La historia bíblica no comienza con una ley, ni con un pacto, ni con un sistema religioso.
Comienza con un Dios que busca, que llama, que se acerca. Antes de cualquier mandamiento, aparece una voz que pronuncia un nombre.
Antes de cualquier pacto, hay una cita. Antes de cualquier obediencia, hay un encuentro.
8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el
huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia
de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Mas Jehová
Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
Así lo muestra el primer relato del jardín,
donde Dios no espera a que el ser humano lo encuentre: es Él quien camina hacia ellos, quien los llama por
su nombre, quien abre un espacio de diálogo incluso cuando ellos se esconden.
La primera escena de la Biblia no es jurídica, sino relacional. No es un
tribunal, sino un paseo. No es un contrato, sino una búsqueda.
En el texto hebreo hay dos verbos que indican
que el mover de Dios provocó una cita de encuentro...
1-.Su pasear vayit’hallej en el huerto INDICABA SU ACERCAMIENTO
2- Su gesto de llamar vayiqra implica una convocación.
Estos dos verbos, juntos, construyen una
escena que funciona como una cita,
Desde el principio, Dios no impone: convoca. No exige: se acerca. No legisla: encuentra.
La primera escena teológica de la Escritura
no es un juicio, sino un paseo. Dios camina hacia el ser humano, lo llama, lo busca,
lo convoca al diálogo.
La fe bíblica nace del encuentro, no del contrato.
La relación precede al pacto.
La confianza precede a la ley.
El amor precede a la obediencia.
Génesis 15:6 Nueva Versión
Internacional
6 Abram creyó al Señor y
el Señor se lo reconoció
como justicia.
12 La Ley no se basa en la fe; por el contrario, «quien
practique estas cosas vivirá por ellas».[a]
Nueva Versión Internacional
6 En Cristo Jesús de nada sirve estar o no estar
circuncidados; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor.
La fe,
en su origen, no es un contrato. Es
una relación.
Sin embargo, gran parte de la teología moderna ha invertido este orden. Ha colocado el pacto antes que la presencia, la norma antes que la intimidad, la obediencia antes que la escucha. Ha construido una espiritualidad jurídica donde
la Biblia ofrece una espiritualidad de encuentro. Ha levantado sistemas
donde Dios levantó tiendas. Ha creado acuerdos donde Dios convocó
citas.
Por eso es necesario volver al principio, al desierto, a la tienda que se levantaba fuera del campamento. Allí, en el Ohel Mo‘ed, no se firmaban documentos: se respiraba presencia. No se negociaban cláusulas: se escuchaba una voz. No se imponían cargas: se abría un espacio.
Ese lugar—la tienda del encuentro— revela la pedagogía divina: Dios no pide nada antes de darse a sí mismo.
1. “La
presencia antes que el pacto”
Éxodo 33:7 “Moisés solía tomar la tienda y la levantaba fuera del
campamento… y la llamó la tienda de reunión. Y cualquiera que buscaba al
Señor salía a la tienda de reunión, que estaba fuera del campamento.”
Este versículo muestra:
·
La tienda está fuera del sistema, fuera del campamento.
·
No hay ley allí.
·
No hay pacto allí.
·
Solo presencia y búsqueda.
2. “La norma
antes que la intimidad” (lo que la Biblia NO hace)
Éxodo 33:11 “El Señor
hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre
con su amigo.”
Antes de dar más instrucciones, Dios:
·
habla,
·
se acerca,
·
se relaciona,
·
se muestra
como amigo.
La
intimidad precede a la norma.
3. “La
obediencia antes que la escucha” (lo que la Biblia NO enseña)
Éxodo 33:9 “Cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nube
descendía… y el Señor hablaba con Moisés.”
Primero habla Dios, luego viene la
obediencia. La escucha precede a la acción.
4. “Ha
levantado sistemas donde Dios levantó tiendas”
Éxodo 33:7–9 Moisés tomó
una tienda de campaña y la armó a cierta distancia fuera del campamento. La
llamó la «Tienda de reunión Ohel Mo‘ed ». Cuando alguien quería
consultar al Señor, tenía que salir del campamento e ir a la Tienda. 8 Siempre que Moisés se dirigía a
ella, todo el pueblo se quedaba de pie a la entrada de su tienda y seguía a
Moisés con la mirada, hasta que este entraba en la Tienda de reunión. 9 En cuanto Moisés entraba en ella,
la columna de nube descendía y se detenía en la entrada, mientras el Señor hablaba con Moisés.
👉 mo‘ed es una cita de encuentro previamente acordada
entre dos partes.
Este pasaje muestra:
- La tienda está fuera del campamento (fuera del sistema).
- Cualquiera podía ir.
- No había jerarquía.
- No había rituales previos.
- Solo encuentro.
“Moisés levantaba la tienda fuera del campamento…
Cualquiera que buscaba al Señor salía a la tienda… La nube descendía… y el
Señor hablaba con Moisés.”
Aquí no hay sistema. Hay espacio.
5. “En el
Ohel Mo‘ed no se firmaban documentos: se respiraba presencia”
Éxodo 33:10 “Cuando todo el pueblo veía la columna de nube… se levantaban y
adoraban.”
No hay documentos. No hay cláusulas. Solo presencia
que desciende.
6. “No se
negociaban cláusulas: se escuchaba una voz”
Éxodo 33:11 “El Señor hablaba con Moisés cara a cara…”
La tienda es un lugar de voz, no de
contrato.
7. “Dios no
pide nada antes de darse a sí mismo, en su presencia”
Éxodo 33:14 —Yo mismo iré contigo y te daré descanso
—respondió el Señor.
“Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.”
Antes de pedir obediencia, Dios ofrece:
- Su presencia
- Su descanso
- Su compañía
La iniciativa es siempre relacional.
Antes de cualquier ley, aparece:
·
un Dios que se
acerca,
·
un Dios que llama,
·
un Dios que
pregunta,
·
un Dios que
invita.
La Biblia comienza con relación, no con sistema.
Los profetas: Dios denuncia el sistema sin
encuentro (Isaías, Jeremías, Amós)
Los profetas no critican la ley, sino la ley sin encuentro. Denuncian un culto que funciona como sistema, pero
no como relación.
·
Sacrificios sin
corazón.
·
Ritos sin
justicia.
·
Pacto sin
fidelidad.
·
Obediencia sin
escucha.
Para los profetas, el problema no es el sistema, sino cuando el sistema sustituye al encuentro.
Dios no quiere un pueblo que cumpla normas sin conocer su voz. Quiere un pueblo que camine con Él.
Esta es la clave que recorre toda la Escritura y que alcanza su plenitud en los evangelios. Jesús no funda un sistema;funda encuentros. No inaugura un templo; inaugura caminos.No establece un código; establece una mesa. Donde Él está, allí ocurre el encuentro. Y donde ocurre el encuentro, nacela vida nueva.
Jesús: el encuentro como
centro de la revelación
Jesús no funda un sistema religioso nuevo. Funda encuentros.
- Llama a los discípulos mientras trabajan.
- Se sienta con pecadores sin exigirles nada previo.
- Se adelanta a la samaritana antes de hablar de adoración.
- Mira a Pedro antes de pedirle seguirlo.
- Parte el pan con los de Emaús antes de corregir su teología.
Jesús no dice: “Cumple, y luego ven”.
Dice: “Ven, y luego aprende a vivir”.
En Jesús, el encuentro no es preparación para la fe. Es la fe misma en su forma más pura.
EL PUENTE
QUE NO SE PUEDE CONSTRUIR DESDE EL AIRE
Imagina a dos personas que quieren unir sus
orillas con un puente. Ambos están convencidos de que necesitan un acuerdo:
planos, medidas, materiales, responsabilidades, tiempos.
Pero hay un problema: ninguno de los dos ha
pisado la orilla del otro.
Intentan firmar un contrato desde la distancia,
gritando de un lado al otro del río. Hablan de cargas, de pesos, de vigas, de
compromisos. Pero todo lo que dicen se pierde en el viento, porque no se ven,
no se escuchan, no se conocen.
Entonces uno de ellos hace algo distinto: no
envía un mensajero, no manda un documento, no exige un compromiso. Simplemente cruza
el río.
No para negociar. No para imponer. No para
exigir. Sino para estar allí.
Se sienta en la orilla del otro, mira el paisaje
desde sus ojos, escucha su historia, respira su aire. Y en ese gesto sencillo,
algo cambia: ya no son dos desconocidos intentando construir un puente desde el
aire. Ahora hay un encuentro, un suelo común, un espacio compartido.
Solo entonces pueden hablar de puentes. Solo
entonces tiene sentido un acuerdo. Solo entonces la estructura puede
sostenerse.
Porque ningún puente puede construirse sin
antes tocar tierra. Y ningún pacto puede sostenerse sin antes tocar el
corazón.
Aplicación
espiritual de la metáfora
- El acuerdo es el puente.
- El encuentro es la tierra firme.
- La relación es la orilla compartida.
- La presencia es el cruce inicial.
Si intentas construir un pacto sin encuentro, el
puente se derrumba. Si intentas obedecer sin presencia, la fe se vuelve carga.
Si intentas caminar sin cita previa, el camino se rompe.
Por eso Dios no empieza con tablas, sino con
tienda. No empieza con ley, sino con presencia. No empieza con pacto, sino con encuentro.
Amós 3:3 ¿Andarán dos juntos, si
no estuvieren de acuerdo no‘adu?
no‘adu (נֹועָדוּ) y mo‘ed (מוֹעֵד) vienen exactamente de la misma raíz
hebrea.
no‘adu La misma raíz de: por eso algunas versiones lo traducen mejor así...
Amós 3:3 ¿Andarán dos juntos, si no se han citado para encontrase no‘adu?
Por eso muchas otras versiones reconocen que el verbo no‘adu no significa “estar de acuerdo” en abstracto,
sino “haber quedado para encontrarse”.
Esto conecta
directamente con:
·
mo‘ed = cita, encuentro
convocado
·
la raíz י־ע־ד = fijar un encuentro
·
la teología del
encuentro antes que
el pacto
Es decir:
Amós 3:3 no habla de
un acuerdo jurídico, sino de una cita
previa.
Dicen que Dios habló de pactos, pero antes de cualquier pacto Dios pidió algo más sencillo y más humano: un lugar donde encontrarse.
Antes de que Israel escuchara mandamientos, antes de que Moisés descendiera con tablas, antes de que existiera un
sistema, hubo una tienda levantada fuera del campamento. No era un tribunal ni un despacho. No tenía columnas de mármol ni mesas para firmar acuerdos. Era solo una tienda, ligera, vulnerable, abierta al viento del desierto.
No
la tienda del contrato. No la tienda del acuerdo. No la tienda
del pacto jurídico. La tienda de la cita.
Un lugar donde Dios esperaba. Un lugar donde el hombre podía entrar sin miedo. Un lugar donde la voz no imponía, sino que invitaba.
Allí no se firmaba nada. Allí se miraba. Allí se escuchaba. Allí se respiraba la presencia.
Era como si Dios dijera: “Antes de pedirte algo, quiero verte. Antes de hablarte, quiero que sepas dónde encontrarnos.
Jesús crea
“lugares de cita” donde nadie los espera
Aquí aparece la continuidad con mo‘ed: Jesús convoca encuentros inesperados,
citas que Él mismo provoca.
Ejemplos
clave:
- El pozo de Sicar: Jesús
llega antes que la mujer.
- La mesa de Zaqueo: Jesús
se autoinvita.
- El camino de Emaús: Jesús
se acerca y camina con ellos.
- La orilla del lago: Jesús
espera al amanecer con brasas encendidas.
En todos estos casos:
Jesús es quien crea el lugar del encuentro.
El espacio se vuelve sagrado porque Él está allí.
Hay encuentro... hay presencia... hay voz
Jesús
convierte el encuentro en el origen de la misión
En los evangelios, el orden es siempre:
1.
Encuentro
2.
Transformación
3.
Envío
Nunca al revés.
Ejemplos:
- La samaritana: primero diálogo, luego misión.
- Pedro: primero mirada, luego seguimiento.
- Mateo: primero la mesa, luego la vocación.
- María Magdalena: primero el nombre pronunciado, luego el anuncio.
Esto desmonta la teología jurídica:
La misión no nace del deber, sino del encuentro.
Jesús
redefine el “lugar del encuentro” como un espacio interior
Este es el giro definitivo.
Jesús anuncia que el encuentro ya no será:
Sino en espíritu y en verdad.
Es decir:
El lugar del encuentro se vuelve interior,
personal, disponible.
El evangelio culmina la intuición de mo‘ed: Dios
convoca una cita que ya no depende de un espacio físico, sino del corazón que
se abre.
SÍNTESIS:
la teología del encuentro en los evangelios
|
Antiguo Testamento |
Evangelios |
|
Mo‘ed: cita convocada |
Jesús convoca encuentros vivos |
|
Tienda del encuentro |
Jesús es el nuevo lugar del encuentro |
|
Presencia localizada |
Presencia itinerante |
|
Encuentro previo al pacto |
Encuentro previo al discipulado |
|
Espacio físico |
Espacio interior |
La teología del encuentro en los evangelios se
construye así:
👉 Jesús es el nuevo “lugar de la cita”.
👉 Donde Él está, allí ocurre el encuentro.
👉 Y donde ocurre el encuentro, nace la vida nueva.
Antes de que exista un acuerdo, debe existir un encuentro”.
Porque ningún pacto tiene sentido sin una relación quelo sostenga. Ninguna obediencia es verdadera si no nace de la confianza.
Ninguna ley es vida si no brota de un corazón que ha sido vistoy amado.
El desierto fue la escuela donde Dios enseñó esto:
la fe adulta no empiezacon mandamientos, sino con citas.
No empieza con exigencias, sino con presencia.
No empieza con acuerdos, sino con encuentros.
Y quizá por eso la tienda estaba fuera del campamento.
Para quenadie confundiera a Dios con la estructura.
Para que nadie pensara que la voz venía del sistema.
LA CITA QUE SOSTIENE TODO
Con el tiempo, Israel descubrió que la tienda no era un accesorio del camino, sino su centro. No era un lugar para resolver asuntos, sino para recordar quiénes eran. En el desierto, donde no hay paredes que sostengan la identidad, la única arquitectura posible es la del encuentro.
La tienda estaba allí para eso: para que el pueblo no confundiera a Dios con un sistema, ni la fe con un conjunto de normas, ni la obediencia con un contrato.
Dios sabía que un acuerdo sin encuentro es solo una carga. Una ley sin relación es solo un peso. Una misión sin intimidad es solo activismo religioso.
Por eso, antes de hablar de pactos, Dios levantó una tienda. Antes de entregar mandamientos, ofreció presencia. Antes de pedir fidelidad, regaló cercanía.
Era como si dijera: “Si no me conoces, mis palabras te pesarán. Si no me escuchas, mis mandatos te sonarán a imposición. Si no me encuentras, mi voluntad te parecerá ajena”.
La cita venía primero. Siempre primero.
EL LUGAR DONDE EL CORAZÓN SE DESNUDA
Quien entraba en la tienda no llevaba argumentos. No llevaba méritos. No llevaba discursos.
Entraba con polvo en los pies, cansancio en los hombros y preguntas en el alma. Y allí, en ese espacio sin ornamentos, la presencia lo envolvía.
No había exigencias. No había amenazas. No había condiciones.
Solo una voz que se dejaba oír.
Una presencia que se dejaba sentir.
Una ternura que se dejaba acercar.
Allí el corazón se desnudaba sin miedo. Allí la identidad se reconstruía sin presión. Allí la fe se volvía adulta porque dejaba de ser obediencia infantil y se convertía en relación.
EL ACUERDO NACE DEL ENCUENTRO, NO AL REVÉS
Marcos 3:14 “Designó a doce para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar.”
Primero estar con Él, luego ser enviados. Cuando finalmente llegó el momento del pacto, Israel ya sabía algo esencial:
👉 No se firma un acuerdo con un desconocido.
👉 No se obedece a quien no te ha mirado primero.
👉 No se camina con quien no te ha encontrado antes.
El pacto no fue el inicio de la relación. Fue su consecuencia.
El acuerdo no creó la confianza. La confianza creó el acuerdo.
La ley no generó la intimidad. La intimidad dio sentido a la ley.
Por eso, cuando la espiritualidad se vuelve jurídica, pierde su alma. Y cuando la fe se vuelve administrativa, pierde su fuego. Y cuando la obediencia se vuelve mecánica, pierde su corazón.
Dios no quiso súbditos. Quiso compañeros de camino. Quiso hijos que entraran en la tienda sin miedo. Quiso adultos capaces de escuchar, discernir y responder desde la libertad.
EL MENSAJE PARA NOSOTROS HOY
Antes de cualquier compromiso espiritual, antes de cualquier decisión, antes de cualquier obediencia, Dios sigue invitando a lo mismo:
👉 Ven a la tienda.
👉 Ven al lugar de la cita.
👉 Ven donde no hay ruido, ni exigencias, ni máscaras.
Porque solo quien ha sido encontrado puede después caminar. Solo quien ha sido mirado puede después escuchar. Solo quien ha sido amado puede después responder.
La madurez espiritual no empieza con un “sí”. Empieza con un encuentro.
Y todo lo que viene después —misión, pacto, obediencia, entrega— solo tiene sentido si nace de ese lugar donde Dios y el hombre se citan sin miedo.
La cita que precede al pacto
La teología bíblica suele construirse sobre dos palabras hebreas que, aunque a veces se traducen de forma parecida, pertenecen a mundos conceptuales completamente distintos: מוֹעֵד (mo‘ed) y בְּרִית (berit). La primera habla de encuentro; la segunda, de pacto. La confusión entre ambas ha generado siglos de lectura jurídica donde originalmente había una dinámica relacional.
👉 El pacto no crea la relación; la relación crea el pacto.
👉 La ley no genera la intimidad; la intimidad da sentido a la ley.
👉 La obediencia no produce encuentro; el encuentro produce obediencia.
Contraste teológico
|
Concepto |
Mo‘ed |
|
|
Naturaleza |
Relacional |
Jurídica |
|
Significado |
Cita, encuentro |
Pacto, alianza |
|
Prioridad |
Primero |
Después |
|
Tono |
Intimidad |
Compromiso |
|
Movimiento |
Dios se acerca |
El pueblo responde |
|
Espacio |
Tienda del encuentro |
Monte del pacto |
|
Pedagogía |
Presencia |
Estructura |
Este contraste muestra que la espiritualidad bíblica no nace de un contrato, sino de una cita.
El pacto sin encuentro se vuelve legalismo. La ley sin presencia se vuelve carga. La obediencia sin intimidad se vuelve infantil.
👉 Dios no pide acuerdos sin antes ofrecer encuentros.
👉 Dios no exige obediencia sin antes regalar presencia.
👉 Dios no establece pactos sin antes abrir un espacio de intimidad.
Aplicación espiritual: la fe adulta nace en el encuentro
La exégesis de mo‘ed y berit revela una verdad esencial para la madurez espiritual:
👉 Dios no pide acuerdos sin antes ofrecer encuentros. 👉 Dios no exige obediencia sin antes regalar presencia.
👉 Dios no establece pactos sin antes abrir un espacio de intimidad.
La fe adulta NO comienza con un “sí”, sino con un “ven”.
No comienza con un compromiso, sino con una cita.
No comienza con un pacto, sino con un rostro que se deja encontrar.
👉 un lugar de encuentro, no un acuerdo.
La teología jurídica moderna —la que presenta a Dios como Legislador, Juez y Administrador de contratos espirituales— se sostiene sobre una premisa falsa: que la relación con Dios nace de un pacto, de un acuerdo, de una obligación formal.
Pero la exégesis bíblica muestra lo contrario.
1. El orden bíblico es relacional, no contractual
La teología jurídica dice:
👉 “Primero el pacto, luego la relación”.
Pero el texto hebreo dice:
👉 Primero la cita (mo‘ed), luego el pacto (berit).
Antes de que Dios entregue mandamientos, convoca un encuentro. Antes de que haya obligaciones, hay presencia. Antes de que exista un marco legal, existe un espacio íntimo.
Esto destruye la idea de que la fe nace de un contrato. La fe nace de un rostro, no de una cláusula.
2. El pacto no crea la relación; la relación crea el pacto
La teología jurídica moderna enseña que:
- Dios exige obediencia
- Dios impone condiciones
- Dios establece términos
- Dios administra consecuencias
Pero berit en la Biblia no aparece en el vacío. Siempre surge después de un proceso de encuentro, escucha y cercanía.
El pacto no es el origen. Es la formalización de una relación ya existente.
Esto desmonta la idea de un Dios que solo se relaciona mediante normas. Dios se relaciona mediante presencia, y la norma nace de esa presencia.
3. La ley sin encuentro ... Se vuelve opresiva
Cuando la teología moderna separa berit de mo‘ed, ocurre lo siguiente:
- La ley se vuelve carga
- La obediencia se vuelve infantil
- La fe se vuelve miedo
- La espiritualidad se vuelve control
¿Por qué?
Porque la ley sin encuentro es solo un sistema. Y un sistema sin presencia es solo una estructura vacía. El desierto enseña lo contrario:
👉 La ley solo es vida cuando nace del encuentro.
4. La teología jurídica convierte a Dios en un juez; mo‘ed lo revela como un anfitrión
La teología jurídica moderna presenta a Dios como:
- el que vigila
- el que exige
- el que evalúa
- el que castiga
Pero mo‘ed presenta a Dios como:
- el que convoca
- el que espera
- el que se acerca
- el que se deja encontrar
La imagen cambia por completo.
Dios no es un juez esperando un fallo. Es un anfitrión esperando una visita.
5. La obediencia deja de ser sumisión y se convierte en respuesta
En la teología jurídica:
👉 obedecer es cumplir normas.
En la teología del encuentro:
👉 obedecer es responder a una presencia.
La obediencia deja de ser un acto infantil (“haz Lo que te digo”) y se convierte en un acto adulto (“responde a quien te ama”).
Esto desmonta la espiritualidad basada en miedo, culpa y control.
6. La teología jurídica necesita intermediarios; mo‘ed los elimina
El sistema jurídico religioso siempre necesita:
- sacerdotes
- jerarquías
- mediadores
- intérpretes autorizados
Pero mo‘ed es radical:
👉 cualquiera que quería encontrarse con Dios salía hacia la tienda.
No había filtros. No había permisos. No había escalafones.
Esto destruye la estructura piramidal de la religión moderna. La cita es directa. La presencia es directa. La voz es directa.
7. La teología jurídica infantiliza; la teología del encuentro madura
La teología jurídica produce:
- dependencia
- obediencia ciega
- miedo a equivocarse
- espiritualidad tutelada
La teología del encuentro produce:
- discernimiento
- libertad interior
- responsabilidad adulta
- relación auténtica
Porque quien se encuentra con Dios no necesita un sistema que lo controle. Necesita un espacio donde pueda escuchar y responder.
Conclusión: el encuentro desmantela el sistema
Cuando recuperas mo‘ed, la teología jurídica se derrumba porque:
- ya no necesitas contratos
- ya no necesitas intermediarios
- ya no necesitas miedo
- ya no necesitas estructuras que sustituyan la presencia
La fe adulta nace en la tienda del encuentro, no en la mesa del contrato.
👉 El pacto sin encuentro es religión. El pacto nacido del encuentro es vida.
Apocalipsis 3:20 Nueva Versión Internacional
20 Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, cenaré con él y él conmigo.
Hay un momento en la Escritura donde Jesús no aparece como juez, ni como maestro, ni como legislador. Aparece como alguien que se acerca, que llama suavemente, que espera. Dice que está a la puerta, no del templo, sino del corazón. No exige, no presiona, no negocia. Solo llama.
Ese gesto lo revela todo.
Jesús no comienza con normas. Comienza con presencia.
No inicia con exigencias. Inicia con una Invitación.
No pide un sistema. Pide un espacio.
Hoy, ese mismo Jesús se acerca a cada persona que me escucha. No viene a revisar tu vida como un inspector.
Viene a encontrarse contigo como un amigo.
Viene a abrir un diálogo, no un expediente.
Viene a despertar tu interior, no a cargarlo.
Su llamada es sencilla y profunda: “Si escuchas mi voz y me abres, entraré.”
No dice: “Si cambias primero.” “Si cumples primero.” “Si entiendes todo.” “Si te arreglas por dentro.”
Dice: “Si escuchas… y abres.” Porque para Jesús, el encuentro siempre va primero.
Antes que la doctrina, la cita.
Antes que la obediencia, la voz.
Antes que el camino, la mesa compartida.
Antes que el pacto, la presencia.
Por eso hoy te invito —en su nombre— a ese encuentro interior. No un encuentro emocional pasajero, sino un espacio real donde Él pueda entrar, sentarse, hablarte, sanar lo que duele y despertar lo que estaba dormido.
No tienes que hacer nada extraordinario. Solo abrir. Solo escuchar. Solo permitir que Él sea Él dentro de ti.
Jesússigue llamando. Sigue esperando. Sigue priorizando el encuentro sobre cualquier
aspecto religioso.
Y si hoy decides abrirle, no entrarás en un sistema: entrarás en una relación.

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