejercito de ellos y la creación del hombre

1-Génesis 2:1-2 Fueron, pues, acabados KALA los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó KALA Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.

 KALA: la palabra que lo dice todo

En hebreo, la palabra KALA tiene un doble significado que parece contradictorio, pero en realidad es revelación pura:

  • Por un lado, KALA significa “acabado, consumado”.
  • Por otro, KALA es también “esposa”, la amada, la que espera, la que se une en pacto.

Cuando Jesús, colgado en la cruz, pronunció su última palabra —“Consumado es” (Jn 19:30)— se traduce al griego TETELESTAY, no solo estaba diciendo que su obra había terminado. Estaba diciendo que la creación había llegado a su plenitud, que el propósito eterno del Padre se había cumplido. Estaba diciendo: “KALA”.

Pero en ese grito también resonaba el otro sentido: La esposa ha sido redimida. La humanidad, quebrada por el pecado, ahora podía volver a ser la KALA de Dios, la amada, la que entra en comunión eterna. La obra está acabada (KALA), porque el pacto está sellado con sangre. La esposa (KALA) puede ahora entrar en el ʿolam divino, en la plenitud del tiempo de Dios.

Génesis y Cruz: dos extremos del mismo tiempo

En Génesis 1, Dios crea en su ʿolam eterno: todo es perfecto, puro, pleno. En Juan 19:30, Cristo consuma la redención: todo puede volver a ser pleno, eterno, reconciliado.

KALA une ambos momentos:

  • En el principio, Dios crea.
  • En la cruz, Dios consuma.
  • En ambos, la esposa está en el corazón del misterio: la humanidad llamada a la comunión eterna.

Hoy, esa palabra sigue resonando: KALA. No como final, sino como plenitud. No como cesación, sino como consagración. No como muerte, sino como boda eterna.

Cristo no solo terminó su obra. Cristo nos hizo su esposa. Y en esa unión, el tiempo humano se abre al ʿolam de Dios. La eternidad ya no es espera. Es presencia. Es comunión. Es vida eterna.

Este “acabamiento” no es mera cesación, sino plenitud: la obra alcanza su estado perfecto y Dios reposa.

En clave de tiempo, es el momento en que la eternidad divina se manifiesta como obra completa.

 

3-Génesis 2:4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,

 

El verbo בָּרָא (bara)** enfatiza la acción creadora.

“Estos son los orígenes (toledot)…” introduce la transición: del acto creador eterno al relato histórico.

Aquí no se habla de obra acabada, sino de fundación: el ʿolam divino abre la historia humana.

Es el puente entre la eternidad creadora y la temporalidad narrativa.

4-Génesis 5:1 Este es el libro de las generaciones Toledot de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.

TOLEDOT (generaciones)

“Este es el libro de las generaciones de Adán…” marca el inicio de la historia humana.

El verbo bara reaparece: Dios creó al hombre a su semejanza.

Pero ahora el énfasis está en las generaciones, en la sucesión temporal.

Aquí vemos al hombre ya situado en el ʿolam humano, el tiempo lineal de la historia, distinto del ʿolam eterno de Dios.

Síntesis

  • KALA (acabamiento): Dios concluye su obra en el ʿolam eterno, plenitud perfecta.
  • BARA (creación): Dios inaugura la historia desde su eternidad, abriendo un puente hacia el tiempo humano.
  • TOLEDOT (generaciones): el hombre entra en el tiempo lineal, marcado por sucesión y finitud.

Así, los tres textos muestran la dualidad del ʿolam:

  • El ʿolam de Dios: eterno, pleno, multidimensional.
  • El ʿolam del hombre: histórico, lineal, limitado.

Aplicación para este estudio

En “El Valor de lo Eterno”, estos textos permiten afirmar que lo eterno no es simplemente “duración infinita”, sino la plenitud del ʿolam divino que contrasta con el tiempo lineal del hombre. La expulsión del paraíso puede interpretarse como el paso de una dimensión temporal a otra: del ʿolam eterno al ʿolam histórico. La esperanza bíblica es que en Cristo ambas dimensiones se reconcilien, devolviendo al hombre acceso a la plenitud del tiempo de Dios “LA VIDA ETERNA”.

La esperanza bíblica es que ambos tiempos se reconcilien en Cristo, quien abre el puente entre dimensiones: “El Verbo se hizo carne” (Jn 1:14). En tu estudio, esta integración muestra que el valor de lo eterno no es solo duración infinita, sino la plenitud del ʿolam divino que irrumpe en la historia humana para transformarla.

1 Juan 5:20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

  • Cristo ha venido: la encarnación es la irrupción del ʿolam divino en el tiempo humano.
  • Nos ha dado entendimiento: el acceso al ʿolam eterno no es por especulación humana, sino por revelación.
  • Estamos en el verdadero: la unión con Cristo nos sitúa en la dimensión de la eternidad, aunque vivamos en el tiempo lineal.
  • Él es la vida eterna: aquí la eternidad no es duración infinita, sino comunión con Dios en Cristo.

Conexión con la física del tiempo

La física teórica habla de un tiempo multidimensional, donde lo que percibimos como pasado, presente y futuro es solo una proyección parcial.

  • El ʿolam de Dios corresponde a esa totalidad simultánea.
  • El ʿolam del hombre corresponde al tiempo lineal tras la caída.
  • En Cristo, según 1 Juan 5:20, el hombre es insertado de nuevo en la dimensión eterna, participando de la plenitud que la ciencia describe como “no-tiempo”.

Síntesis para “El Valor de lo Eterno”

Este texto muestra que la vida eterna no es simplemente “vivir para siempre”, sino estar en el verdadero Dios por medio de Cristo.

  • El ʿolam divino se abre al hombre.
  • El tiempo lineal se transfigura en comunión eterna.
  • La eternidad es relación, no solo duración.

Así, 1 Juan 5:20 confirma lo que estoy diciendo: el hombre expulsado del paraíso vive en el tiempo lineal, pero en Cristo es reintroducido en el ʿolam eterno de Dios.

 

El collar de perlas



Había una vez un rey que tenía un collar de perlas muy valioso. Un día, se lo regaló a su hijo, que era muy joven y juguetón. El príncipe se puso el collar y salió a pasear por el jardín del palacio. Allí se encontró con un mono, que le hizo gracia y quiso acariciar. El mono, al ver el collar, se lo arrebató de un tirón y salió corriendo. El príncipe se puso a llorar y a gritar, pidiendo ayuda.

El rey, al oír los gritos de su hijo, salió a ver qué pasaba. Cuando se enteró de lo ocurrido, se enfadó mucho y mandó a sus soldados que buscaran al mono y le trajeran el collar. Los soldados salieron en su busca, pero el mono era muy astuto y se escondía entre los árboles. Cada vez que veía a un soldado, le lanzaba una perla y se burlaba de él.

Así pasaron los días, y el rey no conseguía recuperar su collar. Cada vez tenía menos perlas y más rabia. Un día, decidió salir él mismo a buscar al mono. Lo encontró en lo alto de un árbol, con el collar casi vacío. El rey le gritó:

—¡Devuélveme mi collar, maldito mono! ¡Es una joya muy preciosa que pertenece a mi familia desde hace generaciones!

El mono le miró con desdén y le dijo:

—¿Preciosa? ¿Para qué te sirve este collar? ¿Acaso te da la felicidad? ¿Acaso te libra del sufrimiento? ¿Acaso te da la vida eterna? No seas necio, rey. Este collar no es más que un montón de piedras sin valor. Lo único que te ha traído es dolor y enfado. Mira, yo te lo devuelvo todo. Toma, toma, toma…

Y diciendo esto, el mono empezó a lanzarle las últimas perlas que le quedaban al rey. Una de ellas le dio en la frente y le hizo una herida. El rey cayó al suelo, desmayado. El mono bajó del árbol y se acercó a él. Le quitó la corona y se la puso en la cabeza. Luego le dijo al oído:

—Ahora yo soy el rey, y tú eres el mono. A ver si aprendes la lección: La verdadera riqueza no está en las cosas materiales, sino en las espirituales. La verdadera felicidad no depende de lo que tienes, sino de lo que eres. La verdadera vida no es esta que pasa como un sueño, sino la que dura para siempre.

Y dicho esto, el mono se marchó con su nueva corona, dejando al rey tirado en el suelo.

Este cuento indio nos enseña que no debemos apegarnos a las cosas efímeras del mundo, sino buscar las cosas eternas del espíritu, pero el termino Olám del que les estoy hablando no solo describe que Dios está fuera del tiempo y la entropía, sino que también puede significar, un tiempo largo pero finito (UNA ERA)

Valores eternos del ʿolam divino

Valor eterno

Naturaleza en el ʿolam de Dios

Texto bíblico clave

Amor eterno

Comunión inquebrantable, origen y sustento de la relación

Jeremías 31:3 – “Con amor eterno Olám te he amado”

Vida eterna

Participación en el ser divino, no solo duración

Juan 17:3 – “Que te conozcan a ti…”

Verdad eterna

Revelación plena, no especulación humana

Juan 14:6 – “Yo soy la verdad…”

Plenitud

Totalidad sin carencia, Cristo como fuente

Colosenses 1:19 – “En él habitó toda plenitud

Sabiduría eterna

Entendimiento revelado, no acumulado

1 Juan 5:20 – “Nos ha dado entendimiento…”

Misericordia eterna

Fidelidad que no se agota

Salmo 103:17 – “La misericordia de Jehová es desde el ʿolam…”

Justicia eterna

Orden divino que restaura, no que condena

Daniel 9:24 – “Traer justicia perdurable…”

Paz eterna

Reconciliación plena, no ausencia de conflicto

Isaías 9:6 – “Príncipe de paz…”

Alegría eterna

Gozo que no depende del tiempo ni de las circunstancias

Isaías 35:10 – “Gozo y alegría los alcanzarán…”

Santidad eterna

Separación para Dios, plenitud de su presencia

Hebreos 9:12 – “Entró una vez para siempre…”

Aplicación

Estos valores no son “cosas que duran mucho”, sino realidades que pertenecen al ser de Dios.

  • El hombre, en su ʿolam histórico, los percibe como promesas.
  • En Cristo, se le abren como presencia viva y comunión eterna.

Así, el ʿolam divino no es solo un tiempo sin fin, sino un espacio relacional donde estos valores se viven en plenitud. Y en este estudio te los presento como puentes entre la eternidad de Dios y la historia del hombre.

Llamado final: del ʿolam del hombre al ʿolam de Dios

Basta ya de vivir bajo la tiranía de un tiempo que siempre deja lo mejor para después. El ʿolam del hombre nos promete plenitud en el futuro, pero nos encierra en la espera, en la sucesión, en el desgaste. Nos dice: “trabaja más, acumula más, espera más… y algún día descansarás.” Pero ese “algún día” nunca llega. El tiempo humano es una línea que se alarga, pero nunca se llena.

La Escritura, en cambio, nos llama a otro tiempo: El ʿolam de Dios. No es duración infinita, es plenitud presente. No es espera, es comunión. No es sucesión, es presencia.

Desde Génesis 1:1, Dios creó para nosotros un tiempo perfecto, puro, eterno. Un tiempo donde el hombre caminaba con Dios, sin distancia ni ruptura. Pero tras la caída, fuimos arrojados al tiempo lineal, al toledot, a la historia que se desgasta. Y sin embargo, Dios no nos dejó allí. Envió a su Hijo, el Verbo eterno, para abrirnos de nuevo el acceso al ʿolam divino.

“Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20) “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6) “En él habitó toda plenitud” (Colosenses 1:19)

Cristo es el puente. Cristo es el principio. Cristo es la plenitud.

Hoy, el llamado es claro: Sal del tiempo que te promete después, y entra en el tiempo que Dios creó para ti desde el principio. No vivas esperando la eternidad como si fuera un premio lejano. Vívela como comunión presente, como plenitud que transforma tu historia.

Porque en Cristo, el tiempo lineal se abre hacia la eternidad. Y el ʿolam de Dios —ese tiempo perfecto, puro y eterno— te espera no al final, sino ahora.


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